Ciudad de México, 13 de marzo de 2026 (Red Católica).— En un contexto de polarización social en el país, el obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Ramón Castro Castro, invitó a construir comunidades que promuevan la unidad, el diálogo y el bien común.
El mensaje forma parte del capítulo 32 de la serie de catequesis “Venga a Nosotros Tu Reino”, recientemente difundido, donde el prelado reflexiona sobre el papel de las comunidades y asociaciones civiles en la vida social y política de México.
“En un México polarizado necesitamos comunidades que unan, no que fragmenten; que dialoguen, no que se enfrenten”, afirmó el obispo.
Tejedores de comunidad

En su reflexión, Mons. Castro recuerda que el ser humano es social por naturaleza y que la vida plena solo se alcanza en relación con los demás.
“El yo necesita del tú para construir un nosotros donde florece el bien común”, explicó.
El obispo señaló que incluso la vida de Jesucristo muestra la importancia de la comunidad: nació en una familia y creció en un pequeño pueblo, enseñando con su ejemplo que la familia es la célula primera de la sociedad y el inicio de toda comunidad viva.
La sociedad civil, espacio de servicio
El presidente del episcopado mexicano destacó también el papel que desempeñan numerosas asociaciones civiles en el país.
“En México vemos esta riqueza en asociaciones civiles que defienden derechos humanos, buscan desaparecidos, educan en zonas marginadas y acompañan a los más vulnerables”, señaló.
De acuerdo con el obispo, estos espacios son un ámbito privilegiado donde los laicos pueden vivir su vocación política como servicio al bien común.
Unidad en medio de la diversidad
En su mensaje, Mons. Castro advirtió que la diversidad de carismas y formas de participación social puede ser una riqueza cuando se orienta a la unidad.
“La diversidad de carismas es don del Espíritu, pero sólo da fruto cuando se orienta al bien común y no a la división”, afirmó.
En este sentido, recordó que la política debe estar siempre al servicio de las personas y no al revés, subrayando la necesidad de fortalecer el diálogo y la colaboración entre los distintos sectores de la sociedad.
Una fe que transforma la realidad
El obispo concluyó su catequesis recordando que la fe cristiana no invita a evadir los problemas del mundo, sino a transformarlos.
“Jesús nos recuerda que no podemos amar a Dios sin amar a nuestros hermanos. La fe no nos saca del mundo; nos envía a transformarlo con esperanza”, expresó.
Finalmente, Mons. Ramón Castro pidió que Cristo Rey bendiga a todas las comunidades y asociaciones de México, para que en medio de la diversidad puedan construir la unidad que el país necesita.


