Thursday, May 21, 2026

Viernes de Dolores

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Por Armando González Escoto 

Dejemos atrás esa visión novelada de lo que significan los cárteles delincuenciales, esa visión de Hollywood que convirtió a los narcos en delincuentes “de película”, cuyo estilo de vida había que imitar y a quienes había que acercarse para participar de su poder, de su glamour, de su dinero, del esplendor de sus imponentes camionetas y de sus eficientes influencias… hasta que los mataban y sepultaban sumergidos en las más espléndidas coronas de flores.

¿Fin de la película? Claro que no, sólo el inicio de una nueva temporada más y más avalada por la cultura social del narco insumergible y poderoso.

No debemos ignorar todo lo que hay detrás de estas organizaciones, todo ese mundo de violencia que aplasta a cuanto ser humano se atraviese, sobre todo a partir de que los cárteles se diversificaron y ya no solamente lucraban envenenando a la gente, desde niños y jóvenes, sino que ahora amparaban y conducían sistemas de extorsión, como el cobro de piso, que ha sido la causa de que miles de empresas de todo tamaño, deban cerrar, dejando sin trabajo a cientos de personas, granjas y huertas abandonadas, comercios clausurados, y no sabemos qué tanta cantidad de gente trabajadora sometida a una doble tributación que sangra sus precarios ingresos.

Nada ha sido tan destructivo del presente y del futuro de la sociedad como estos cárteles “siglo XXI”. Hacer de los adolescentes “halcones” los apartó de la escuela y del trabajo honesto, secuestrar a jóvenes para incorporarlos a sus filas, destruyó su futuro y muchos han terminado enterrados en innumerables fosas clandestinas, ofreciéndonos esa terrible postal de las madres buscadoras, mujeres de toda edad traspasadas por el dolor de no tener ni siquiera el cadáver de sus seres queridos. La seducción de la riqueza atrapó también a empresarios y servidores públicos acrecentando los niveles de corrupción que vivimos; la confianza hacia quienes debíamos tenerla, es decir, la policía y el ejército, desapareció, y ya no supimos si todavía nos gobiernan los políticos elegidos, o los cárteles por medio de ellos, políticos por lo común incapaces de solucionar este camino al suicidio del estado mexicano.

Acciones impactantes como atrapar a un capo, pero no a sus secuaces, dejan abiertas muchas dudas, por ejemplo, el inexplicable desamparo en que quedó la cabaña del capo asesinado, que en cuestión de minutos se convirtió en museo abierto para todo el que quisiera ir, ver, tocar, recabar y grabar el lugar, sin aseguramiento por parte de nadie.

Todo Jalisco se paralizó tres días, ¿sirvió para algo? ¿O no ha sido otra cosa que la continuación de los dolores de la gente, ahora con nuevos líderes delincuenciales?

Una antigua alabanza del tiempo de pasión dice: “Ayudemos almas en tanto penar, a la Virgen pura de la Soledad”. Ahora la Virgen no está sola, con ella sufre todo un país golpeado por los cárteles, que aspira con urgencia a una pascua que les devuelva la vida.

Armando Gonzales Escoto 

armando.gon@univa.mx

Periódico Semanario

Arquidiócesis de Guadalajara 

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