Ciudad de México, 15 de abril de 2026 (Red Católica) — La jornada del miércoles de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano inició con la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Oscar Efraín Tamez Villarreal en un ambiente de oración y comunión, teniendo como horizonte el fortalecimiento de la cultura vocacional en la Iglesia en México.
En su homilía, el obispo de Ciudad Victoria y responsable de la Dimensión Episcopal para la Pastoral Vocacional, profundizó en el pasaje del Evangelio de san Juan, situando a los participantes en el núcleo del mensaje cristiano: el amor de Dios manifestado en Jesucristo.
El amor de Dios, centro del mensaje cristiano
Un Dios que salva desde la misericordia
El obispo destacó que el amor de Dios no es una medida cuantitativa, sino una entrega total; este “tanto amó Dios al mundo” revela su rostro auténtico: no un Dios que condena, sino que salva desde la misericordia.
En este sentido, exhortó a los pastores a transparentar ese rostro en su ministerio, privilegiando una acción pastoral que comunique gracia, cercanía y amor.
Libertad humana y llamado a la conversión
La luz que interpela la vida
La reflexión también subrayó la seriedad de la libertad humana: “La salvación es ofrecida, pero no impuesta”, dijo ante los obispos reunidos.
El rechazo a la luz, señaló, no proviene de un castigo externo, sino de una decisión personal frente a la verdad.
También advirtió que esta resistencia implica un desafío profundo, ya que la verdad exige conversión y coherencia de vida.
Un llamado a la autenticidad del ministerio pastoral
Pastores cercanos, no funcionarios
La homilía exhortó a los obispos y sacerdotes a vivir con autenticidad su vocación, evitando una vida pastoral ambigua o reducida a funciones.
Se insistió en la necesidad de ser pastores cercanos al pueblo, en sintonía con el llamado del Papa Francisco.
Promover una cultura vocacional en toda la Iglesia
De la crisis vocacional al desafío del acompañamiento
Finalmente, se subrayó la urgencia de promover una cultura vocacional que ayude a cada bautizado a descubrir su llamado y misión.
Más que una crisis de vocaciones, se planteó la necesidad de fortalecer los procesos de acompañamiento.
La jornada continuó con trabajos orientados al diálogo y discernimiento, buscando responder con esperanza a los desafíos vocacionales del contexto actual.


