La gloria de Dios es el hombre vivo
Por: Pbro. Sergio Guzmán, S.J. / Periódico Notidiocesis
Ciudad de México, México.- El Papa León XIV desea que en julio “Oremos por el respeto a la vida humana en todas sus etapas, reconociéndola como don de Dios”.
Ya en el Génesis el autor nos dice: «Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente».
San Ireneo de Lyon explica que “la gloria de Dios es el hombre viviente”, esto es, con vida plena en Él.
Y esa es la dignidad de la vida humana: así, a la luz de la intención del Santo Padre y de las Escrituras, analicemos estas películas, guiados también por la Declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Dignitas infinita (DI), sobre la dignidad de toda vida humana.
Pena de muerte, Tim Robbins / EUA, 1995 / Duración: 122 min

La historia se basa en el libro autobiográfico de la religiosa Helen Prejean, adentrándonos en el Pabellón de la Muerte, donde un criminal espera su ejecución y una religiosa lo acompaña espiritualmente.
El peso del pecado, la pena y el perdón, la misericordia y el respeto a la vida humana son los temas que con fuerza, dramatismo y compasión, lleva a la pantalla, gracias también a un buen guion y mejores actuaciones de Susan Sarandon y Sean Penn.
Reflexionemos en estas palabras: “Queriendo señalar algunas de las muchas violaciones de la dignidad humana en nuestro mundo contemporáneo, podemos recordar lo que el Concilio Vaticano II enseñó al respecto. Reconozcamos que se opone a la dignidad humana cuanto atenta contra la vida… Necesario mencionar el tema de la pena de muerte: también viola la dignidad inalienable de toda persona humana más allá de cualquier circunstancia. Por el contrario, hay que reconocer que ‘el firme rechazo de la pena de muerte muestra hasta qué punto es posible reconocer la inalienable dignidad de todo ser humano y aceptar que tenga un lugar en este universo. Ya que, si no se lo niego al peor de los criminales, no se lo negaré a nadie, daré a todos la posibilidad de compartir conmigo este planeta, pese a lo que pueda separarnos’” (Cf. DI 34).
Los olvidados, Luis Buñuel / México, 1950 / Duración: 88 min

Escrita y dirigida por Luis Buñuel, esta película ha sido nombrada “Memoria del Mundo” por la Unesco.
Situada en la línea del neorrealismo italiano, con algunos toques surrealistas propios de Buñuel, nos lleva de manera contundente y provocativa a los barrios marginales de la Ciudad de México, donde encontraremos pobreza, marginación y olvido.
La cinta es un clásico que no hay que perderse, pues nos mueve a reflexionar: “Uno de los fenómenos que más contribuye a negar la dignidad de tantos seres humanos es la pobreza extrema, ligada a la desigual distribución de la riqueza. Ya lo subrayó San Juan Pablo II: ‘Una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo consiste en que son relativamente pocos los que poseen mucho, y muchos los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribución de los bienes y servicios destinados originariamente a todos. Continúa el ‘escándalo de las disparidades hirientes’, donde la dignidad de los pobres es doblemente negada, tanto por la falta de recursos disponibles para satisfacer sus necesidades básicas, como por la indiferencia con que son tratados por quienes viven junto a ellos” (Cf. DI 36).
La jaula de oro, Diego Quemada-Díez / México, 2012 / Duración: 110 min

La cinta narra la historia de tres adolescentes guatemaltecos -Sara, Juan y Samuel- y uno chiapaneco tzotzil -Chauk- en su recorrido por México hacia Estados Unidos.
Siguiendo su viaje somos testigos de las dramáticas situaciones de muchos migrantes en su travesía: hambre, pobreza, abusos de policías y militares, secuestros del crimen organizado y silencio de las autoridades.
Dignitas infinita nos dice: “Los emigrantes están entre las primeras víctimas de las múltiples formas de pobreza. No solo su dignidad es negada en sus países, su misma vida es puesta en riego porque no tienen los medios para crear una familia, para trabajar o alimentarse. Cuando llegan a los países que deberían recibirlos, ‘no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona… Nunca se dirá que no son humanos pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos’. Es siempre urgente recordar que ‘todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación’” (Cf. DI 40).
Juno, Jason Reitman / EUA, 2007 / 92 min

Juno es una adolescente de 16 años, ingeniosa, sarcástica, directa; habla sin filtros, dice lo que piensa.
Después de acostarse con su compañero de clase, Paulie Bleeker, queda embarazada y, sin más, se lo dice: “He quedado preñada”; Él se desentiende, ella decide tener al bebé y darlo en adopción y en Mark y Vanessa encuentra una pareja que parece ideal, preparados para ser padres.
La película, del cine independiente de EUA, trata temas relacionados con la adolescencia, la maternidad, el respeto a la vida humana y la adopción.
Es verdad que “La Iglesia no cesa de recordar que ‘la dignidad de todo ser humano tiene un carácter intrínseco y vale desde el momento de su concepción hasta su muerte natural. La afirmación de tal dignidad es el presupuesto irrenunciable para la tutela de una existencia personal y social, y la condición necesaria para que la fraternidad y la amistad social puedan realizarse en todos los pueblos de la tierra’. Por tanto, debe afirmarse con total fuerza y claridad que ‘esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo’” (Cf. DI 47).


