El Congreso de Pastoral Universitaria y Escolar plantea siete desafíos para la educación: dignidad humana, fraternidad, tecnología, inclusión, acompañamiento y construcción de esperanza
Fotografía: Especial
Ciudad del Vaticano. 25 de octubre de 2026 (Red Católica).- La necesidad de colocar a la persona en el centro de la educación, fortalecer las relaciones humanas y evitar que la inteligencia artificial sustituya el encuentro personal fueron algunas de las principales conclusiones del Congreso de Pastoral Universitaria y Escolar, organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, celebrado los días 22 y 23 de octubre en el Aula Pablo VI.
El Pbro. Eduardo J. Corral Merino, asesor y responsable de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), compartió siete conclusiones del encuentro, que ofrecen orientaciones para responder a los desafíos educativos, sociales y tecnológicos actuales.
Las reflexiones destacan que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar habilidades técnicas, sino en formar personas capaces de pensar, discernir, convivir y comprometerse con el bien común.

La educación es una cuestión de sentido humano y fraternidad
Una de las principales conclusiones es que enseñar requiere recuperar el sentido humano de la formación, mediante el desarrollo de los afectos, la memoria, el pensamiento crítico, la escucha y el reconocimiento de los demás.
El documento subraya que la educación es una experiencia de relación, fraternidad y encuentro, en la que nadie aprende de manera aislada.
Desde esta perspectiva, las instituciones educativas están llamadas a promover ambientes de colaboración, superar la polarización y fomentar una cultura de paz que permita reconstruir los vínculos sociales.
La propuesta adquiere especial importancia ante sociedades marcadas por la fragmentación, los conflictos y la dificultad para dialogar entre personas con diferentes formas de pensar.
Inteligencia Artificial (IA) y educación: la tecnología debe estar al servicio de las personas
Uno de los planteamientos centrales del Congreso aborda el creciente uso de la inteligencia artificial y las herramientas digitales en las escuelas y universidades.
“La tecnología es solo un medio. La educación no puede ser reducida a contenidos, a algoritmos, a una inteligencia artificial”, señala una de las conclusiones.
El documento advierte que el aprendizaje no puede quedar limitado a funciones tecnológicas o procedimientos automatizados, porque la formación humana también requiere creatividad, imaginación, sensibilidad, discernimiento y relaciones personales.
En este sentido, el desafío para los sistemas educativos no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en garantizar que estas contribuyan al desarrollo integral de los estudiantes.

Educación inclusiva y atención a los sectores más vulnerables
Las conclusiones también destacan la responsabilidad social de las instituciones educativas, particularmente con niños, adolescentes y jóvenes que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Se propone una educación contextualizada, abierta a las necesidades de las personas y capaz de ofrecer herramientas para transformar su realidad.
El documento señala que la formación no debe limitarse a preparar a los estudiantes para adaptarse a las condiciones del futuro, sino ayudarlos a construir un mundo más humano.
Este planteamiento invita a reflexionar sobre el papel de las escuelas y universidades frente a las desigualdades sociales y las oportunidades de desarrollo de las nuevas generaciones.
Alianzas educativas y acompañamiento de los jóvenes
Otro de los desafíos identificados es la necesidad de establecer alianzas entre instituciones, docentes, familias y comunidades, basadas en la confianza, la perseverancia y la solidaridad.
Las conclusiones reconocen el papel de los educadores como acompañantes del desarrollo humano y destacan que los docentes y formadores deben prestar especial atención a las inquietudes, experiencias y necesidades de los estudiantes.
En el ámbito de la Pastoral Universitaria se insiste en acompañar a los jóvenes en sus procesos de formación, distinguiendo entre interioridad, espiritualidad y religiosidad, como dimensiones que contribuyen a comprender la experiencia humana.
El documento también plantea la importancia de generar espacios donde los jóvenes puedan expresar sus preguntas, encontrar orientación y desarrollar un proyecto de vida.

Construir nuevos mapas de esperanza desde la educación
Finalmente, el Congreso llama a promover nuevos mapas de esperanza, mediante iniciativas educativas que favorezcan la colaboración, el encuentro y la construcción de proyectos compartidos.
Frente a las divisiones sociales, se propone superar el aislamiento y fortalecer las posibilidades de trabajar juntos, reconociendo que la educación tiene una responsabilidad en la transformación de la sociedad.
El texto hace referencia a la encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV, para invitar a superar la tentación de construir nuevas torres de Babel y recuperar una visión compartida del desarrollo humano.
Las siete conclusiones difundidas por el Pbro. Eduardo J. Corral Merino ofrecen elementos para el debate público sobre el futuro de la educación, particularmente en torno al uso de la inteligencia artificial, la formación integral, la inclusión y la responsabilidad social de las instituciones educativas.
El principal desafío no es únicamente formar estudiantes preparados para un mundo tecnológico, sino personas capaces de construir una sociedad más humana, solidaria y fraterna.
Fuente: Siete conclusiones del Congreso de Pastoral Universitaria y Escolar, compartidas por la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano.


