Bogotá (ADN/CELAM).— Los secretarios generales de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe realizaron una radiografía social y eclesial de la región durante el encuentro convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), celebrado los días 12 y 13 de marzo en Bogotá.
En la reunión participó también la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), representada por Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México y secretario general del Episcopado mexicano, quien compartió la realidad pastoral y social del país dentro del análisis regional.
Una región marcada por crisis y tensiones sociales

El diagnóstico presentado por los secretarios generales describe un continente atravesado por profundas tensiones sociales, políticas y económicas. Entre los factores señalados destacan el crecimiento de la violencia y el crimen organizado, el impacto del narcotráfico, así como los conflictos derivados del extractivismo y el deterioro ambiental.
A ello se suma un contexto de migración forzada, provocada por crisis económicas, conflictos políticos y falta de oportunidades, lo que ha generado importantes desplazamientos de población dentro y fuera de la región.
Los participantes también señalaron la crisis de la democracia en diversos países, marcada por polarización política, debilitamiento institucional y una creciente desconfianza social hacia las autoridades públicas.
Desafíos pastorales para la Iglesia
Ante esta realidad, los secretarios generales reflexionaron sobre la situación de la Iglesia en el continente y su misión evangelizadora. La radiografía eclesial subraya la necesidad de fortalecer la comunión entre las conferencias episcopales y avanzar en una mayor coordinación pastoral frente a los desafíos comunes de la región.
Durante el encuentro se destacó la importancia de discernir los signos de los tiempos, impulsar los procesos de sinodalidad y acompañar a los pueblos de América Latina y el Caribe en medio de las dificultades sociales que atraviesan.
En este contexto, la Iglesia busca renovar su compromiso para anunciar el Evangelio, promover la dignidad humana y contribuir a la construcción de sociedades más justas y fraternas, respondiendo a las complejas realidades del continente.


