Thursday, August 20, 2026

Hechos 29 replantea el sentido de la misión en internet

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En el segundo día del encuentro en Costa Rica, los evangelizadores digitales fueron invitados a recordar que no son competidores, sino trabajadores de una misma viña

San José, Costa Rica. 19 de agosto de 2026 (Red Católica).- El segundo día del encuentro internacional Hechos 29, que reúne en Costa Rica a misioneros y evangelizadores digitales de distintos países, puso el foco en uno de los principales desafíos de la comunicación en internet: cómo pasar de generar contenidos, a generar encuentros, acompañamiento y comunidad.

La jornada combinó celebración, formación y trabajo en grupos, con reflexiones sobre la identidad del misionero digital, la relación entre los espacios virtuales y presenciales y los riesgos de división y polarización en internet.

La misión no es una competencia

El día comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por el Padre Melson Andrés Correa (Colombia) y la reflexión sobre la parábola de los trabajadores de la viña. El relato sirvió para abordar una realidad muy presente entre quienes realizan misión en internet: la comparación.

La reflexión invitó a cambiar esa lógica y recordar que los misioneros digitales no son competidores, sino trabajadores de una misma viña. Si el contenido de otra persona ayuda a alguien a recuperar la esperanza, acercarse a Dios o reencontrarse con una comunidad, el resultado beneficia a todos.

El mensaje se resumió en tres acciones: salir, mirar y alegrarse: salir a los espacios donde están las personas, mirar más allá de las métricas y alegrarse por el bien que otros realizan.

Una nueva página de la misión digital

El encuentro continuó con una reflexión de Mons. Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio de Comunicación de la Santa Sede, quien abordó los desafíos que enfrenta la Iglesia ante la misión digital; explicó que no puede entenderse únicamente como una estrategia de comunicación. Los nuevos “confines” a los que hoy es necesario salir no son solamente geográficos: también son culturales, existenciales y antropológicos. En este contexto, destacó el desafío de que la Iglesia descubra la misión digital como “una nueva página de su historia misionera”.

Entre las imágenes propuestas para comprender esta misión estuvieron el Buen Pastor que sale al encuentro, el Buen Samaritano que reconoce el sufrimiento, los discípulos de Emaús que escuchan y acompañan, el Padre misericordioso que acoge y los discípulos de Pentecostés que comunican de manera que otros puedan comprender.

El encuentro continuó con una reflexión de Mons. Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio de Comunicación de la Santa Sede, abordó los desafíos que enfrenta la Iglesia ante la misión digital, explicó, que no puede entenderse únicamente como una estrategia de comunicación. Los nuevos “confines” a los que hoy es necesario salir no son solamente geográficos: también son culturales, existenciales y antropológicos.

Entre las imágenes propuestas para comprender esta misión estuvieron el Buen Pastor que sale al encuentro, el Buen Samaritano que reconoce el sufrimiento, los discípulos de Emaús que escuchan y acompañan, el Padre misericordioso que acoge y los discípulos de Pentecostés que comunican de manera que otros puedan comprender.

De publicar contenidos a acompañar personas

El P. José Juan Montalvo, conocido como ‘Padre Borre’, profundizó en la identidad de quienes realizan misión en el entorno digital. Explicó que la misión digital es la acción evangelizadora desarrollada dentro de la cultura digital y que no consiste solamente en utilizar redes sociales para transmitir contenidos, sino en generar encuentros, comunidad y acompañamiento.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue distinguir entre digitalizar la pastoral y hacer pastoral digital. Digitalizar la pastoral significa trasladar al entorno digital actividades que ya se realizaban, como publicar avisos o transmitir una celebración.

La pastoral digital, en cambio, implica desarrollar una misión propia dentro de la cultura digital, comprender sus lenguajes y acompañar a las personas que habitan estos espacios.

Entre la pantalla y la vida real

Las dinámicas de los algoritmos pueden hacer menos visibles las realidades de las personas más vulnerables, es la preocupación que abordó el argentino Agustín Podestá (@hablemosdeteologia); frente a ello, llamó a recuperar una mirada capaz de reconocer al que necesita ayuda y salir a su encuentro.

Una de las preguntas planteadas fue especialmente relevante para las comunidades: ¿están preparadas para recibir a las personas que tienen un encuentro digital con ellas?

La misión, señaló, se desarrolla entre lo digital y lo presencial, las plataformas pueden abrir puertas, pero no sustituyen la experiencia de una comunidad. La reflexión concluyó con una idea central: la tarea del misionero digital es ayudar a construir el Reino de Dios, conectando la experiencia digital con la vida real.

¿Qué estamos sembrando en internet?

La división y la polarización fueron el eje de la intervención de Verónica Brunkow, quien planteó una pregunta para quienes realizan misión en internet: “¿Qué estamos sembrando: trigo o cizaña?”.

La raíz de muchas de estas tentaciones, explicó, está en poner el propio ego en el centro de la misión; frente a ello, propuso recuperar diferentes modelos del Evangelio: el sembrador, el Buen Pastor, Emaús, la levadura, Juan Bautista, la Samaritana y Betania, como referentes para construir una presencia digital que genere encuentro, comunión y vida.

Cada reflexión fue llevada posteriormente a mesas de trabajo, en las que los participantes analizaron cómo desarrollar estructuras y proyectos de pastoral digital en sus parroquias, diócesis y comunidades, aterrizaron los contenidos a sus propias experiencias y contextos.

La misión también se canta y se ora

El segundo día de Hechos 29 concluyó con una oración cantada dirigida por el sacerdote jesuita Cristóbal Fones, quien invitó a los participantes a reflexionar sobre la misión digital a la luz de las Bienaventuranzas e invitó a ser auténticos y no ocultar nuestra vulnerabilidad.

Hechos 29 toma su nombre del capítulo 29 imaginario de los Hechos de los Apóstoles: el libro termina en el capítulo 28, pero la misión continúa. Hoy esa historia también se escribe en internet, en los nuevos lenguajes y en los espacios digitales donde millones de personas viven, conversan y buscan respuestas.

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