Participantes del III Encuentro de Pastoral de Movilidad Humana llaman a colocar la dignidad de las personas migrantes en el centro de las políticas públicas
Ciudad de Guatemala, 10 de junio de 2026 (Red Católica).– Obispos, sacerdotes y agentes de pastoral reunidos en el III Encuentro de Agentes de Pastoral de Movilidad Humana de la Frontera México–Guatemala hicieron un llamado urgente a los gobiernos, organismos internacionales y a la sociedad para garantizar la protección y la dignidad de las personas migrantes, refugiadas, desplazadas, retornadas y deportadas que transitan por la región.
En un comunicado emitido al concluir el encuentro, los participantes retomaron el lema elegido por el Papa León XIV para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: «Incluso uno solo de estos pequeños…», inspirado en el Evangelio de san Mateo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, a mí me recibe» (Mt 18,5).
Los agentes pastorales advirtieron que las condiciones de empobrecimiento, desigualdad, violencia y precariedad continúan impulsando la migración forzada en la región, afectando especialmente a familias, niños, niñas y adultos mayores que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Crimen organizado y deportaciones agravan la crisis migratoria

El documento denuncia que los grupos criminales han convertido el flujo migratorio en una fuente de ingresos mediante secuestros, extorsiones, trata de personas y diversas formas de violencia. Asimismo, señala que las políticas migratorias restrictivas y algunas medidas ejecutivas han limitado el ejercicio del derecho humano a migrar.
Los participantes expresaron además su preocupación por las deportaciones y retornos forzados desde Estados Unidos, situación que afecta tanto a mexicanos como a guatemaltecos que, tras años de residencia en ese país, enfrentan la pérdida de sus medios de vida, la separación familiar y profundas afectaciones emocionales, culturales y económicas.
El comunicado también subraya las dificultades que enfrentan las personas retornadas para reintegrarse a sus comunidades de origen, particularmente los menores de edad, debido a obstáculos educativos, administrativos y de regularización documental.
Llamado a gobiernos, universidades e instituciones
Ante este panorama, los participantes solicitaron una mayor articulación entre los gobiernos de la región para enfrentar las políticas de exclusión, xenofobia y criminalización de las personas migrantes, promoviendo acciones que privilegien la seguridad, los derechos humanos y la protección internacional.
Asimismo, hicieron un llamado a las universidades y centros de investigación para fortalecer el estudio de los fenómenos migratorios, el desplazamiento forzado y las deportaciones, con el fin de generar propuestas que contribuyan a la construcción de políticas públicas más humanas y eficaces.
La Iglesia reafirma su compromiso de acompañamiento
Los obispos y agentes pastorales reiteraron el compromiso de la Iglesia de continuar brindando acompañamiento integral a las personas migrantes, desplazadas, retornadas y deportadas a través de las diócesis, parroquias y pastorales especializadas.
Destacaron que una atención integral —física, psicosocial y espiritual— contribuye a reconstruir la identidad, fortalecer el arraigo y devolver la esperanza a quienes han sufrido los efectos de la movilidad forzada.
Finalmente, los participantes reafirmaron su compromiso de poner en el centro de la acción pastoral a quienes se ven obligados a abandonar sus hogares por causas de supervivencia y recordaron las palabras del Papa León XIV: «Su dignidad, sin embargo, es siempre la misma, la de una criatura querida y amada por Dios».
El comunicado fue suscrito por el cardenal Álvaro Ramazzini Imeri, obispo de Huehuetenango; Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de San Cristóbal de Las Casas; Mons. Bernabé Sagastume Lémus, obispo de San Marcos; Mons. Luis Manuel López Alfaro, obispo de Tapachula; Mons. Juan Manuel Cuá Ajcúm, obispo de Quiché; y Mons. José Francisco González González, arzobispo de Tuxtla.




