Tulancingo, Hgo.— Con una Misa solemne en la Catedral de Tulancingo, una exposición gráfica conmemorativa y un espacio de convivencia entre colaboradores y excolaboradores, el pasado 23 de enero, Luz de Luz dio inicio a las celebraciones por los 30 años de la publicación de su primera edición, marcando un momento significativo para la vida comunicativa de la Iglesia local.
La jornada, animada por su director Filiberto Monter Santiago, reunió a lectores, agentes pastorales y comunicadores que, a lo largo de tres décadas, han sido parte del proyecto editorial, consolidado como un medio al servicio de la verdad, la dignidad humana y la esperanza cristiana.
Tres décadas de servicio informativo y pastoral
Desde sus inicios, Luz de Luz ha acompañado la vida diocesana y provincial de Tulancingo, narrando acontecimientos, testimonios y procesos pastorales que han dado rostro y voz a las comunidades. La exposición gráfica presentada en el marco del aniversario permitió recorrer esta historia a través de portadas, fotografías y momentos emblemáticos que reflejan la evolución del medio y su compromiso permanente con un periodismo con sentido humano y eclesial.
Una celebración eucarística con sentido comunicativo
A la celebración acudió el secretario ejecutivo para la Pastoral de la Comunicación, el Pbro. Juan Javier Padilla Cervantes, acompañado por su equipo de trabajo en la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación. La eucaristía fue presidida por el Pbro. Luis Xchel Nava, coordinador de comunicación de la diócesis de Tulancingo.
El periodismo: del momento a lo eterno
Durante la homilía, el presbítero, Juan Javier Padilla, ofreció una reflexión sobre el sentido profundo del quehacer periodístico, especialmente en el ámbito eclesial . Subrayó que “el periodismo trasciende cuando su noticia conecta con lo eterno y no se queda atrapada solo en el momento”. Señaló que la noticia nace con urgencia y fecha, pero cuando comunica amor, dignidad y verdad, toca una dimensión que no caduca. “La excusa del periodismo es el momento —afirmó—, pero su propósito es eterno”.
El periodismo como arte de conectar mundos
También, destacó, que el buen periodismo no inventa vínculos, sino que los revela: conecta la vida cotidiana con el sentido profundo, el dolor con la esperanza y la historia humana con el amor de Dios. En esa lógica, recordó que Jesús, en el Evangelio, toma la vida real y la eleva a amistad con Dios, ofreciendo así una clave fundamental para comprender la misión del comunicador cristiano.
Las celebraciones por el 30 aniversario de Luz de Luz continuará con diversas actividades conmemorativas, orientadas a agradecer el trabajo de quienes han colaborado en el proyecto y a renovar el compromiso de comunicar con responsabilidad, profundidad y cercanía humana en los desafíos actuales del periodismo.


