“¡Hemos visto al Señor!’ (In 20,25). Esa exclamación de los primeros discípulos es también la nuestra al reunirnos en esta CXX Asamblea Plenaria”, dijo Mons. Ramón Castro Castro en su mensaje inaugural ante la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reunido en Casa Lago de Guadalupe.
“¡Viva Cristo Rey!: Jesús resucitado nos envía: cultura vocacional, evangelización y misión en el centenario de la memoria de nuestros mártires”, es el nombre del mensaje con diez puntos en concreto leído durante la tarde de este lunes.
La Pascua es la clave que da sentido a esta Asamblea que se realizará del 13 al 17 de abril, en la que los obispos reflexionarán sobre la evangelización, vocación y la juventud, y los desafíos del México de hoy.
Indicó que el tema para esta asamblea tiene como horizonte central los retos de la evangelización, la cultura vocacional y al acompañamiento de los jóvenes, como respuesta a la realidad concreta en las iglesias particulares.
Fue precisamente en la cultura vocacional donde el obispo de Cuernavaca hizo énfasis, de la que dijo “no es un programa pastoral más. Es la apuesta más profunda que la Iglesia puede hacer por el futuro”.
Es precisamente en esta asamblea en la que trazarán líneas pastorales concretas que impulsen una auténtica cultura vocacional en la Iglesia en México.
“La vocación no es patrimonio exclusivo del sacerdote o del religioso. Es la realidad más profunda de cada cristiano: la llamada personal e intransferible que Dios hace a cada persona para participar, desde su estado de vida y sus carismas propios, en la misión de Cristo”, agregó.
Por ello, los 114 obispos se han fijado los objetivos de identificar los desafíos y recursos actuales de la cultura vocacional en México, elaborar orientaciones pastorales para la promoción de las vocaciones y la formación integral de todos los bautizados, condiversidad de carismas y estados de vida.
“La cultura vocacional -hermanos- no es responsabilidad exclusiva del director de Seminario o del delegado de pastoral vocacional. Es responsabilidad de cada obispo, de cada párroco, de cada comunidad cristiana, de todas las instituciones educativas de la Iglesia”, reflexionó.
El mal no es lo definitivo
“Cristo ha resucitado. El mal no es lo definitivo en este mundo”, dijo el presidente de la CEM ante algunas preocupaciones que aquejan a diócesis con necesidades urgentes comovíctimas de la violencia, jóvenes que se alejan, seminarios que se vacían, presbiterios que envejecen, una sociedad fracturada y herida.
“Y es precisamente en medio de esa realidad donde el Señor se hace presente y nos envía…”, reiteró en su llamado.
Seguridad, justicia y paz también fueron abordados por Mons. Ramón Castro, así como la economía del país y el año de los mártires, en el marco de los 100 años de la Resistencia Cristera.
“Nuestro país sigue bajo el peso de una violencia que no cede. Y nosotros, como pastores, no podemos hablar de esta realidad con eufemismos ni con la asepsia de quien observa desde lejos”, exhortó.
Sacerdotes amenazados y extorsionados, madres buscadoras, el deterioro de las instituciones, comunidades desplazadas, extorsiones y pago de cuotas, fueron expuestos también.
Bajo la mirada de Guadalupe
“Santa María de Guadalupe sostuvo a nuestros mártires en su testimonio, sostuvo a la Iglesia en México a través de la persecución y sostiene hoy a nuestro pueblo que sufre”, exclamó para pedir al Espíritu Santo que los ilumine en sus deliberaciones y les conceda sabiduría para trazar líneas pastorales concretas y valientes.
“Que esta CXX Asamblea Plenaria sea un momento de gracia para acompañar la cultura vocacional en México y prepararnos para vivir el centenario de nuestros mártires como verdaderos discípulos del Cristo resucitado que nos envía”, concluyó.


