Un diagnóstico realizado en 56 diócesis de México revela que la falta de presupuesto, personal y capacitación limita la comunicación eclesial
Fotografía: CEPCOM
Villahermosa, Tabasco. 23 de octubre de 2026 (Red Católica).- Las redes sociales se han convertido en una herramienta habitual para la Iglesia en México; sin embargo, detrás de las publicaciones, transmisiones y contenidos digitales existe una realidad que no siempre es visible: equipos pequeños, recursos económicos limitados y la necesidad de contar con profesionales preparados para responder a los desafíos de la comunicación actual.
Así lo revela el diagnóstico de la comunicación eclesial en México, presentado durante el XXXIII Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación que se llevó a cabo en Tabasco del 19 al 23 de octubre.
El estudio, elaborado por la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM), reunió las respuestas de 56 diócesis del país con el propósito de conocer cómo están organizadas sus áreas de comunicación, qué actividades realizan y cuáles son sus principales dificultades.
Uno de los datos de mayor relevancia fue que el 81 % de las diócesis participantes identificó la falta de presupuesto como uno de sus principales obstáculos, seguido de la falta de equipo técnico (58 %) y la insuficiencia de personal (51 %).

Todas están en redes sociales, pero no todas tienen equipos consolidados
De acuerdo con los resultados, el 100 % de las diócesis encuestadas utiliza redes sociales, el 91 % realiza transmisiones en vivo y el 76 % desarrolla actividades relacionadas con páginas web.
El diagnóstico muestra que el 44 % dispone de una oficina formal de comunicación, mientras que el 39 % trabaja mediante un equipo de pastoral; en contraste, el 10 % depende de una sola persona para realizar estas tareas.
Durante la presentación se explicó que esta situación puede dificultar la continuidad de los proyectos, especialmente cuando las actividades dependen del esfuerzo individual de los responsables.
“Una diócesis puede publicar diariamente, pero carecer de un plan de comunicación, de responsables claramente definidos, de presupuesto o de mecanismos de coordinación con las parroquias”, señaló en su intervención el padre Juan Javier Padilla Cervantes, secretario ejecutivo de la CEPCOM.
Por ello, uno de los principales desafíos identificados es pasar de la producción cotidiana de contenidos a una comunicación con objetivos definidos, responsabilidades compartidas y mecanismos para evaluar sus resultados.

La Inteligencia Artificial (IA), entre las principales necesidades de capacitación
El avance de las herramientas digitales también está modificando las necesidades de formación de los comunicadores católicos. Según la encuesta, el 71 % de las diócesis participantes considera necesaria la capacitación en inteligencia artificial (IA), mientras que el 63 % identifica necesidades relacionadas con cultura digital y redes sociales.
A estas áreas se suman la planeación pastoral (58 %), la organización de oficinas de prensa (53 %) y el manejo de crisis (42 %).
Los resultados reflejan que los desafíos de la comunicación eclesial ya no se limitan al manejo de cámaras, programas de edición o plataformas digitales. También es necesario fortalecer la capacidad de planificar, coordinar equipos, responder ante situaciones complejas y utilizar las nuevas tecnologías con responsabilidad.
En este sentido, durante la conferencia se destacó la importancia de combinar la preparación técnica con la formación profesional y pastoral.

El periodismo católico debe ir más allá de informar sobre actividades religiosas
Otro de los temas abordados fue la necesidad de fortalecer el periodismo que realizan las diócesis, especialmente para ofrecer información que ayude a comprender los acontecimientos sociales desde una perspectiva cristiana.
El diagnóstico señala que el 42 % de las diócesis participantes tiene interés en crear o renovar medios de comunicación, mientras que el 34 % considera necesaria una mayor formación periodística.
Durante el diálogo posterior a la presentación, algunos asistentes señalaron que la cobertura de las actividades religiosas no debería limitarse a informar sobre celebraciones, procesiones o acontecimientos institucionales.
“El periodismo diocesano tiene una responsabilidad distinta a la simple promoción de actividades. Debe investigar, verificar datos, contextualizar los acontecimientos, escuchar diversidad de voces y presentar la realidad con claridad y sentido de servicio”, se dijo durante la conferencia.
Asimismo, se subrayó que los medios católicos necesitan condiciones que permitan sostener su trabajo, desde el equipamiento y las plataformas digitales hasta la contratación de personal especializado.

Comunicar profesionalmente también requiere recursos
La falta de presupuesto abrió una reflexión entre los participantes sobre las condiciones en las que trabajan los comunicadores de la Iglesia.
Durante el intercambio, uno de los asistentes reconoció que, si bien muchas comunidades hacen esfuerzos importantes para mantener sus medios de comunicación, no siempre cuentan con recursos suficientes para contratar personal o adquirir herramientas de trabajo.
“Hay que pagarles muy bien a los profesionales porque hacen un trabajo profesional”, afirmó un participante del encuentro, al insistir en la importancia de reconocer económicamente el trabajo especializado.
También se destacó que el compromiso de quienes colaboran en las oficinas diocesanas y parroquiales ha permitido mantener proyectos de comunicación, incluso en circunstancias económicas difíciles.
No obstante, los participantes coincidieron en que la buena voluntad necesita acompañarse de formación, organización y recursos para dar continuidad a las iniciativas.

De publicar contenidos a acompañar a las personas
Más allá de los resultados estadísticos, el diagnóstico planteó una pregunta sobre el sentido de la comunicación en la Iglesia: ¿las redes sociales se utilizan únicamente para anunciar actividades o también para escuchar, orientar y acompañar a las personas?
Durante la conferencia, el padre Juan Javier Padilla Cervantes insistió en que la pastoral de la comunicación no puede reducirse a administrar redes sociales o producir materiales audiovisuales.
Su labor también comprende las relaciones humanas dentro de las comunidades, el diálogo entre las parroquias y sus diócesis, la formación de comunicadores y la capacidad de acercar el mensaje del Evangelio a distintas realidades.
Ante los desafíos identificados en el diagnóstico, el sacerdote hizo un llamado a los responsables de comunicación a continuar preparándose y fortalecer los vínculos de colaboración entre las diócesis, especialmente para acompañar a quienes realizan esta labor con recursos limitados o se sienten solos en sus comunidades.
“Son muchos retos, pero nosotros estamos llamados a anunciar la esperanza. Que no dejemos de capacitarnos, que no dejemos de encontrarnos, que no dejemos de vernos, que no dejemos de ayudarnos”, expresó.
El padre Juan Javier recordó que estos encuentros también representan una oportunidad para poner en práctica la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común, mediante el intercambio de experiencias y el apoyo entre quienes comparten la tarea de comunicar el Evangelio.



