Tijuana, Baja California, 7 de febrero de 2026 (Red Catòlica).— Del 5 al 7 de febrero se celebró en la Arquidiócesis de Tijuana la Asamblea Nacional de Laicos 2026, convocada por la Dimensión Episcopal para los Laicos, en continuidad con el proceso iniciado en Hermosillo en 2025.
El encuentro reunió a representantes de diócesis, movimientos y asociaciones laicales del país, situándose explícitamente en la Fase de Implementación del Sínodo (2025–2028), bajo el lema “Laicos misioneros de la Sinodalidad”.
Durante la Asamblea se desarrolló una experiencia de escucha, oración y discernimiento comunitario mediante la conversación en el Espíritu. Los participantes subrayaron que la sinodalidad no puede reducirse a estructuras o programas, sino que constituye una disposición espiritual que configura la vida cotidiana de los bautizados y orienta la misión de la Iglesia.
En mesas de trabajo se destacó la necesidad de una renovación interior sostenida en la oración, la Palabra de Dios y la vida sacramental, así como la corresponsabilidad entre laicos, pastores y personas consagradas. También se propuso sistematizar contenidos y generar plataformas digitales que faciliten la difusión y apropiación del proceso sinodal en movimientos y comunidades.
En la dimensión misionera y social, los asistentes expresaron su compromiso de servir a la comunidad con sus dones y carismas, promoviendo la unidad y la paz, y asumiendo la espiritualidad sinodal como estilo de vida encarnado en la experiencia familiar y comunitaria.
En el contexto del centenario de la Resistencia Cristera, la Asamblea acogió la propuesta de un trienio conmemorativo (2026–2029), estructurado en tres ejes: Derecho a la Libertad Religiosa (2026–2027); Acción Social de los Católicos (2027–2028); y Memoria Cristera: Legado y Esperanza (2028–2029).
Entre las iniciativas planteadas se incluyen subsidios formativos sobre libertad religiosa, producción de contenidos digitales, formación en Doctrina Social de la Iglesia, peregrinaciones, museos itinerantes y proyectos culturales y académicos para difundir el testimonio de los mártires mexicanos.
Al concluir, los laicos reafirmaron su deseo de “seguir caminando juntos como laicos misioneros de la Sinodalidad”, confiando los frutos del discernimiento a Dios y bajo la protección de Santa María de Guadalupe.


