La sexta edición del festival que reúne a misioneros digitales de distintos países cerró con un llamado: evangelizar sin perder el rumbo
Fotografía: Hechos 29
San José, Costa Rica. 23 de agosto de 2026 (Red Católica).- Con un llamado a fortalecer la vida espiritual, la formación y el cuidado de quienes evangelizan en redes, concluyó la sexta edición del Festival Hechos 29, que reunió en Costa Rica a misioneros digitales de distintos países para reflexionar sobre el presente y futuro de la evangelización digital.
En las últimas intervenciones del encuentro, el padre Pablo Savoia (@ppablosavoia), con la charla “Más discípulo que influencer”, advirtió sobre tres riesgos frecuentes: la búsqueda de aprobación, la comparación y la creación de un personaje en redes.
Frente a ello propuso “permanecer”: cultivar una vida de discípulo, seguir aprendiendo de Jesús y aprender a quedarse también junto a quienes sufren. “La fecundidad no es visibilidad”, recordó.
Abel de Jesús (@abeldejesusyt), en “Pensar y orar antes de publicar”, destacó que la misión digital requiere formación, madurez en la fe, oración, reflexión y contemplación. Advirtió que una fe sin formación puede reducirse al sentimentalismo o convertirse en ideología cuando las propias ideas se presentan como si fueran enseñanza de la Iglesia.
Por ello llamó a los misioneros a contrastar sus dudas y contenidos con la Biblia, el Magisterio y el conocimiento científico, antes de comunicar.
El cierre de las reflexiones estuvo a cargo de Rebeca Barba (@rebecabarbat), con “Sanación en la misión digital”, quien planteó que también los evangelizadores necesitan ser acompañados y sanar sus propias heridas.
La comparación, la búsqueda de reconocimiento, el vacío, la pérdida de intimidad con Dios y el protagonismo pueden afectar la misión. Como caminos de sanación propuso formación espiritual, acompañamiento, oración y contacto con la verdad y la belleza.

Discípulos antes que influencers
La misión digital no comienza con una publicación, sino con la coherencia de la vida y el encuentro con las personas. Este fue uno de los principales mensajes de la homilía de Mons. Javier Gerardo Román, obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, durante la Misa.
Recordó que evangelizar exige primero escuchar, aprender el lenguaje de quienes están al otro lado de la pantalla, dialogar, proponer y acompañar, sin confundir las herramientas con el mensaje: “El Evangelio necesita buenos comunicadores, pero necesita testigos”.
Mons. Román advirtió también sobre algunos riesgos de la evangelización digital: publicar sobre oración y rezar poco, hablar de misericordia mientras se responde con dureza o hablar de comunión mientras se genera enfrentamiento. Por ello, llamó a anteponer discernimiento a la prisa, sencillez a la superficialidad y misericordia a la confrontación, además de fortalecer la formación bíblica, catequética y en el Magisterio de la Iglesia: “No somos propietarios del Evangelio”, recordó.
El obispo invitó a los misioneros a no reducir su misión a números, perfiles o estadísticas, sino reconocer que detrás de cada pantalla hay personas, heridas y preguntas. Y advirtió que el riesgo aparece cuando quien pretende comunicar a Cristo termina comunicándose a sí mismo: “Una cosa es ser influencer y otra formar discípulos”. La misión digital, concluyó, debe transformar primero a quien evangeliza: “Quien habla de Dios necesita más de Dios”.

El peligro de convertirse en un algoritmo más
La unidad, la diversidad y el trabajo en comunidad fueron el centro del panel “Mira cómo se aman”, realizado durante el Festival Hechos 29, en el que misioneros digitales de Argentina, Brasil y Ecuador compartieron experiencias sobre cómo vivir la misión en redes sin caer en la polarización y el aislamiento.
Los participantes coincidieron en que la misión digital, aunque muchas veces se desarrolla de manera individual, no puede vivirse en solitario. Los participantes subrayaron que unidad no significa uniformidad, sino capacidad de reconocer las diferencias y convertir los espacios digitales en lugares de acogida, diálogo y comunión.

Un espacio de encuentro para misioneros digitales
El Festival Hechos 29 tuvo un mensaje central en su edición de este año: la misión digital es un nuevo capítulo de la misión de la Iglesia y requiere una presencia evangelizadora, formada y en comunión con la institución eclesial.
Este encuentro tuvo como objetivo poner en el centro uno de los nuevos desafíos de la Iglesia: llevar su misión al continente digital y convertir las redes en espacios de encuentro, escucha y evangelización.
El Pbro. José Juan Montalvo, conocido como ‘Padre Borre’, afirmó que Hechos 29 no busca ser simplemente un evento, sino un espacio para “ser Iglesia”, donde el encuentro entre personas es tan importante como lo que sucede sobre el escenario.
En su intervención, Mons. Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, presentó la evolución de la misión digital en la Iglesia, desde la experiencia surgida en el camino sinodal hasta la participación de misioneros digitales en el Sínodo y el Jubileo de los Misioneros Digitales en Roma, con representantes de más de 71 países. Por primera vez, señaló, la misión digital fue abordada expresamente en la síntesis del Sínodo, que dedicó un capítulo a esta realidad.
Este encuentro tiene la misión de crear un cambio de perspectiva: “Migrar del alcance al encuentro”. Más que preguntarse cuántas personas alcanzó una publicación, la pregunta es ¿con cuántas personas logró encontrarse? Para ello, Hechos 29 plantea cuatro pilares: espiritualidad, formación, trabajo en red y comunión con la Iglesia.


