domingo, octubre 4, 2026

A 40 años de La Misión: así es como hicimos al mundo

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El 29 de septiembre de 1986 llegó a las pantallas la película de Roland Joffé

Es difícil olvidar sus imágenes: las cataratas del Iguazú, la selva, el padre Gabriel -interpretado por Jeremy Irons- tocando el oboe ante los guaraníes, Rodrigo Mendoza -Robert De Niro- arrastrando montaña arriba su pesada armadura y, sobre todo, la música de Ennio Morricone, que terminó por convertirse en parte inseparable de la película.

La historia se desarrolla en el siglo XVIII. El padre Gabriel llega a territorio guaraní y construye una misión. A esta terminará incorporándose Mendoza, antiguo mercenario y traficante de esclavos que, después de matar a su hermano, emprende un doloroso camino de conversión; quien antes perseguía y esclavizaba indígenas termina entregando su vida por ellos.

Pero La Misión no habla solamente de evangelización, colonialismo o de los conflictos entre España y Portugal, habla del poder, de la ambición, del perdón, de la conciencia y de las decisiones humanas. Ahí está quizá su mayor actualidad.

Cuarenta años después seguimos corriendo el riesgo de acostumbrarnos a decir: “Así son las cosas”.

Sin embargo, el mundo también se construye con decisiones pequeñas y rutinarias. Se construye en la familia, cuando enseñamos a respetar o despreciar, compartir o acumular, escuchar o imponer; en el trabajo, cuando tratamos con dignidad o indiferencia a quien tenemos delante; en las instituciones, cuando una norma o un procedimiento termina siendo más importante que la persona.

Incluso podemos cumplir perfectamente nuestro deber y, sin advertirlo, contribuir a una sociedad injusta.

Esa es una de las grandes cuestiones éticas que deja La Misión. Las injusticias no siempre comienzan con grandes actos de maldad. También pueden crecer a partir de pequeñas decisiones, comentarios, intereses, silencios y omisiones que, considerados por separado, parecen insignificantes o incluso justificables.

Tal vez ahí se encuentre el valor de volver a mirar La Misión, 40 años después. No solamente para contemplar una extraordinaria obra cinematográfica, sino para preguntarnos por nuestra propia manera de vivir.

Por eso la pregunta no es solamente: ¿por qué el mundo es así? Hay otra más cercana e incómoda: ¿Qué estamos haciendo nosotros para que sea así? Porque el mundo no se construye solamente con las grandes decisiones de la historia.

P. Juan Javier Padilla
P. Juan Javier Padilla
Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM)

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