Monday, July 27, 2026

“No somos datos, somos misterio”: analizan en México la encíclica Magnifica Humanitas

Comparte

En Diálogos por la Esperanza, especialistas analizaron la nueva encíclica de León XIV y coincidieron en que el centro del desarrollo tecnológico debe ser siempre la persona humana

Ciudad de México, 21 de junio de 2026 (Red Católica).- La inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos culturales, sociales y éticos de nuestro tiempo, pero la verdadera preocupación no es la tecnología en sí misma, sino el riesgo de olvidar la dignidad irreductible de la persona humana. Así lo señalaron especialistas de diversas disciplinas durante la segunda sesión de análisis de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, realizada en el marco de los Diálogos por la Esperanza, organizados por la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Durante más de tres horas, nueve expertos, de México, España y la Santa Sede reflexionaron sobre la introducción, los cinco capítulos y las conclusiones del documento pontificio, considerado por los participantes como una de las aportaciones más relevantes de la Iglesia para afrontar los desafíos de la revolución digital.

El moderador del encuentro, el Pbro. Eduardo Corral Merino, explicó que la encíclica ofrece una respuesta al cambio de época que vive la humanidad, colocando en el centro “la grandeza irreductible de la persona humana”.

La IA no es el problema; el riesgo es olvidar al ser humano

Al inaugurar la sesión, Mons. Jaime Calderón Calderón, Arzobispo de León y vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, advirtió que el progreso tecnológico avanza con frecuencia más rápido que la reflexión ética.

“Existen momentos en la historia en los que el progreso técnico avanza más rápido que la sabiduría moral de las sociedades. La inteligencia artificial jamás puede considerarse moralmente neutral”, afirmó.

Por su parte, el filósofo e historiador Luis Roberto Mantilla Sartacún sostuvo que la encíclica no constituye una crítica a la inteligencia artificial, sino una defensa de la persona humana.

“La preocupación central del documento no es la inteligencia artificial, sino el extravío, el desplazamiento y el olvido del ser humano”, explicó.

El especialista identificó como ejes fundamentales del texto la centralidad de la persona, la promoción de un humanismo integral, la regulación ética internacional de las tecnologías, la defensa del trabajo humano, el compromiso con la verdad y la construcción de una nueva civilización del amor.

Los datos también deben estar al servicio del bien común

El historiador Jorge Traslosheros destacó que una de las tesis centrales de la encíclica es que la inteligencia artificial solo puede servir al bien cuando la inteligencia humana actúa correctamente.

Según explicó, León XIV plantea que el verdadero problema no es la tecnología, sino los modelos económicos y de poder que la controlan.

En la misma línea, Mons. Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, señaló que uno de los aportes más novedosos del documento consiste en incluir los datos y los algoritmos dentro del principio del destino universal de los bienes.

“Los datos no son independientes de nosotros, somos nosotros”, afirmó.

El prelado advirtió que la concentración global de datos, algoritmos e infraestructuras tecnológicas en pocas empresas privadas plantea una cuestión urgente para el bien común y exige nuevas formas de gobernanza ética.

Frente al paradigma tecnocrático, una cultura de discernimiento

El periodista Jesús Colina, fundador de Aleteia y presidente de la Fundación Vadato, analizó el capítulo dedicado específicamente a la inteligencia artificial.

Destacó que la encíclica ha sido ampliamente acogida por diversos sectores debido a la claridad de su planteamiento y subrayó la preocupación del Papa por el llamado paradigma tecnocrático, donde la lógica de la eficiencia y el control tiende a sustituir los criterios humanos y éticos.

Asimismo, alertó sobre riesgos como la manipulación informativa, la invasión de la privacidad, los sesgos ideológicos ocultos y la creciente concentración del poder tecnológico.

“No hay nada escrito en piedra. A nosotros nos toca descubrir cómo vivir las relaciones sociales a la luz del Evangelio en este nuevo contexto”, señaló.

Desde España, el teólogo Ramiro Pellitero destacó que la respuesta cristiana debe centrarse en fortalecer una comunicación confiable, una educación crítica y la defensa del trabajo digno frente a los riesgos de la automatización.

Desarmar la tecnología para construir la paz

Uno de los temas más relevantes fue abordado por el filósofo Guillermo Hurtado, investigador de la UNAM, quien analizó el capítulo dedicado a la paz y la política internacional.

El académico explicó que León XIV alerta sobre el riesgo de una deshumanización creciente de la guerra mediante sistemas autónomos impulsados por inteligencia artificial.

En este contexto, destacó dos propuestas fundamentales del documento: el fortalecimiento del diálogo internacional y el desarme tecnológico.

“La tecnología hoy está armada hasta los dientes. Hay que desarmarla y liberarla de los elementos de poder, violencia y odio”, afirmó.

“No somos datos, somos misterio”

La síntesis final estuvo a cargo del Pbro. Julián López Amozurrutia, quien situó la encíclica dentro de la actual crisis antropológica.

El teólogo explicó que el documento invita a recuperar una visión sapiencial de la existencia, centrada en aquello que ninguna inteligencia artificial puede realizar: comprender el sentido profundo de la vida, de las relaciones humanas y de la trascendencia.

Entre las palabras clave del documento destacó corazón, conciencia y rostro, conceptos que remiten a la singularidad irrepetible de cada persona.

“Somos un misterio hermoso”, concluyó.

Una respuesta a Babel desde la comunión

Al clausurar el encuentro, Mons. Alfonso Cortés, arzobispo emérito de León y responsable de la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación, afirmó que Magnifica Humanitas constituye una respuesta a los desafíos tecnológicos desde una antropología de la comunión.

Tras analizar la frecuencia de términos como comunión, encuentro, diálogo, corresponsabilidad y compartir, sostuvo que el documento propone una alternativa a la lógica de Babel, caracterizada por la homogeneización y el dominio.

“La respuesta por la vida en comunión es la opción de fondo contra Babel y a favor de la Jerusalén del encuentro, del diálogo y de la corresponsabilidad”, expresó.

El prelado invitó finalmente a participar en la tercera y última sesión de los Diálogos por la Esperanza, programada para el próximo 4 de julio.

La transmisión registró una amplia participación de personas de distintos países, quienes siguieron las exposiciones a través de las redes sociales de la Dimensión para la Cultura y la Educación, enviando preguntas y comentarios durante toda la jornada.

Visita el sitio: https://youtube.com/@dpeyc?si=Kr6Rsd6QD_Mkc01a

En esta sección