Tuesday, August 25, 2026

Diálogo Nacional por la Paz llama a acoger a las familias buscadoras

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En un documento dirigido a los líderes religiosos del país, piden poner a las víctimas de la violencia en el centro del caminar de la Iglesia el próximo 30 de agosto, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Fotografía: Cortesía Al Día Noticias

A través de un comunicado, el Diálogo Nacional por la Paz hizo un nuevo llamado dirigido a los líderes religiosos de México, para acoger a las familias buscadoras el próximo 30 de agosto, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

“Queremos hacer nuestras sus causas, acompañar solidariamente a sus familias y abrir nuestras iglesias para acogerlas, como un signo concreto de esperanza y de nuestro compromiso con la construcción de la paz”, se lee en el documento respaldado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Dimensión Episcopal para los Laicos y Jesuitas México.

Cuatro acciones concretas

Ante la realidad de las personas desaparecidas en México, el Diálogo Nacional por la Paz pide poner a las víctimas de la violencia en el centro del caminar de la Iglesia, por lo que exhortó a sumarse con cuatro acciones concretas.

Facilitar las condiciones para que las familias buscadoras puedan colocar los buzones de paz en las instalaciones de las iglesias, “de tal manera que se les pueda enviar un mensaje de esperanza y cercanía en sus esfuerzos de acceso a la verdad”.

Permitir que en las oraciones o invocaciones se pueda usar la categoría de desaparecidos, “de tal modo que las familias sientan la comprensión y el apoyo ante el dolor que viven”; así como acompañar las actividades que las familias buscadoras tienen previstas para el día.

Madres buscadoras y la Iglesia

En su reciente visita a México, Pietro Parolin pudo reunirse con los representantes del Diálogo Nacional por la Paz, en un encuentro en el que destacó el compromiso de la Iglesia con la construcción de la paz y el acompañamiento a las víctimas de la violencia y a las madres buscadoras.

Desde el Tepeyac, el representante de la Santa Sede recordó la voz de la Virgen María: “No estoy yo aquí, que soy tu madre”, como signo de consuelo para un pueblo herido, la unión intercultural y la construcción de la paz.

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