Ciudad de México, Marzo 2026 (Red Católica).— Mons. Ramón Salazar Estrada, obispo auxiliar de Guadalajara y responsable de la Dimensión Episcopal de Vida, dio a conocer el Mensaje por la Vida 2026, titulado “Hacia un cuidado integral de la vida humana”, en el que hace un llamado a proteger y promover la dignidad de toda persona desde la concepción hasta la muerte natural.
El documento subraya que la vida humana es un don que posee una dignidad intrínseca, independientemente de sus condiciones físicas, sociales o económicas, por lo que su defensa constituye una exigencia ética y social.
En este sentido, el mensaje invita a superar visiones reduccionistas de la persona, recordando que el ser humano es una unidad de cuerpo y espíritu, inserta en una red de relaciones familiares, sociales y culturales.
Cuidado integral en todas las etapas
El texto plantea que la salud debe entenderse como un estado de bienestar integral y no únicamente como ausencia de enfermedad, lo que implica atender también las dimensiones afectiva, social y espiritual de la persona.
Desde esta perspectiva, el mensaje destaca la importancia de proteger la vida desde su inicio, promoviendo políticas públicas que acompañen a las madres y garanticen condiciones dignas para el desarrollo del niño por nacer.
Asimismo, subraya la necesidad de fortalecer la educación, la protección contra la violencia y el acceso a servicios de salud en la infancia y adolescencia, así como el acompañamiento integral a los jóvenes, especialmente en el ámbito de la salud mental.
Dignidad en la enfermedad y la vejez
El mensaje reafirma que la dignidad humana no disminuye con la enfermedad o la pérdida de autonomía, por lo que los enfermos requieren no solo atención médica, sino también cercanía, escucha y acompañamiento espiritual.
En el caso de las personas mayores, advierte sobre el riesgo del abandono y exhorta a construir una sociedad que valore y cuide a sus miembros más frágiles, fortaleciendo redes familiares y comunitarias.
Cultura del acompañamiento al final de la vida
Respecto a la etapa final de la vida, el documento propone una cultura del acompañamiento que respete el proceso natural de la muerte, evitando prácticas como la eutanasia y promoviendo los cuidados paliativos como expresión de dignidad y caridad.
Llamado a una responsabilidad compartida
Finalmente, Mons. Salazar Estrada señala que el cuidado de la vida es una responsabilidad compartida entre personas, familias, instituciones y autoridades, que debe traducirse en acciones concretas para garantizar el acceso equitativo a la salud y promover el bien común.
El mensaje concluye con un llamado a construir una cultura que coloque a la persona en el centro, reconociendo que toda vida es un don que debe ser protegido, promovido y acompañado en cada una de sus etapas.


