Tuesday, June 30, 2026

Obispos católicos conmemoran la contribución de los inmigrantes en una misa binacional celebrada en la frontera

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La Eucaristía bilingüe, presidida por el obispo James Misko, reunió a prelados y fieles de ambos países.

La procesión, el Rosario transfronterizo, hora santa y la convivencia con personas migrantes reafirmaron la colaboración entre las Iglesias de México y Estados Unidos.

Por CEPCOM

Nogales, Sonora, 27 de junio de 2026 (Red Católica).- La Iglesia católica de México acompañó este viernes a la Iglesia de Estados Unidos en la celebración de la Misa Binacional Border Mass 250, realizada con motivo del 250.º aniversario de la independencia de los Estados Unidos, en una jornada de fe, oración y fraternidad que puso de relieve la historia compartida entre ambas naciones y el compromiso común con las personas migrantes.

Organizado por las diócesis de Tucson y Phoenix, en colaboración con la Iniciativa Kino para la Frontera, el Hope Border Institute y el Center for Migration Studies, el encuentro reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y cientos de fieles de ambos lados de la frontera para reconocer las aportaciones de las personas migrantes a la vida de Estados Unidos y expresar solidaridad con quienes continúan buscando seguridad, oportunidades y una vida digna.

En la celebración participaron el obispo John Dolan, de la Diócesis de Phoenix; el obispo James Misko, de la Diócesis de Tucson; el obispo emérito Gerald F. Kicanas, también de Tucson; el arzobispo John C. Wester, de la Arquidiócesis de Santa Fe; y el obispo Mark J. Seitz, de la Diócesis de El Paso. Por parte de México asistieron el obispo Enrique Sánchez Martínez, de la Diócesis de Mexicali, y el obispo José Luis Cerra Luna, de la Diócesis de Nogales.

Misa bilingüe presidida por el obispo James Misko

La jornada comenzó con una Misa bilingüe, en inglés y en español, celebrada en la parroquia del Sagrado Corazón, en Nogales, Arizona, y presidida por el obispo James Misko. La Eucaristía reunió a los obispos presentes en Nogales y permitió que las comunidades de México y Estados Unidos celebraran unidas en torno al altar como signo de comunión eclesial y de la herencia espiritual compartida entre ambas Iglesias.

Al reflexionar sobre el sentido del encuentro, Mons. James Misko recordó que la identidad cristiana exige vivir conforme al Evangelio y caminar junto a quienes sufren. «Nos llamamos a nosotros mismos cristianos. Ser llamado cristiano significa ser como Cristo, llevar una vida lo más conforme posible a Cristo. Sabemos que la justicia consiste en mantener una relación correcta con Dios y entre nosotros. Estamos aquí como pastores para acompañar a las personas, escucharlas y estar en comunión con el pueblo de Dios aquí en la frontera», afirmó.

Procesión y Rosario cruzan la frontera entre Arizona y Sonora, recibidos por el obispo José Luis Cerra Luna de Nogales 

Después de la Eucaristía, los participantes recorrieron en procesión las calles de Nogales mientras rezaban el Santo Rosario, cruzando la frontera internacional hasta la parroquia de la Purísima Concepción, en Nogales, Sonora, donde fueron recibidos por el obispo José Luis Cerra Luna. La jornada continuó con una Hora Santa como expresión de la unidad entre las Iglesias de ambos países.

Un llamado a una reforma migratoria con rostro humano

Durante el encuentro, los obispos coincidieron en que la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos ofrecía una oportunidad para reconocer la contribución histórica de las personas migrantes y renovar el compromiso de la Iglesia con la defensa de su dignidad.

El obispo Mark J. Seitz, de El Paso, recordó que los derechos fundamentales tienen su origen en Dios y no dependen de decisiones políticas. «Al conmemorar el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, se nos recuerda que nuestro Creador nos ha dotado de ciertos derechos inalienables. Ninguna política, ninguna orden ejecutiva ni decisión de la Corte Suprema puede quitarnos esos derechos», expresó.

Por su parte, el obispo John Dolan, de Phoenix, destacó que las comunidades fronterizas han sido enriquecidas por la presencia de miles de migrantes y refugiados, muchos de los cuales sostienen sectores fundamentales de la economía, como la agricultura. Asimismo, hizo un llamado a que el Congreso estadounidense impulse «una reforma migratoria auténtica, valiosa y sostenible».

En el mismo sentido, el arzobispo John C. Wester, de Santa Fe, afirmó que los inmigrantes «le han dado tanto a nuestro país durante los últimos 250 años» y consideró que ha llegado el momento de responder con justicia mediante una reforma migratoria que les permita integrarse plenamente a la sociedad estadounidense.

Iniciativa Kino para la Frontera acogió el encuentro final con personas migrantes

La celebración binacional concluyó con una convivencia fraterna en las instalaciones de la Iniciativa Kino para la Frontera, donde obispos, sacerdotes, agentes pastorales y personas migrantes compartieron los alimentos y un momento de encuentro y diálogo. Este espacio permitió fortalecer los vínculos de cercanía y solidaridad con quienes viven la experiencia de la movilidad humana, reafirmando el compromiso de la Iglesia de ambos países con el acompañamiento y la defensa de la dignidad de las personas migrantes.

Durante la convivencia se destacó el significado de concluir la jornada en ese lugar de acogida: «Me parece muy apropiado concluir la jornada aquí, en nuestro albergue, donde recibimos tanto a quienes participaron en la Misa y en la procesión del Rosario como a las personas migrantes de Nogales, Sonora, que no pudieron asistir a la celebración», expresaron los organizadores. Con ello subrayaron que el encuentro quiso poner en el centro a las personas migrantes, haciendo visible que la fe se traduce en hospitalidad, cercanía y servicio.

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