viernes, noviembre 6, 2026

Niños víctimas de la violencia en Guanajuato; investigar los crímenes no es suficiente

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Un análisis del CISAV advierte que la violencia criminal contra las infancias no solo provoca muertes, sino que también afecta la educación, la convivencia familiar y la seguridad de las comunidades

Fotografía: Facebook Gobierno Municipal Guanajuato

(Red Católica).- La violencia contra niñas, niños y adolescentes en Guanajuato tiene consecuencias que van más allá de las cifras de homicidios. El miedo, la pérdida de familiares, la interrupción de actividades escolares y la inseguridad en los espacios públicos afectan el desarrollo de la infancia y la vida comunitaria.

El especialista analiza diversos hechos violentos registrados durante 2026, así como información de organismos dedicados a la protección de los derechos de la infancia, para mostrar cómo la inseguridad transforma la vida cotidiana de las familias.

Guanajuato registró 107 homicidios de menores durante 2025

De acuerdo con datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), citados por el autor, Guanajuato registró 107 víctimas de homicidio doloso de entre cero y 17 años durante 2025, frente a 157 en 2024.

Entre enero y abril de 2026 se reportaron otras 29 víctimas de homicidio doloso o feminicidio: seis tenían hasta 12 años y 23 eran adolescentes.

A nivel nacional, REDIM registró 415 víctimas menores de edad de homicidio doloso entre enero y septiembre de 2026, una reducción de 28.3 % respecto al mismo periodo de 2025, además de 36 víctimas de feminicidio.

El miedo limita la educación, el juego y la convivencia

Uno de los principales planteamientos del estudio es que la violencia también afecta a quienes sobreviven a los ataques.

Cuando salir a jugar, caminar por la calle o asistir a la escuela deja de percibirse como seguro, la violencia restringe derechos fundamentales de la infancia.

Entre ellas se encuentran el miedo persistente, el estrés tóxico, las interrupciones educativas y la pérdida del uso seguro de los espacios públicos.

El análisis también señala la vulnerabilidad de los adolescentes frente a las amenazas y el reclutamiento por grupos criminales. Insiste en que los menores utilizados mediante coacción deben ser reconocidos como víctimas y sujetos de derechos.

La Iglesia puede contribuir al acompañamiento de las familias

Desde una perspectiva pastoral, el especialista destaca la importancia de que las comunidades religiosas acompañen a las familias afectadas por la violencia.

Ante estas situaciones, la escucha, el acompañamiento espiritual y los espacios de convivencia pueden ayudar a recuperar la confianza comunitaria.

También subraya la necesidad de proteger la identidad y la intimidad de las víctimas menores de edad, evitando que su sufrimiento sea utilizado con fines políticos o narrativos.

Proteger a la infancia requiere más que reducir los homicidios

El estudio recuerda que la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes reconoce no solamente el derecho a la vida, sino también a la integridad personal, la educación, la convivencia familiar, el descanso y el esparcimiento.

Ángeles de León concluye que la seguridad no puede medirse únicamente por el número de homicidios. También debe considerarse cómo viven los niños, qué espacios han dejado de utilizar y qué oportunidades tienen para desarrollarse en paz.

Este y otros temas los puedes consultar en el Observario 174 de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM):

Redacción Red Católica
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