De Celaya a Ciudad Obregón y de Guadalajara a Chiapas, las familias llevaron a templos y calles los nombres y rostros de quienes siguen sin regresar a casa
Fotografía: Luz de Luz / Arquidiócesis de México / Arquimedios / Cortesía
Ciudad de México, 30 de agosto de 2026 (Red Católica).- La pregunta “¿Dónde están?” resonó este domingo 30 de agosto en templos, plazas y calles de distintas regiones de México.
En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familiares y colectivos llevaron fotografías, fichas de búsqueda y nombres de sus seres queridos a celebraciones religiosas y movilizaciones públicas.
La jornada dio expresiones territoriales concretas al llamado de la Iglesia en México a no reducir la crisis de desapariciones a estadísticas y a acompañar a quienes buscan. En diferentes ciudades, las celebraciones religiosas se encontraron con la exigencia ciudadana de verdad, búsqueda efectiva y justicia.

Celaya: de la Misa a las calles por quienes siguen desaparecidos
En Celaya, Guanajuato, integrantes del colectivo Proyecto de Búsqueda comenzaron las actividades con una Misa en el Templo del Carmen. Familiares llevaron fotografías y fichas de búsqueda para recordar a quienes permanecen desaparecidos.
Después de la celebración caminaron hacia el jardín principal y colocaron en la presidencia municipal fichas e imágenes de sus familiares, mientras exigían verdad, justicia y avances en su localización. La movilización y la celebración religiosa están documentadas el propio 30 de agosto.
Ese mismo domingo, la Diócesis de Celaya pidió a la sociedad no acostumbrarse a la desaparición de personas ni contemplar los casos únicamente como cifras.
El vocero diocesano, Pbro. José de Jesús Palacios Torres, informó que durante la Misa dominical, el obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma pidió por las personas desaparecidas y sus familiares. La Iglesia local definió esta realidad como una de las heridas más profundas de la sociedad.

Querétaro: memoria, Eucaristía y exigencia de búsqueda
En Querétaro, colectivos de familiares desarrollaron una jornada que combinó diferentes formas de presencia pública: realizaron un mural en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada, organizaron una rodada y participaron en una Misa y en el festival “La memoria a las calles”.
Las actividades mantuvieron una misma exigencia: que las instituciones responsables continúen trabajando hasta localizar a quienes permanecen desaparecidos.

Sonora: familiares llevan su búsqueda a Catedral
En Ciudad Obregón, Sonora, más de cien madres, familiares y amigos de personas desaparecidas participaron en una celebración en Catedral presidida por el obispo Felipe Pozos Lorenzini.
Durante la ceremonia fue retomado el mensaje de solidaridad con las familias bajo la expresión “Sufre uno, sufrimos todos”. Al concluir la Misa, el obispo sostuvo un encuentro privado con familiares de personas desaparecidas, dando a la jornada una dimensión de escucha directa.

Guadalajara: las familias vuelven a tomar las calles
En Guadalajara, al menos mil 500 personas participaron este domingo en una movilización para exigir búsqueda, prevención y resultados a las autoridades ante las desapariciones registradas en Jalisco.
La marcha mostró nuevamente los rostros de quienes faltan y cuestionó la distancia entre los indicadores oficiales y la experiencia cotidiana de cientos de familias cuyos casos permanecen sin resolver.
La jornada en Jalisco volvió a poner en el centro una demanda que atraviesa las movilizaciones realizadas en diferentes regiones: las familias no solamente reclaman memoria y solidaridad, sino resultados concretos en las investigaciones y búsquedas.

Guerrero: la Iglesia pide mirar nombres y familias, no estadísticas
En Acapulco, Mons. Leopoldo González González afirmó este 30 de agosto que las personas desaparecidas no pueden ser consideradas simplemente estadísticas porque detrás de cada caso existe una familia.
El arzobispo explicó que algunas de las orientaciones difundidas por la Iglesia local para prevenir desapariciones surgieron del diálogo con colectivos de búsqueda, familiares y agentes pastorales. Entre ellas destacó la necesidad de mantener comunicación familiar y conservar información que pueda resultar útil ante una eventual desaparición.
La participación de la Iglesia en Guerrero se inscribe además en las acciones promovidas para que las comunidades mantengan presentes los nombres y fotografías de las personas desaparecidas y acompañen a quienes continúan buscándolas.

Coatzacoalcos: oración y movilización por las personas desaparecidas
En Coatzacoalcos, Veracruz, la Iglesia católica se sumó este domingo a la jornada de oración por las personas desaparecidas y por quienes las buscan.
Desde la Catedral de San José se informó que la petición de los obispos mexicanos era elevar durante las celebraciones una oración especial por las víctimas y sus familias, con especial cercanía hacia las madres buscadoras.
Ese mismo 30 de agosto, colectivos y familiares marcharon por las calles de Coatzacoalcos portando fotografías, lonas y fichas de búsqueda. Parte de la movilización llegó al denominado Árbol de la Esperanza, donde fueron colocadas imágenes y mensajes en memoria de quienes permanecen ausentes.

Sinaloa: las movilizaciones comienzan y terminan junto a espacios religiosos
En Culiacán, familiares e integrantes de colectivos comenzaron su concentración en la iglesia de La Lomita y posteriormente marcharon por la avenida Álvaro Obregón hasta Catedral y el Árbol de la Esperanza.
Además de exigir la localización de sus familiares, reclamaron condiciones de seguridad para las personas que participan en labores de búsqueda.
La exigencia adquirió especial relevancia después del ataque contra Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, y su hija, quienes resultaron heridas por disparos. La Fiscalía de Sinaloa abrió una investigación y entre las líneas consideradas se encuentra establecer si la agresión estuvo relacionada con la labor de búsqueda realizada por Rojo Medina.

Baja California: fotografías y exigencia de justicia en Tijuana
En Tijuana, integrantes de colectivos también realizaron actividades este 30 de agosto para mantener visibles los rostros de quienes permanecen desaparecidos.
Desde temprana hora, integrantes de la Fundación Internacional Todos Somos Erick Carrillo colocaron mantas y fotografías en la glorieta Cuauhtémoc y reclamaron respuestas frente a las desapariciones registradas en Baja California.
Las acciones tuvieron como objetivo no solamente exigir resultados a las autoridades, sino también involucrar a la sociedad en la búsqueda de información que pueda ayudar a localizar a las personas.

Hidalgo: En Memoria de su Vida y de Esperanza en su Encuentro
La Arquidiócesis de Tulancingo se sumó a las actividades previstas para este Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc presidió la Misa “En Memoria de su Vida y de Esperanza en su Encuentro”.
La Basílica Menor de Santa María de Guadalupe abrió sus puertas para recibir a familias buscadoras, colectivos y víctimas de las despariciones forzadas en Hidalgo.
“Nosotros no podemos aceptar como normal la desaparición de una persona”, enfatizó el arzobispo de Tulancingo ante representantes de Pastoral Social y Cáritas Tulancingo.
La Iglesia en Hidalgo acompañó en oración a quienes buscan, al recordar que la fe no es indiferente ante el dolor, la injusticia y la violencia. Ante esta realidad, Mons. Óscar Roberto llamó a sacerdotes y agentes de pastoral a acercarse y acompañar a las familias buscadoras, particularmente en sus necesidades espirituales.

Arquidiócesis de México: buzones de paz
En las celebraciones dominicales se elevó una intención especial por las personas desaparecidas y por quienes continúan buscándolas.
Este acompañamiento se suma a la decisión de impulsar progresivamente “Buzones de Paz” en las parroquias de la Arquidiócesis, como un mecanismo para recibir de manera anónima información que pueda contribuir a la localización de personas desaparecidas, iniciativa presentada previamente en el marco del diálogo y acompañamiento de la Iglesia con familiares de desaparecidos.

De los templos a las calles: una misma pregunta
Las actividades verificadas este 30 de agosto de 2026 permiten observar un elemento común: la memoria de las personas desaparecidas pasó de las celebraciones religiosas al espacio público.
En Celaya, la Misa precedió a la colocación de fichas en la Presidencia Municipal; en Culiacán, la movilización conectó La Lomita, Catedral y el Árbol de la Esperanza; en Coatzacoalcos coexistieron la oración en las iglesias y la marcha de los colectivos; en Querétaro, la celebración religiosa formó parte de una jornada más amplia de memoria y protesta.
Son expresiones distintas de una misma realidad: las familias buscan mantener visibles los nombres y rostros de quienes faltan mientras exigen que las instituciones responsables los encuentren.

La Iglesia acompaña; al Estado corresponde buscar y hacer
La participación de comunidades católicas en la jornada abre también una distinción necesaria.
La Iglesia puede ofrecer templos y comunidades como espacios de memoria; escuchar a las familias; acompañar su dolor; promover solidaridad y contribuir a que la desaparición de personas no se normalice socialmente.
Pero la búsqueda, investigación, identificación, procuración de justicia, sanción de los responsables y reparación corresponden al Estado.
Precisamente por eso, las movilizaciones del 30 de agosto no se limitaron al recuerdo de quienes faltan. En las calles, las familias volvieron a exigir resultados.
La conmemoración dejó así una imagen que se repitió en diferentes puntos del país: fotografías de personas desaparecidas entrando a los templos y después ocupando nuevamente las calles.
Detrás de cada fotografía hay un nombre; detrás de cada nombre, una historia; y detrás de cada historia permanece una familia esperando una respuesta. Para ellas, y para México, la pregunta continúa abierta: ¿Dónde están?


