Ciudad de México, Febrero 2026 (Red Católica).— La violencia intrafamiliar en México registró un aumento aproximado del 112% entre 2015 y 2022, de acuerdo con un análisis publicado por el Observatorio de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en su edición 157 correspondiente a febrero, elaborado por Jorge L. Navarro, de la División de Familia y Género del CISAV.
El documento advierte que las estadísticas oficiales muestran el “rostro desfigurado” que puede adquirir la familia cuando se presentan dinámicas de violencia al interior del hogar, un fenómeno que impacta no sólo a las víctimas directas, sino también a la convivencia social.
Según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) citados en el análisis, entre junio de 2024 y junio de 2025 se reportaron más de 23 mil casos de violencia familiar, lo que confirma la persistencia de este problema en el país.
Más de 1.5 millones de casos en siete años
El informe señala que, de acuerdo con el reporte “Violencia familiar en México (2015-2022)”, la incidencia de este delito aumentó significativamente:
En 2015 se registraron 127,424 incidentes de violencia familiar.
Para 2022 la cifra ascendió a 270,546 casos.
En conjunto, el periodo analizado acumula 1,585,964 casos, equivalentes a más de 16,500 eventos mensuales en promedio.
Las entidades con mayor incidencia de este delito son Ciudad de México (12.5% del total nacional), Nuevo León (9.2%), Estado de México (6.3%) y Chihuahua (6%).
Violencia contra mujeres y dinámicas familiares
El análisis también retoma datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021), que reporta que 20.7% de las mujeres de 15 años o más ha experimentado algún tipo de violencia dentro de la pareja, lo que equivale aproximadamente a dos de cada diez mujeres.
Entre las formas de violencia más frecuentes se identifican:
Psicológica: 18.4%
Física: 9.2%
Económica: 8.1%
Sexual: 2.1%
El documento subraya que la violencia intrafamiliar puede manifestarse entre distintos miembros del hogar: en la relación de pareja, de padres hacia hijos, entre hermanos o hacia personas dependientes como adultos mayores o personas con discapacidad.
Un fenómeno que afecta al tejido social
El estudio sostiene que la violencia familiar provoca daños físicos, psicológicos y emocionales, además de incidir en la ruptura del tejido social.
Por ello, plantea la necesidad de ampliar la mirada sobre la familia, reconociendo su papel como estructura fundamental de la vida social y del desarrollo humano, y promoviendo un enfoque que no sólo atienda las víctimas, sino que también fortalezca las dinámicas familiares y comunitarias.
Fuente: Observatorio CEM, No. 157, febrero.Análisis: Jorge L. Navarro, División de Familia y Género, CISAV.


