Tuesday, April 14, 2026

Asisten 114 obispos a la Asamblea Plenaria de la CEM; reflexionarán sobre cultura vocacional y su misión evangelizadora en México

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Ciudad de México, 13 de abril de 2026 (Red Católica).– Con la participación de 114 obispos, de los cuales 81 son residenciales, nueve eméritos, 24 auxiliares y dos administradores diocesanos, representando a 83 diócesis de las 96 que conforman el país, dio inicio este lunes la CXX Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). 

Un espacio clave de encuentro, oración y discernimiento en el que los obispos del país reflexionarán sobre los desafíos actuales de la Iglesia, como la cultura vocacional, y su misión evangelizadora en México.

Introducción general y mensajes iniciales

A las 17:30 horas se realizó la Introducción General de la Asamblea Plenaria, coordinada por Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, quien dirigió el mensaje inaugural.

Posteriormente se escuchó el mensaje de la Nunciatura Apostólica a cargo de Joseph Spiteri, seguido del informe de la Secretaría General presentado por Héctor Mario Pérez Villarreal.

Durante esta primera sesión también se llevó a cabo la presentación de nuevos obispos y movimientos episcopales recientes en distintas diócesis del país, así como la memoria de los pastores fallecidos en los últimos meses, en un momento marcado por el reconocimiento, la comunión y la gratitud.

Discernimiento y vida eclesial

En continuidad con el programa, los obispos abordaron temas internos de la Asamblea, como la integración de comisiones para la elaboración del mensaje al Pueblo de Dios y la propuesta de una carta dirigida al Santo Padre, en un ambiente de diálogo y corresponsabilidad.

La jornada reflejó el dinamismo propio de una Iglesia que busca discernir los signos de los tiempos, en fidelidad a su misión evangelizadora.

Eucaristía presidida por el Nuncio Apostólico

El primer día concluyó con la celebración de la Eucaristía a las 19:15 horas, presidida por el Nuncio Apostólico, Joseph Spiteri, quien en su homilía ofreció una profunda reflexión sobre el momento que vive la Iglesia.

El representante del Papa recordó que nunca ha sido fácil ser discípulos misioneros, ni en los orígenes de la Iglesia ni a lo largo de la historia, subrayando que también hoy los cristianos enfrentan incomprensiones y desafíos cuando anuncian el Evangelio, especialmente en favor de la paz y la verdad.

Inspirado en los Hechos de los Apóstoles, destacó que ante las dificultades, la primera respuesta de la comunidad cristiana ha sido siempre la oración: una oración que fortalece la unidad, renueva la esperanza y sostiene la misión. En este sentido, invitó a los obispos a vivir estos días de Asamblea como una auténtica experiencia espiritual, marcada por la escucha del Espíritu Santo.

Asimismo, señaló que el discernimiento exige una actitud profunda de escucha: escuchar a Dios, pero también escuchar a los hermanos, en un ejercicio sinodal que permita encontrar caminos comunes.

Como tercer eje, subrayó la importancia del diálogo, recordando el encuentro de Jesús con Nicodemo como modelo de apertura: una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que sale al encuentro de todos, incluso de quienes buscan desde la duda o la distancia.

El Nuncio también retomó enseñanzas recientes del Papa, señalando que en contextos donde la fe es considerada débil o irrelevante, la misión se vuelve aún más urgente, pues la ausencia de fe conlleva crisis profundas en la sociedad: pérdida de sentido, debilitamiento de la familia y afectaciones a la dignidad humana.

Finalmente, animó a los obispos a buscar un “renacer desde lo alto”, fruto de la fe, la comunión y una conversión constante, para que la Iglesia sea signo de unidad y fermento de reconciliación en el mundo.

Un inicio marcado por la comunión

Así, el inicio de la Asamblea Plenaria estuvo marcado por la oración, la reflexión y la conciencia de los desafíos actuales, en un contexto donde la Iglesia en México busca fortalecer su misión desde la comunión y la escucha del Espíritu.

La jornada concluyó con un momento fraterno de cena, dando paso a los trabajos que continuarán en los días siguientes.

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