Un análisis advierte que la incertidumbre sobre la continuidad del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá podría afectar inversiones, empleo, exportaciones y crecimiento económico
Por: Redacción Cepcom
Ciudad de México, 6 de julio de 2026 (Red Católica). La revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para este año, se perfila como uno de los acontecimientos económicos y geopolíticos más relevantes para el futuro del país.
De acuerdo con la publicación Ciudadanía Católica y Análisis Social, en su edición número 62, el proceso de evaluación del acuerdo comercial abre un escenario de incertidumbre que podría repercutir en la inversión, el empleo, el crecimiento económico y la estabilidad de millones de familias mexicanas.
El documento, elaborado desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, invita a analizar el contexto más allá de indicadores económicos y recuerda que las decisiones sobre comercio internacional deben tener siempre como centro a la persona humana.
Como criterio ético de discernimiento, retoma el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, que afirma que los cambios económicos no ocurren de manera inevitable, sino que el ser humano sigue siendo el principal protagonista de los procesos de desarrollo y transformación social.
El T-MEC, pieza clave para la economía de América del Norte
El análisis recuerda que la integración económica de México con Estados Unidos y Canadá inició en 1994 con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), posteriormente modernizado en 2020 como T-MEC.
Desde entonces, el acuerdo ha consolidado el bloque comercial más importante del continente y uno de los más relevantes del mundo, favoreciendo cadenas de suministro compartidas, crecimiento de las exportaciones e importantes flujos de inversión entre los tres países; no obstante, el escenario internacional ha cambiado de manera significativa durante los últimos años.
La publicación destaca el surgimiento de nuevos bloques económicos, particularmente en Asia-Pacífico, donde la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) reúne actualmente a 15 países y representa aproximadamente el 30.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, superando ya el peso económico conjunto del T-MEC, estimado en 28 %; este cambio refleja una nueva configuración del comercio global y aumenta la competencia entre regiones económicas.
La revisión del tratado genera incertidumbre
Uno de los principales puntos abordados por el documento es la postura adoptada por el gobierno del presidente Donald Trump, respecto al acuerdo comercial.
Según el análisis, la administración estadounidense ha impulsado una política económica basada en el fortalecimiento de la producción interna mediante aranceles, incentivos para la relocalización de empresas dentro de Estados Unidos y una estrategia de menor dependencia de las cadenas regionales de suministro.
En este contexto, la revisión del T-MEC podría convertirse en un instrumento de negociación política y económica entre los tres países; la publicación explica que el tratado contempla la posibilidad de extender su vigencia por dieciséis años adicionales, siempre que exista consenso entre los tres gobiernos.
Sin embargo, advierte que Estados Unidos ha manifestado su preferencia por realizar revisiones anuales, lo que abriría un periodo prolongado de negociaciones y mantendría un ambiente permanente de incertidumbre para inversionistas y empresas instaladas en América del Norte.
Riesgos para la inversión y el empleo
El documento sostiene que la falta de certeza jurídica sobre el futuro del acuerdo puede afectar la llegada de nuevas inversiones nacionales y extranjeras.
Las empresas que proyectan inversiones de largo plazo requieren reglas claras y estabilidad comercial; un escenario de revisiones constantes o de una eventual salida gradual del tratado podría retrasar proyectos productivos, disminuir la confianza empresarial y afectar particularmente a las industrias orientadas a la exportación.
Asimismo, el análisis señala que alrededor de 5 millones de trabajadores mexicanos laboran en sectores directamente vinculados con las exportaciones hacia Estados Unidos, por lo que cualquier modificación sustancial al T-MEC tendría repercusiones en el empleo formal, la producción industrial y la actividad económica regional.
Economía mexicana enfrenta un contexto complejo
La publicación enmarca este escenario dentro de un entorno económico que considera desafiante para México.
Entre los indicadores señalados destaca que el PIB creció apenas 0.8 % durante 2025 y que diversas instituciones financieras proyectan un crecimiento cercano al 1 % para 2026, cifras que reflejan una desaceleración económica.
A ello se suma, según el documento, un prolongado estancamiento de la inversión fija bruta, una disminución del consumo privado, menor confianza empresarial y una reducción en la creación de empresas formales, factores que, en conjunto, limitan el potencial de crecimiento económico.
El análisis considera que una eventual pérdida de competitividad derivada de cambios en el T-MEC podría traducirse en mayores costos para las exportaciones mexicanas, incremento de precios, menor dinamismo industrial e impactos sobre la estabilidad del peso frente al dólar.
Remesas e inflación también podrían resentir los cambios
Otro aspecto destacado es el comportamiento reciente de las remesas enviadas por mexicanos que trabajan en Estados Unidos.
La publicación señala que estos recursos representan un importante ingreso para millones de hogares mexicanos y constituyen también un componente relevante dentro del sistema financiero vinculado al comercio regional.
Advierte que las medidas impulsadas por el gobierno estadounidense para supervisar las transferencias y el menor dinamismo en el envío de remesas podrían repercutir tanto en el consumo familiar como en la economía nacional.
De igual forma, advierte que un deterioro en las relaciones comerciales podría generar presiones inflacionarias mediante mayores costos de importación, especialmente considerando que más del 80 % del comercio exterior mexicano mantiene vínculos con Estados Unidos.
Una reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia
Más allá de las cifras económicas, Ciudadanía Católica y Análisis Social propone una lectura ética del momento que vive América del Norte.
El documento subraya que las decisiones relacionadas con el comercio internacional deben orientarse al bien común, al fortalecimiento del trabajo digno y al desarrollo integral de las personas.
En este sentido, recuerda que los tratados comerciales no constituyen únicamente instrumentos económicos, sino mecanismos que influyen directamente en la vida cotidiana de trabajadores, empresarios, familias y comunidades.
Finalmente, la publicación considera que el segundo semestre de 2026 será determinante para definir el rumbo económico de México y de la región, aunque reconoce que el T-MEC no puede cancelarse de manera inmediata, advierte que las negociaciones que se desarrollen durante los próximos meses marcarán el clima de inversión y las expectativas económicas de los siguientes años.
Desde esta perspectiva, el documento concluye invitando a promover un discernimiento responsable que coloque a la persona humana, el trabajo y el desarrollo integral en el centro de las decisiones económicas y comerciales, conforme a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
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