Tuesday, July 21, 2026

Notas a la proclamación de fe de los lefebvristas

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Una reflexión que examina los principales planteamientos de la FSSPX, contrastándolos con la enseñanza del Concilio Vaticano II y la doctrina católica

Por: Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de SCLC

En el contexto de las recientes disposiciones emitidas por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre la situación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), el Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel ofrece una reflexión teológica y pastoral sobre la denominada Profesión de fe católica presentada por esta fraternidad.

A partir de un análisis de algunos de sus principales planteamientos doctrinales, el autor contrasta estas afirmaciones con la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, subrayando la importancia de la comunión con el Papa, la fidelidad al Concilio Vaticano II y la búsqueda de la unidad eclesial como expresión de la auténtica fe católica. 

HECHOS

La semana pasada, cuando los cardenales del mundo estaban reunidos en Roma con el Papa para el Consistorio (yo no participé), a todos nos llegó una carta y un largo escrito de 20 páginas, más otras varias con citas, titulado Profesión de fe católica de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para iluminar a las almas frente a los errores modernos.

Viene firmada por su Superior General, de acuerdo con los seguidores del arzobispo francés Marcel Lefebre, quien desde 1970, después del Concilio, se separó de la Iglesia católica y de la sumisión a los Papas, para fundar su propia Iglesia, que considera católica, sin serlo plenamente.

Como en varias partes del mundo hay esta Fraternidad, y otras parecidas, que se esfuerzan por justificarse y convencer a otros católicos, considero pertinente citar algunos de los párrafos de esa Profesión de fe con los que no estamos de acuerdo, para compartir con ustedes lo que consideramos doctrina segura de la verdadera Iglesia en comunión con el Papa.

En letra cursiva o itálica pongo algunas de sus afirmaciones, y en letra normal mi opinión muy personal sobre cada punto; en una buena cantidad de temas estamos de acuerdo, y por ello no los cito ni los comento

ILUMINACIÓN

(Numerado y en cursiva lo que señalan los Lefebvristas; letra normal, en blanco, opinión de Mons. Arizmendi)

36. Profeso que los hechos relatados en el libro del Génesis relativos a los fundamentos de la religión católica deben entenderse en su sentido literal e histórico.

50. La piedad católica, apoyada en la enseñanza tradicional de los Papas y de los teólogos, llama con razón (a la Virgen María) «Corredentora» y, por consiguiente, «Mediadora universal.

52. La Virgen María ejerce su misión maternal de Dispensadora de todas las gracias.

57. Los pecados de los hombres de la Iglesia no pueden imputarse a la Iglesia en cuanto tal.

59. No existe salvación sobrenatural fuera de la Iglesia católica. Porque toda salvación viene de Jesucristo; y toda gracia salvífica, o bien es dada en la única Iglesia que Él fundó y por medio de ella, o bien orienta a quien la recibe hacia esa misma Iglesia.

60. Tampoco existe salvación sobrenatural fuera de la Iglesia católica. Porque toda salvación viene de Jesucristo; y toda gracia salvífica, o bien es dada en la única Iglesia que Él fundó y por medio de ella, o bien orienta a quien la recibe hacia esa misma Iglesia. Nadie puede salvarse sin Cristo y sin su Iglesia, por una falsa religión en cuanto tal, ni tener asegurada su salvación fuera de la estructura visible de la Iglesia. Si algunos hombres se salvan sin pertenecer a la sociedad visible que es la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, se salvan por una ordenación sobrenatural a la única Iglesia de la salvación, y a pesar de los errores de las falsas religiones en las que se hallan; errores de los que se liberan al no rechazar la gracia que se les ofrece y al corresponder a ella.

ACCIONES

Pidamos al Espíritu Santo que nos conceda la unidad tan querida por Jesús, que con estas divisiones eclesiales se impide, se retrasa o se complica.

Y profundicemos en nuestra propia fe católica, de acuerdo con nuestros legítimos obispos y con el Papa, para no dejarnos engañar por quienes tienen mucho de bueno, que es de Cristo y de su verdadera Iglesia, pero que perjudican su unidad y catolicidad.

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