La Conferencia del Episcopado Mexicano llamó a la ciudadanía y a los comunicadores a participar en la consulta pública sobre los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias
Fotografía: Especial
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) manifestó su preocupación por algunos aspectos del proyecto de Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, actualmente sometido a consulta pública, particularmente aquellos relacionados con la libertad de expresión, la libertad religiosa y la independencia editorial de los medios.
En un mensaje fechado el 13 de agosto, y firmado por Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, y Mons. Héctor M. Pérez Villarreal, secretario general, los obispos reconocieron aspectos positivos de la propuesta, entre estos la prohibición expresa de la censura previa, la no discriminación por motivos religiosos, el pluralismo y la protección de grupos vulnerables frente a contenidos que vulneren la dignidad humana.
“Ninguna autoridad puede erigirse en calificadora de la verdad”
La CEM señaló, sin embargo, que la protección de las audiencias debe mantener como principio fundamental la libertad de expresión, por lo que advirtió sobre el riesgo de que una autoridad administrativa determine qué contenidos pueden considerarse verdaderos, falsos o descontextualizados: “La verdad no se decreta, sino que se busca y se reconoce en el debate libre y plural”.
El Episcopado sostuvo que la información periodística debe cumplir con criterios de diligencia profesional, como contrastar y verificar los datos, distinguir los hechos de las opiniones y rectificar cuando exista un error. No obstante, consideró distinto que el Estado pretenda calificar administrativamente ideas, opiniones, convicciones o creencias.
Asimismo, expresó preocupación ante la posibilidad de que la autoridad pueda revisar y validar los Códigos de Ética de los medios y revisar las decisiones de los defensores de las audiencias, incluso con capacidad para ordenar modificaciones o rectificaciones de contenidos.“La autorregulación ética es un bien que florece en libertad; sujeta de modo permanente a la validación oficial, deja de ser autorregulación”, puntualiza el documento.
Piden garantizar también la libertad religiosa
El mensaje destaca que el pluralismo en los medios debe comprender las distintas convicciones y creencias religiosas, así como a quienes no profesan ninguna religión.
La CEM recordó que las asociaciones religiosas en México no pueden poseer ni administrar concesiones de radio y televisión, por lo que pidió que los nuevos lineamientos garanticen expresamente que las creencias religiosas no queden sometidas a “juicios administrativos de veracidad” ni a etiquetados obligatorios.
CEM llama a participar en la consulta antes del 21 de agosto
Ante este escenario, los obispos convocaron a fieles laicos, comunicadores católicos, universidades, instituciones educativas, colegios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanía en general a participar en la consulta pública, abierta hasta el 21 de agosto de 2026.
“La participación ciudadana no es un trámite del proceso regulatorio, sino un ejercicio de corresponsabilidad con el bien común; una democracia se fortalece cuando los ciudadanos participan, no cuando callan”, señala el mensaje. El Episcopado dirigió además un mensaje particular a los periodistas y comunicadores del país, a quienes agradeció su servicio y recordó que informar con honradez contribuye a sostener la vida democrática.
Finalmente, la CEM expresó su disposición a colaborar con autoridades y concesionarios en programas de educación y alfabetización mediática, formación de audiencias críticas y difusión de mecanismos para la defensa de sus derechos.
El documento concluye recordando que la protección de las audiencias también exige responsabilidad de quienes reciben y comparten información: verificar antes de difundir contenidos, discernir las fuentes y evitar aquello que pueda dañar la fama de las personas o generar confusión. “La primera defensa de la verdad no es un reglamento, es una conciencia formada”, subraya el Episcopado Mexicano.


