Más de 900 asistentes participaron en el Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros, en el que reafirmaron su vocación misionera desde la enfermedad
Por: Filiberto Monter Santiago
Fotografía: OMPE México
Con la participación de más de 900 personas, del 3 al 6 de septiembre se llevó a cabo el XXVII Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros (UEM), convocado por la Dimensión Episcopal de Misiones, las Obras Misionales Pontificio Episcopales (OMPE) México y la Arquidiócesis de Guadalajara.
La sede fue la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA), en Guadalajara, Jalisco, en un encuentro que tuvo como objetivo animar y fortalecer el dinamismo misionero de las personas enfermas y de los agentes de pastoral de la salud.

La misión del enfermo
En torno al Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros (UEM), la hermana Gloria Guadalupe destacó que la enfermedad no excluye a las personas de la misión de la Iglesia.
“Ustedes no son personas que se quedan al margen de la Iglesia, siguen siendo sujetos activos de la misión”, dijo en entrevista para Red Católica.
De acuerdo con la religiosa responsable del Encuentro de Unión de Enfermos Misioneros, el sufrimiento en la enfermedad puede convertirse en una oportunidad para unirse a Cristo y ofrecerlo por las misiones.
Este fue uno de los ejes temáticos del encuentro que tuvo entre sus objetivos redescubrir el valor del sufrimiento, impulsar la espiritualidad misionera, fortalecer la comunión eclesial y promover la participación activa en la evangelización.
El acompañamiento de familiares y cuidadores
En un evento al que acuden además familiares de los enfermos, cuidadores y personal médico, se destacó un acompañamiento integral que no se limite únicamente a la asistencia física como dar medicamentos, levantar al enfermo o atender sus necesidades físicas.
Formar a quienes acompañan a los enfermos es uno de los desafíos para la Pastoral de la Salud en México, con la capacidad de brindar un acompañamiento humano, espiritual, de escucha y orientación.
Y es que como parte de su universalidad, la Unión de Enfermos Misioneros cuenta con la participación activa de médicos, enfermeras, químicos, psicólogos, psicoterapeutas y profesionales de distintas especialidades.
Otro de los desafíos abordado por la hermana Gloria Guadalupe fue el de poder formar a cuidadores que brinden un acompañamiento basado en la escucha para enfermos que viven situaciones de soledad.
“El enfermo necesita ser escuchado. Nuestros enfermos desean ser acompañados, carecen de eso. Muchos viven la soledad en diferentes etapas”, expresó.

En etapa terminal, “la Iglesia los necesita”
Ante condiciones de una enfermedad en etapa terminal, las personas enfermas tienen una misión mediante su oración y ofrecimiento; “la Iglesia los necesita”, expresó la hermana Gloria Guadalupe.
“Ustedes no son personas que se quedan al margen de la Iglesia, sino que siguen siendo sujetos activos de la misión”.
La UEM los acoge, los acompaña y los hace parte con la oportunidad de unirse a Cristo: “Para nosotros el enfermo es una parte vital en la vida de la Iglesia, porque es como ese tesoro inagotable que se ofrece para que la semilla del Evangelio fructifique en los pueblos y grupos humanos que aún no lo conocen”.
La religiosa responsable de la Unión de Enfermos Misioneros destacó, además, que “la misión de la Iglesia sería diferente sin la ayuda de la oración y de la vida de cada enfermo”.
A pregunta expresa sobre qué significa ser misionero desde la enfermedad, dijo que esta condición representa colaborar con Cristo uniendo los propios padecimientos a la cruz de Cristo: “Seguirme sintiendo parte viva de la Iglesia desde la enfermedad, orando, ofreciendo, sosteniendo”.
Unidos en Cristo, unidos en la misión
“Unidos en Cristo, unidos en la misión”, fue el lema para el XXVII Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros que concluyó este domingo con la Misa de clausura presidida por Mons. Héctor López Alvarado, obispo auxiliar de Guadalajara, con la presencia de Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, obispo responsable de Dimensión Episcopal de las Misiones, y del Pbro. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, director nacional de OMPE México, entre otros sacerdotes.
El encuentro se realizó en el marco del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones y que este año adopta una misión en conjunto, explicada por la hermana Gloria Guadalupe.
“Solamente unidos en Cristo podremos colaborar en favor de la misión, en favor de nuestros enfermos, en favor de nuestra pastoral de la Iglesia en México”.

¿Qué es la Unión de Enfermos Misioneros?
Es un programa aprobado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y una obra auxiliar al servicio de la Iglesia.
Integra a enfermos, visitadores, familiares, cuidadores y personal sanitario; su objetivo es ayudar a que las personas enfermas descubran que también pueden ser misioneras desde su enfermedad.
La propuesta parte de un encuentro con Cristo y de ofrecer la propia vida, oración y sufrimientos por las misiones.
Se trata de un carisma fundado en Francia en 1928 por Margarita Godet, una laica enferma misionera, y que posteriormente llegó a México.
En México tiene más de cuatro décadas de presencia, con el objetivo de generar una conciencia misionera en torno a la enfermedad.
¿Quiénes pueden participar? Además de las personas enfermas, pueden integrarse familiares, cuidadores, visitadores, agentes de pastoral de la salud, médicos y enfermeras, y otros profesionales sanitarios.
La próxima sede del Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros tendrá como sede la Arquidiócesis de León.



