Tuesday, May 5, 2026

Día Mundial de la Libertad de Prensa

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“FORJANDO UN FUTURO DE PAZ”

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado cada 3 de mayo, Mons. Leopoldo González González, Arzobispo de Acapulco, comparte un comunicado centrado en el lema “Forjando un futuro de paz”. En su mensaje, el prelado subraya la importancia de la libertad de expresión como fundamento para la construcción de una sociedad más justa, al tiempo que reconoce el servicio y los desafíos que enfrentan los periodistas en el contexto actual. Esta reflexión invita a valorar el papel de la comunicación responsable como camino para fortalecer la verdad, la confianza social y la paz.

Por Mons. Leopoldo González
Arzobispo de Acapulco 

Desde hace 33 años, cada 3 de mayo, la ONU nos ha propuesto celebrar el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”. El lema de este año es “Forjando un futuro de paz”.

Según datos de la UNESCO, a nivel mundial, la libertad de prensa, de 2022 a 2025 ha tenido su mayor declive desde 2012. Compara este retroceso con el que se vivió durante las dos guerras mundiales. Con tristeza nos damos cuenta de periodistas que pierden la vida al ser corresponsales en territorios en guerra, y de quienes han sido asesinados también donde no hay una guerra declarada. Nuestra oración por todos ellos y nuestra cercanía afectiva a sus familias. También se nos dice que han aumentado mucho, en más de un 60%, quienes han tenido que autocensurarse por amenazas abiertas o encubiertas, por miedo a represalias. Por otra parte, la manipulación de la información, muchas veces a través de la inteligencia artificial, ha debilitado la confianza en lo que se nos presenta. La libertad de expresión, de prensa, es fundamental para poder construir la paz y hemos de cuidarla.

Respetar la persona humana 

Hace tres años, en su encuentro con los miembros del Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, el Papa Francisco recordó los pilares que San Juan XXIII presentó como cimientos de la paz en su encíclica Pacem in Terris. Uno es la verdad. Al comentarlo expresó: “Construir la paz en la verdad significa en primer lugar respetar a la persona humana, con su «derecho a la existencia, a la integridad corporal», y garantizarle «la posibilidad de buscar la verdad libremente y […] manifestar y difundir sus opiniones»”. Se trata de un derecho-obligación que todos tenemos y que ciertamente es requisito indispensable para que el periodista pueda dar el servicio que la sociedad necesitamos recibir de él y, en general, de los medios de comunicación: que puedan investigar y mantener informada a la sociedad sobre los hechos y acontecimientos de cada día, “sin que por ello, puedan ser víctimas de censura, acoso, hostigamiento o algún tipo de coacción durante el ejercicio de su profesión”.

Periodista es “custodio de las noticias”

El servicio del periodista, del comunicador, es necesario para conocer la realidad, discernir sobre ella y tomar nuestras decisiones. Hemos de apreciar y agradecer su esfuerzo por contarnos la realidad, por buscar, encontrar y expresar la verdad, por ofrecernos criterios para un discernimiento sensato, justo y prudente de los acontecimientos que a todos nos afectan, y poder construir un mundo más humano. El Papa Francisco nos decía que el periodista es “custodio de las noticias… en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz”. Es importante que muchas personas miren y escuchen su programa, lean sus notas, pero más importante es lo que queda en las personas luego de haber mirado y escuchado lo que les ha sido ofrecido.

En la comunicación que nos permite “forjar un futuro de paz”, todos hemos de cooperar empezando por el hogar. Esta semana, todos, artesanos de paz.

El manantial de la paz

Hoy celebramos la fiesta de la Santa Cruz. San Juan Crisóstomo nos dice: “Antes de Jesús la cruz significaba desprecio, pero hoy es algo venerable; antes era símbolo de condena, y hoy es esperanza de salvación. Se ha convertido verdaderamente en manantial de infinitos bienes; nos ha librado del error, ha disipado nuestras tinieblas, nos ha reconciliado con Dios… esta cruz es la destrucción de la enemistad, el manantial de la paz, el cofre de nuestro tesoro”.

En ella miramos a Jesús que entrega su vida por nosotros. Cada día al hacerla sobre nosotros, sobre las personas, siga siendo súplica de bendición.

Recordemos con gratitud a todos nuestros hermanos que trabajan en la construcción: el Señor los bendiga y proteja en su labor de cada día.

Periódico Mar Adentro, Arquidiócesis de Acapulco 

Edición 1090

3 de Mayo 2026

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