Wednesday, May 20, 2026

Los padres virtuales, una solución posmoderna a la soledad y frustración de jóvenes

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Otra tendencia en China 

Por Fabián Acosta / ACAD de UNIVA

Guadalajara, Jalisco, 17 de mayo de 2926.- Padres ausentes o distantes; poco emocionales con sus hijos; intransigentes y autoritarios. Estas realidades han dejado como estela social varias generaciones de individuos necesitados de afecto familiar.

En las escalas de la felicidad, un dato clave para medirla son los lazos familiares. En sociedades donde los parentescos son sólidos y solidarios, las personas responden que se perciben felices, más allá de la solvencia económica, el prestigio social o el reconocimiento laboral.

No hay mejor fortín para los avatares de la vida que una familia cuyos padres cumplieron con sus encomiendas, no sólo económicas, sino también afectivas. Nada da más seguridad y sentido que sentirse arropado por personas con quienes se comparte un vínculo, ya sea de sangre o de parentesco político.

Cuando esto falta, enfrentamos un problema que primero golpea emocionalmente a los individuos y luego escala a lo social, convirtiéndose en un fenómeno estructural que rebasa lo anecdótico. La crisis surge cuando no son casos aislados, sino una sociedad entera afectada por la carencia de afecto parental.

El caso de China es ilustrativo. Se trata de una potencia que compite con Estados Unidos en los frentes económico, tecnológico y militar. Sin embargo, esa misma China atraviesa una crisis afectiva en la que muchos hombres y mujeres no se han sentido queridos por sus padres.

La posmodernidad ofrece paliativos para estas carencias. En el ecosistema digital abundan gurús, coaching y creadores de contenido que brindan orientación emocional. En este contexto surgen los “padres virtuales”, una tendencia creciente en redes sociales chinas.

Lejos de ser una excentricidad, este fenómeno ha ganado popularidad. En Douyin, el TikTok chino, destacan creadores como Pan Huqian y Zhang Xiuping, quienes se ofrecen como padres virtuales. Su estilo es sencillo y directo, pero cargado de afecto: hablan a sus seguidores como si fueran sus propios hijos. En apenas tres años han reunido cerca de un millón ochocientos mil usuarios.

No son los únicos. Se estima que existe al menos una docena de perfiles similares en un mercado de “placebos afectivos” que responde a una demanda real. La expresión “padres virtuales” se popularizó en China en 2024, especialmente entre jóvenes de las generaciones centennial y millennial.

Estas generaciones crecieron bajo una doble influencia. Por un lado, una tradición milenaria que impone relaciones familiares jerárquicas y estrictas. Por otro, la impronta ideológica del régimen comunista, que promovió una lealtad prioritaria al Estado. En ese esquema, el individuo es ante todo un ciudadano al servicio de la colectividad, incluso por encima de los vínculos familiares.

La crianza, en este contexto, quedó marcada por la disciplina, la exigencia y las altas expectativas. Muchos jóvenes, además, son hijos únicos, lo que intensifica la presión. El resultado es una generación que, al enfrentar las exigencias de una economía de mercado altamente competitiva, carece de los soportes emocionales necesarios.

Las cargas laborales, las exigencias sociales y la presión por el éxito afectan profundamente la psique de estos jóvenes. Ante la falta de cercanía afectiva con sus padres, buscan en lo digital una forma de suplir esa carencia.

Si lo observamos desde México, la comparación resulta reveladora. Aunque no somos una potencia global, nuestra cultura latinoamericana privilegia el acompañamiento emocional. La familia extensa, los lazos cercanos y la participación, tanto de la madre como del padre, suelen ofrecer un soporte afectivo más visible.

No parece que, por ahora, las nuevas generaciones mexicanas requieran padres virtuales. Sin embargo, el aumento de padres ausentes y de hijos criados frente a pantallas podría anticipar escenarios similares. La pregunta es si, en el futuro, también aquí se buscarán soluciones digitales para suplir lo que antes era un vínculo esencial.

Semanario Arquidiocesano de Guadalajara

17 de mayo de 2026

Edición 1528

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