viernes, octubre 30, 2026

Obispos de México llaman a garantizar la libertad, la seguridad y la justicia

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En su mensaje por el 216 aniversario del inicio de la Independencia, la Conferencia del Episcopado Mexicano pide proteger la libertad de expresión y religiosa, escuchar a las víctimas y construir la paz desde la participación ciudadana

Ciudad de México, 15 de septiembre de 2026.— En el marco de las celebraciones por la Independencia, los obispos de México hicieron un llamado a comprender la libertad no como una concesión del poder, sino como una garantía que debe traducirse en derechos, seguridad, justicia y respeto a la dignidad de todas las personas.

En el mensaje “Llamados a la libertad”, fechado el 14 de septiembre de 2026 y dirigido al Pueblo de Dios, a los hombres y mujeres de buena voluntad y a quienes habitan o transitan por México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoce los avances del país, pero también advierte sobre las heridas que permanecen abiertas: violencia, desaparición de personas, impunidad, desigualdad y desplazamiento forzado.

“Celebrar la Independencia no es cerrar los ojos”

Al conmemorar 216 años del Grito de Dolores y 205 de la consumación de la Independencia, los obispos agradecen por México, su gente, sus familias, comunidades y pueblos originarios, así como por los migrantes, jóvenes y adultos mayores que forman parte de la nación.

Sin embargo, plantea que la conmemoración histórica también debe permitir mirar críticamente el presente.

Libertad de expresión y libertad religiosa

Uno de los principales planteamientos del mensaje se concentra en el significado contemporáneo de la libertad. Los obispos recuperan los Sentimientos de la Nación para recordar la aspiración de proscribir la esclavitud, moderar la indigencia y garantizar que la ley alcance por igual a todos.

Sobre la primera, sostiene que requiere “medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique al que piensa distinto”.

Respecto de la libertad religiosa, precisa que no se limita al culto dentro de los templos, sino que comprende el derecho de creer, educar conforme a las propias convicciones, asociarse, servir y participar públicamente en la construcción del bien común.

A cien años del Conflicto Religioso

El documento sitúa esta reflexión en el centenario del Conflicto Religioso de 1926-2026, que los obispos describen como un enfrentamiento fratricida cuya memoria conserva una lección para el México contemporáneo: “Cuando la libertad de conciencia se restringe, es la nación entera la que se lastima”.

Por ello, solicitan que la libertad religiosa sea reconocida y ejercida plenamente como un derecho humano fundamental, tanto para los católicos como para las demás confesiones religiosas presentes en México.

La aportación social de la Iglesia en México

El Episcopado también reivindica la presencia histórica y actual de la Iglesia en la vida nacional. Señala que su participación social se expresa actualmente a través de Cáritas, colegios y universidades, casas del migrante, comedores, dispensarios, albergues para mujeres y niños, centros de defensa de los derechos humanos, acompañamiento a víctimas y acciones destinadas a reconstruir el tejido social y promover la paz.

Para los obispos esta realidad muestra que “el tejido social, la libertad y la paz en México se sostienen también con el trabajo callado y efectivo de los creyentes”.

Obispos piden escuchar a las víctimas

En uno de los planteamientos de mayor contenido público del documento, la CEM dirige una petición específica a quienes gobiernan en los distintos órdenes: “Que la libertad no sea concesión sino garantía; que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa; y que se escuche a las víctimas”.

La Iglesia, por su parte, ofrece “comunidades abiertas, manos para servir, palabra para denunciar sin odio y capacidad de tender puentes donde otros levantan muros”.

Guadalupe, identidad y reconciliación

El mensaje incorpora finalmente la dimensión guadalupana de la historia nacional. Recuerda que la imagen de Santa María de Guadalupe acompañó el inicio del movimiento independentista y la presenta como un elemento de identidad y unidad del pueblo mexicano.

El documento está firmado por Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, y Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general, y concluye con una doble expresión que enlaza la celebración patria y la identidad religiosa del pueblo: “¡Qué viva México! ¡Qué viva Santa María de Guadalupe!”.

Consulta aquí el mensaje completo del Episcopado Mexicano por el 216 aniversario del inicio de la Independencia:

Redacción Red Católica
Redacción Red Católica
Agencia de noticias de la Iglesia en México

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