Saturday, July 25, 2026

Encuentro de encargados provinciales de Pastoral Familiar fortalece la comunión y el trabajo conjunto

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Del 21 al 23 de julio, la Diócesis de Mexicali fue sede del espacio de comunión, formación y diálogo destinado a fortalecer el acompañamiento pastoral de las familias en las distintas regiones del país

Fotografía: Dimensión Episcopal para la Pastoral Familiar

Mexicali, Baja California, 23 de julio de 2026 (Red Católica).— Del 21 al 23 de julio se llevó a cabo, en la Diócesis de Mexicali, el Encuentro de Encargados Provinciales de la Dimensión Episcopal para la Pastoral Familiar, espacio de comunión, formación y diálogo destinado a fortalecer el acompañamiento pastoral de las familias en las distintas regiones del país.

También se contó con la participación de tres obispos: Mons. Enrique Sánchez Martínez, Obispo de Mexicali; Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de Celaya y presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Vida, Familia, Juventud y Laicos (FAJULAVI); y Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, Obispo de Piedras Negras y encargado de la Dimensión Episcopal de Pastoral Familiar (DIFAM). Asimismo, participó el matrimonio coordinador nacional de la DIFAM, acompañando las distintas sesiones de trabajo y los momentos de convivencia fraterna.

Avances en la Pastoral Familiar

Durante las jornadas, cada uno de los representantes presentó un panorama del trabajo que se realiza en las diócesis que integran su provincia eclesiástica. Este ejercicio permitió reconocer los avances alcanzados, compartir experiencias pastorales y señalar los principales desafíos que enfrenta actualmente el acompañamiento de las familias.

También se compartieron experiencias relacionadas con los círculos familiares, los centros de escucha, las escuelas para padres, las semanas y jornadas de la familia, prevención del suicidio, la atención a familias afectadas por la violencia y el acompañamiento a personas y familias que viven realidades como el espectro autista.

De manera especial se destacó el esfuerzo por fortalecer la Pastoral del Adulto Mayor, promover la cultura vocacional desde la familia y vincular el trabajo de la Pastoral Familiar con otras dimensiones pastorales, movimientos y asociaciones laicales.

Realidades de la Pastoral Familiar en las provincias

Los participantes reconocieron que existen realidades muy diversas entre las provincias, pues mientras algunas cuentan con estructuras consolidadas, planes de formación, reuniones periódicas y un acompañamiento cercano de sus obispos, otras enfrentan dificultades para articular el trabajo provincial debido a las distancias geográficas, la falta de responsables nombrados, la escasa participación de algunas diócesis o la necesidad de fortalecer sus equipos y canales de comunicación. Estas diferencias hicieron patente la importancia de continuar promoviendo la comunión, el intercambio de materiales y el acompañamiento entre las provincias.

Otro de los objetivos centrales fue avanzar en la definición de la temática y los contenidos del próximo Encuentro Nacional de Pastoral Familiar a realizarse también en Mérida, del 3 al 8 de noviembre de este año. Las aportaciones de los encargados provinciales permitirán que este encuentro responda de manera más adecuada a las necesidades, desafíos y procesos que viven actualmente las familias y los agentes de pastoral en las diferentes regiones de México.

Oración, diálogo y convivencia fraterna

Además de las sesiones de trabajo, el encuentro ofreció momentos celebrativos, de oración, diálogo y convivencia fraterna entre los sacerdotes participantes. Estos espacios ayudaron a fortalecer los vínculos de colaboración y a renovar el compromiso de impulsar una Pastoral Familiar cada vez más sinodal, misionera, cercana a las realidades concretas y capaz de colocar a la familia en el centro de la acción evangelizadora.

El Encuentro de Encargados Provinciales concluyó con el compromiso de continuar fortaleciendo las estructuras provinciales, compartir experiencias y recursos, mejorar la comunicación entre las diócesis y consolidar procesos de formación y acompañamiento que ayuden a las familias a vivir su vocación y su misión dentro de la Iglesia y de la sociedad.

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