El Papa León XIV nombró a Ramón Duarte Miranda y Héctor Michel Figueroa para colaborar en el gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Guadalajara
Fotografía: Prensa Arzobispado de Guadalajara
Guadalajara, Jalisco. 05 de noviembre de 2026 (Red Católica).– La Arquidiócesis de Guadalajara contará con dos nuevos obispos auxiliares: el Papa León XIV nombró a los sacerdotes Ramón Duarte Miranda y Héctor Michel Figueroa para colaborar en el gobierno pastoral de la Iglesia particular, una decisión que busca fortalecer el acompañamiento a las comunidades, la cercanía con el presbiterio y la atención a los desafíos sociales y eclesiales de una de las arquidiócesis más extensas y complejas del país.
El anuncio fue dado a conocer por la Santa Sede el miércoles 4 de noviembre, y confirmado por el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, durante un encuentro con los medios de comunicación.
El cardenal José Francisco Robles Ortega manifestó su alegría y gratitud a Dios y al Santo Padre por estos nombramientos. Destacó que ambos, los nuevos obispos, conocen profundamente la realidad de la arquidiócesis, sus comunidades y su presbiterio, pues han desarrollado prácticamente todo su ministerio sacerdotal en esta Iglesia.
El arzobispo consideró además que su experiencia pastoral, entrega sacerdotal y generosidad representan un impulso importante para fortalecer la atención a las comunidades diocesanas.


Dos trayectorias marcadas por el servicio
Mons. Ramón Duarte Miranda nació el 6 de mayo de 1969 en Las Pilas, municipio de Encarnación de Díaz, Jalisco. Fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1996, después de realizar sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Guadalajara. También cursó la Licenciatura en Psicología en la Universidad del Valle de Atemajac.
A lo largo de tres décadas de ministerio ha desempeñado diversas responsabilidades parroquiales y de formación sacerdotal. Fue vicario en las parroquias Mater Nostra y San Miguel de Cocula; posteriormente estuvo al frente del Sagrado Corazón, en Arenales Tapatíos, y de San Ildefonso.
También colaboró en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) como secretario ejecutivo de la Dimensión del Clero y de la Comisión para la Solidaridad Intraeclesial.
Fue director espiritual de la Etapa Configuradora del Seminario de Guadalajara y, desde 2020, párroco de San Joaquín. Al momento de su nombramiento se desempeñaba como vicario episcopal de la Vicaría de San Andrés y colaboraba en la Comisión de Formación Permanente del Clero.
Por su parte, Mons. Héctor Michel Figueroa nació el 19 de febrero de 1970 en Guadalajara, y recibió la ordenación sacerdotal el 18 de mayo de 1997.
Su ministerio comenzó en Ocotlán, en la parroquia El Señor de la Misericordia. Posteriormente fue prefecto de disciplina del Seminario Auxiliar de Totatiche, vicario parroquial y párroco en distintas comunidades de Tonalá.
Desde 2011 se desempeñaba como párroco de San Miguel Arcángel, en Cocula, donde también ejerció como decano y vicario episcopal.
Ambos nombramientos reflejan la decisión de confiar responsabilidades episcopales a sacerdotes que conocen las realidades pastorales desde la experiencia cotidiana de las parroquias, el acompañamiento sacerdotal y el trabajo con las comunidades.

Una llamada que se responde desde la fe
En entrevista con la periodista Gabriela Ceja, de Semanario Arquidiocesano, señaló que en sus primeras declaraciones, los nuevos obispos auxiliares compartieron la sorpresa y emoción con que recibieron la noticia, así como la disposición de asumir esta nueva etapa de su ministerio.
Mons. Ramón Duarte Miranda relató que fue convocado por la Nunciatura Apostólica para entrevistarse con el representante pontificio. Durante el encuentro recibió la comunicación de que el Papa León XIV le preguntaba si estaba dispuesto a servir como obispo auxiliar de Guadalajara.
La noticia le provocó nerviosismo y temor, incluso llegó a bromear con el Nuncio sobre la posibilidad de una equivocación, pues, según comentó, en Guadalajara hay muchos sacerdotes llamados Ramón.
Sin embargo, después de comprender que la propuesta estaba dirigida a él, decidió aceptarla desde la confianza en Dios.
“Ni me imaginaba ni pensaba en esto, pero Dios sí pensaba. Yo pienso que Dios sí pensaba y pues a Dios nunca me ha gustado decirle que no, le dije que sí”, compartió.
Antes de recibir la encomienda, acudió ante el Santísimo Sacramento para poner en oración lo que estaba por suceder y posteriormente visitó a la Virgen de Guadalupe para encomendarle su nueva responsabilidad.
El futuro obispo recordó especialmente sus seis años como padre espiritual de los alumnos de tercero de Teología del Seminario Mayor de Guadalajara, experiencia que considera fundamental en su propio crecimiento sacerdotal.
A sus hermanos sacerdotes les pidió continuar caminando en fraternidad y a los fieles les solicitó orar por él, pues su deseo es convertirse en un buen pastor: “Estamos para servirles. Nos debemos a nuestra Iglesia”, expresó.

La misericordia como fundamento del ministerio
Mons. Héctor Michel Figueroa relató en la conversación con Gabirela Ceja, que recibió la noticia el 26 de octubre, mientras se encontraba de vacaciones en Madrid, España. Después de una llamada de la Nunciatura y una videollamada con el representante pontificio, conoció la decisión del Santo Padre.
La sorpresa estuvo acompañada de incertidumbre, por ello pidió tiempo para orar y consultar a un sacerdote amigo y confesor. Posteriormente acudió a la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, donde permaneció ante el Santísimo Sacramento para discernir la respuesta.
“¿Y por qué yo, si hay tantos, tan buenos, santos y preparados sacerdotes? Y si es tu elección, tú confías en mí y yo siempre he confiado en ti. Dame la fuerza, la sabiduría y la paciencia para llevarlo a cabo y para ser buena expresión de pastor”, recordó sobre su oración. Finalmente respondió: “No por mis méritos, por el amor de Dios, acepto”.
Con experiencia en comunidades urbanas y rurales, señaló que la Iglesia debe mantener una misma misión en todos los ambientes: hacer presente el amor de Dios y llevar esperanza.
Reconoció que, aunque las expresiones religiosas pueden ser diferentes entre los pueblos y las ciudades, el sufrimiento y las necesidades humanas son los mismos.
También manifestó su gratitud a la comunidad de Cocula, donde ha desarrollado una parte importante de su ministerio y a la que dijo llevar en el corazón.

Dos lemas, una misma misión
Los nuevos obispos eligieron lemas episcopales que expresan su espiritualidad y la manera de comprender esta nueva responsabilidad.
Mons. Ramón Duarte Miranda eligió Deus Fidelis, que significa «Dios es fiel», expresión que reconoce como fundamento de su vocación y de su confianza para colaborar en la salvación del pueblo que le será confiado.
Mons. Héctor Michel Figueroa eligió «Las misericordias del Señor», inspirado en el Salmo que proclama: «Cantaré eternamente las misericordias del Señor».
Su experiencia pastoral en el Santuario del Señor de la Misericordia, en Ocotlán, marcó profundamente su espiritualidad y su comprensión del sacerdocio como respuesta al amor y la compasión de Dios.
El cardenal José Francisco Robles Ortega informó que las responsabilidades específicas de los nuevos auxiliares todavía deberán definirse mediante el diálogo con ellos y con los obispos que actualmente colaboran en la arquidiócesis. Mientras tanto, podrán participar en celebraciones patronales, confirmaciones, visitas a los decanatos y otras actividades pastorales.
La ordenación episcopal deberá realizarse dentro del plazo establecido por el Derecho Canónico. Aunque todavía no existe una definitiva, el arzobispo adelantó que podría celebrarse durante la segunda quincena de enero de 2027.
Con estos nombramientos, la Iglesia de Guadalajara recibe a dos pastores que conocen sus comunidades, sus desafíos y sus esperanzas. Su nueva encomienda no representa solamente una distinción eclesiástica, sino una responsabilidad de servicio, cercanía y acompañamiento, en comunión con el arzobispo y con todo el Pueblo de Dios.




