Wednesday, August 26, 2026

A cien años del conflicto religioso, CEM sostiene que “la persecución contra la Iglesia fue real” y que la libertad religiosa aún enfrenta limitaciones

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La Conferencia del Episcopado Mexicano inauguró un tiempo de memoria, reconciliación y reflexión histórica con motivo del centenario de la suspensión del culto público en 1926; en un mensaje, los obispos llaman a fortalecer la libertad religiosa, construir la paz y mirar el pasado sin resentimiento, pero sin olvidar la verdad

Fotografía: Ilustrativa

Ciudad de México, 31 de julio de 2026 (Red Católica).— Al cumplirse cien años de la entrada en vigor de la llamada Ley Calles y de la suspensión del culto público en México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó el mensaje: “Callaron las campanas de los templos, habló su sangre. Memoria de nuestros mártires, libertad religiosa y construcción de la paz”, con el que inaugura un periodo de conmemoración y reflexión que se extenderá hasta los jubileos guadalupano de 2031 y de la Redención en 2033.

En el documento, fechado el 31 de julio de 2026, los obispos explican que esta conmemoración no busca reabrir heridas ni alimentar divisiones, sino ofrecer una memoria agradecida y sanadora, capaz de fortalecer la reconciliación nacional y orientar a las nuevas generaciones. Recuerdan que el conflicto religioso iniciado en 1926 representó uno de los episodios más dolorosos de la historia contemporánea de México y marcó profundamente la vida de la Iglesia y del país.

No celebramos una guerra, sino el testimonio de la fe

Los obispos subrayan que la conmemoración no exalta la violencia ni las armas, ni pretende reivindicar una victoria política. Por el contrario, afirman que recuerda la fidelidad de miles de creyentes que mantuvieron viva la fe durante la persecución, el testimonio de los mártires que entregaron su vida perdonando a sus perseguidores y la enseñanza de que la libertad religiosa constituye un derecho humano fundamental para todas las personas.

El mensaje reconoce además que el conflicto representó una herida fratricida, pues enfrentó a mexicanos contra mexicanos. En ese contexto, los pastores reconocen que también la Iglesia debe mirar su propia historia con humildad, pedir perdón por aquello que le corresponda y favorecer procesos de reconciliación, al tiempo que sostienen que la persecución religiosa fue una realidad histórica que no puede ser silenciada.

Libertad religiosa y paz, desafíos vigentes

La CEM reconoce los avances alcanzados en México desde las reformas constitucionales de 1992 y la promulgación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, así como la reforma al artículo 24 constitucional. Sin embargo, advierte que la libertad religiosa todavía enfrenta limitaciones, entre ellas restricciones al ejercicio público del culto fuera de los templos, impedimentos para que las asociaciones religiosas accedan a concesiones de radio y televisión, y diversas limitaciones para la presencia pública de las convicciones religiosas.

Asimismo, los obispos señalan que la violencia provocada por el crimen organizado continúa afectando gravemente la libertad y la vida de numerosas comunidades, recordando el asesinato de sacerdotes y agentes pastorales en años recientes como una muestra de que el testimonio de la Iglesia sigue enfrentando nuevos desafíos. También alertan sobre amenazas contemporáneas a la dignidad humana derivadas de la manipulación informativa, la polarización digital y el uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Una conmemoración impulsada por los laicos

El Episcopado destaca que esta conmemoración ya comenzó a vivirse en parroquias y diócesis del país gracias a la participación de familias, jóvenes, catequistas y comunidades laicales. Entre las iniciativas previstas se encuentran jornadas de oración por la paz, peregrinaciones, congresos académicos, publicaciones históricas y la serie de catequesis “Testigos del Reino”, destinada especialmente a las nuevas generaciones.

Al concluir el mensaje, firmado por Mons. Ramón Castro Castro, Presidente de la CEM, y Mons. Héctor M. Pérez Villarreal, Secretario General, los obispos invitan a todos los mexicanos a mirar esta etapa de la historia con esperanza, convencidos de que la memoria auténtica permite nombrar la verdad sin odio, perdonar sin olvidar y trabajar por una nación donde la dignidad humana, la libertad de conciencia y la paz sean plenamente respetadas.

Consulta el mensaje completo:

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