Una investigación de la Universidad Loyola de Chicago y la Iniciativa Kino para la Frontera documenta separaciones familiares, denuncias de maltrato y obstáculos legales
Fotografía: Iniciativa Kino para la Frontera
Nogales, Sonora. 30 de octubre de 2026 Red Católica.– Detrás de cada migrante detenido o deportado de Estados Unidos existe una historia familiar, laboral y comunitaria. Padres separados de sus hijos, personas que han vivido durante décadas en ese país y familias que enfrentan dificultades económicas y emocionales forman parte de la realidad documentada por la Iniciativa Kino para la Frontera y la Universidad Loyola de Chicago.
El informe “Vecinos, no amenazas: la verdad sobre los inmigrantes detenidos y deportados en Estados Unidos”, publicado en octubre de 2026, presenta datos y testimonios que cuestionan la percepción de los migrantes como un peligro para la seguridad pública o una carga económica.
La investigación fue elaborada por Katherine Kaufka Walts y Elizabeth Moran, de la Universidad Loyola de Chicago, y Juan Cuéllar Torres, de la Iniciativa Kino para la Frontera, organización católica que brinda asistencia humanitaria y acompañamiento a migrantes en Nogales, Sonora, y Nogales, Arizona.

Migrantes con familias, trabajo y décadas de residencia en Estados Unidos
Uno de los principales hallazgos es que muchas de las personas deportadas no habían llegado recientemente a Estados Unidos, sino que tenían una vida establecida en ese país.
Según los datos recabados por la organización durante 2025, el 57 % de las personas deportadas atendidas por Kino habían sido detenidas por autoridades migratorias mientras residían en el interior de Estados Unidos; entre estas, el 50 % había vivido allí durante más de diez años y el 33 % durante más de veinte.
Entre enero y el 12 de abril de 2026 la proporción de personas detenidas mientras residían en territorio estadounidense aumentó al 73 % entre las atendidas por la organización.
Los investigadores destacan que muchas de estas personas tenían empleos, hijos estadounidenses, permisos laborales o procedimientos migratorios pendientes.
Estos resultados muestran que las deportaciones no afectan únicamente a quienes intentan cruzar la frontera, sino también a familias y comunidades establecidas desde hace años.
La separación familiar, una de las principales consecuencias
El informe señala que el 55.1 % de las personas detenidas mientras vivían en Estados Unidos reportó haber sido separado de su familia, mientras que el 34 % afirmó haber quedado separado de sus hijos.
Entre los testimonios documentados se encuentra el de una madre mexicana que había vivido durante 30 años en Estados Unidos. La mujer fue deportada mientras tenía un procedimiento legal pendiente y quedó separada de sus siete hijos, todos ciudadanos estadounidenses.
También se recoge la experiencia de una madre venezolana detenida frente a sus hijos pequeños, quienes presenciaron la actuación de las autoridades migratorias.
Los autores advierten que estas separaciones tienen consecuencias que van más allá de la deportación: provocan angustia en los menores, afectan la estabilidad económica de los hogares y debilitan las redes familiares y comunitarias.

Denuncias de maltrato y dificultades para acceder a la justicia
La investigación también documenta testimonios sobre las condiciones de detención y el trato recibido por personas migrantes.
Más del 50 % de los encuestados señaló haber experimentado alguna forma de maltrato durante su proceso migratorio, mientras que el 46 % reportó abusos atribuidos a autoridades estadounidenses.
Entre las situaciones denunciadas se encuentran el hacinamiento, la falta de alimentos y agua, humillaciones, restricciones para recibir atención médica y dificultades para comunicarse con familiares o abogados.
Uno de los testimonios corresponde a un padre mexicano que relató haber permanecido encadenado durante un traslado en autobús de Texas a Colorado, sin recibir alimentos ni agua durante varias horas.
Otro caso documenta la experiencia de una persona con epilepsia que denunció que un agente desechó sus medicamentos durante su detención.
El informe también recoge denuncias de detenciones relacionadas con perfiles raciales, especialmente por la apariencia física o el origen étnico de las personas.
Estas experiencias, según los investigadores, plantean la necesidad de garantizar el debido proceso, la atención médica y condiciones dignas para todas las personas bajo custodia de las autoridades migratorias.
Violencia y búsqueda de seguridad también impulsan la migración
El estudio analiza las razones por las que las personas deciden abandonar sus países de origen.
De acuerdo con los datos recopilados, el 45 % mencionó dificultades económicas, el 43 % señaló motivos relacionados con su seguridad personal y el 12 % expresó razones de reunificación familiar.
Además, cerca de tres de cada cinco personas migrantes atendidas por la organización manifestaron haber salido de sus países debido a situaciones de violencia, abuso o persecución.
Estos hallazgos permiten comprender la migración como un fenómeno vinculado con las condiciones sociales, económicas y de seguridad que enfrentan las familias en sus lugares de origen.

Una organización católica propone políticas migratorias centradas en las personas
A partir de los resultados, la Iniciativa Kino para la Frontera y los investigadores de la Universidad Loyola de Chicago presentan siete recomendaciones para las políticas migratorias de Estados Unidos.
Entre estas destacan la protección de la unidad familiar, el fortalecimiento de la supervisión de las autoridades migratorias, el respeto al debido proceso y la garantía de condiciones humanas durante la detención.
También proponen ampliar las vías legales y seguras para migrar, escuchar los testimonios de las personas afectadas, promover información pública sustentada en evidencias y atender las causas económicas y sociales de la migración.
La Iniciativa Kino para la Frontera, organización católica que trabaja en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, desarrolla su misión bajo el principio de una migración con dignidad, mediante asistencia humanitaria, acompañamiento y defensa de los derechos de las personas migrantes.
Más allá de las cifras, reconocer la dignidad humana
El informe concluye que los efectos de la detención y la deportación no terminan cuando una persona es expulsada del territorio estadounidense.
Sus consecuencias alcanzan a los hijos que permanecen en ese país, a los hogares que pierden su principal sustento económico, a las escuelas y a las comunidades donde estas personas habían construido sus vidas.
Investigadores consideran necesario superar las narrativas que presentan de manera generalizada a los migrantes como amenazas y promover una comprensión de la migración basada en datos, testimonios y respeto a los derechos humanos.
El documento recuerda que cada persona migrante tiene una historia, una familia, aspiraciones y una dignidad que debe ser respetada, independientemente de su nacionalidad o situación migratoria.
Con este planteamiento, “Vecinos, no amenazas” propone situar a las personas y sus familias en el centro del debate sobre las políticas migratorias.

Fuente: Neighbors, Not Threats: The Truth About U.S. Immigrants Detained and Deported. Iniciativa Kino para la Frontera y Universidad Loyola de Chicago, octubre de 2026.
* El estudio se basa en testimonios y encuestas de personas atendidas por la Iniciativa Kino en Nogales, Sonora, entre 2025 y 2026. Sus porcentajes describen a las poblaciones estudiadas y no deben interpretarse como estadísticas representativas de todas las personas migrantes o deportadas de Estados Unidos


