Sunday, June 7, 2026

El DISIMULO

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Por el Pbro. José Marcos Castellón Pérez

Periódico Semanario

¿Cómo es posible que el crimen organizado haya tomado como rehén a buena parte del territorio? Es evidente para toda persona razonable que el contexto de violencia y de criminalidad que ha llegado ya al límite en nuestro país no puede ser posible sin el “disimulo” de las autoridades civiles. Este es el argumento principal de la novela del profesor Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, publicada en el 2013. No es una novela de ficción, sino una descripción literaria, quizá de poca calidad, de la realidad vivida desde hace décadas en nuestro país.

La Real Academia de la Lengua, para describir el acto de disimular, utiliza algunos sinónimos: fingir, enmascarar, encubrir, disimular, ocultar, hipocresía, disfraz, doblez, diplomacia, velo, subterfugio, tapujo. Y esas han sido las acciones de nuestros gobiernos, de todos los colores e ideologías. Si no fuera así, no estaríamos donde ahora estamos.

El problema actual más grave no es sólo el que buena parte del Estado ha sido ya cooptado por el crimen, sino el que todavía quiera el gobierno hacernos creer que todo está bien, que no reconozca la gravedad del problema y no lo combata como se debe. No es posible, por ningún motivo, pensar que el Estado es más pequeño que el crimen, más bien es cómplice por disimulo.

En la mayoría de las democracias liberales que han logrado vivir en Estado de Derecho, las agencias de lucha contra la criminalidad no son parte del gobierno en turno, es decir, esté quien esté gobernando, sea de derecha o de izquierda, las agencias son totalmente independientes y actúan con visión de Estado, no de partido. En México vamos al revés: El anterior Secretario de la Defensa se identificaba públicamente como miembro del movimiento de transformación; de facto tenemos una fiscalía hermana, pues ¿quién puede creer que la fiscal sea autónoma cuando es del mismo partido político, compañera de luchas de la presidente, amigas? Nuestro sistema judicial, en el que se eligen los jueces a modo y a gusto de los poderes políticos, ¿qué independencia pueden tener? Además, ahora todo se politiza. ¡Este maldito modito gubernamental de ubicar todos los problemas de seguridad en el espectro de los intereses políticos, más que de la seguridad nacional!

¿No es disimulo que el autor de la novela citada, Rubén Rocha Moya, esté siendo defendido por el aparato gubernamental cuando es sabido por todos, “sotto voce”, que es culpable de los delitos que se le imputan desde los Estados Unidos? ¿No es disimulo la defensa de una soberanía, cuando son los criminales los que nos han mancillado y prostituido precisamente esa soberanía? Esta defensa a ultranza de la supuesta soberanía, ¿no sería como el que una prostituta defendiera su virginidad frente al vecino que quiere barrer su calle?

Nuestros gobiernos, no solo el actual, han sido muy disimulados en el nacimiento, crecimiento, expansión y dominio del crimen organizado en México. Deben asumir su responsabilidad, pues tan culpables son como los mismos criminales.

Fuente: Periódico Arquidiocesano de Guadalajara, Edición 1529, 17 de mayo 2026

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