Ciudad de México.— De acuerdo con el Observatorio número 154 de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), correspondiente a enero de 2026, el Primer Censo de los llamados “Nuevos Mártires-Testigos de la Fe” ha concluido su primera fase en México, tras un proceso de recopilación y validación de información solicitado por el Dicasterio para la Causa de los Santos y la Comisión de Nuevos Mártires-Testigos de la Fe.
Según el informe, la Secretaría General de la CEM gestionó la información y validó 17 víctimas registradas entre los años 2000 y 2024, de las cuales cuatro son sacerdotes y 13 laicos, quienes habrían derramado su sangre “por oposición al bien traído por el Evangelio o sólo por ser cristianos”.
Los hallazgos del censo, difundidos a través del Observatorio, señalan que los casos confirmados se concentran en tres jurisdicciones eclesiásticas del sur del país: la Arquidiócesis de Acapulco y la Diócesis de Ciudad Altamirano, en el estado de Guerrero, así como la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.
En la Arquidiócesis de Acapulco se documentó el asesinato de la catequista Inocencia Prudencio Gómez, ocurrido el 7 de marzo de 2024. En la Diócesis de Ciudad Altamirano fueron validados los casos de los presbíteros Habacuc Hernández Benítez, asesinado en junio de 2009; Joel Román Salazar, privado de la vida en diciembre de 2013; y Gregorio López Gorostieta, secuestrado en diciembre de 2014 y hallado sin vida días después, cuya muerte se atribuye al crimen organizado.
En Chiapas, el Observatorio 154 reporta el asesinato del catequista Simón Pedro Pérez López, ocurrido en julio de 2021, así como el homicidio de un grupo de fieles laicos el 12 de mayo de 2024, vinculados a su compromiso con la reconstrucción de la paz en la región. Asimismo, se incluye el caso del presbítero Marcelo Pérez Pérez, asesinado el 20 de octubre de 2024, cuya labor pastoral se caracterizó por la denuncia de la violencia, la injusticia y la defensa de los derechos humanos.
El informe subraya que, aunque estas cifras representan un profundo dolor para las comunidades eclesiales, la violencia motivada explícitamente por la fe no figura entre las causas más extendidas de la violencia nacional. Como referencia contextual, el Observatorio retoma datos del INEGI, que señalan que en 2024 se registraron preliminarmente 818 mil 437 defunciones, de las cuales 33 mil 241 fueron por causas externas, como agresiones u homicidios.
El censo abarcó 73 diócesis, 19 arquidiócesis y cuatro prelaturas, que suman 96 jurisdicciones eclesiásticas; sin embargo, sólo 18 respondieron al llamado y únicamente tres notificaron casos que cumplían con el perfil solicitado. La CEM precisó que el registro se limitó a personas católicas cuya muerte estuvo directamente relacionada con la fe.
Finalmente, a través de su Observatorio número 154, la CEM exhortó a las jurisdicciones eclesiásticas a mantener actualizada la información y notificar oportunamente nuevos casos, como un ejercicio de memoria, reconocimiento y discernimiento pastoral frente a la realidad de violencia que vive el país.


