Mons. José H. Gómez presidió la Eucaristía en una Misa especial celebrada en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, con la presencia de más de 300 peregrinos
Fotografías: Red Católica
Ciudad de México, 10 de julio de 2026 (Red Católica).– Más de 300 fieles provenientes de distintos puntos de la Arquidiócesis de Los Ángeles se unieron al arzobispo José H. Gómez para participar en una Misa especial celebrada en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México.
La Eucaristía fue concelebrada por más de 15 sacerdotes, tres diáconos y los obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Los Ángeles: Brian Nunes, de la Región Pastoral de San Gabriel; Marc Trudeau, de la Región Pastoral de San Pedro; Matthew Elshoff, de la Región Pastoral de Nuestra Señora de los Ángeles; y Slawomir Szkredka, de la Región Pastoral de Santa Bárbara.
“Es un privilegio estar aquí, en este lugar santo. Sé que compartimos esta alegría al celebrar la Eucaristía ante la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe. Al presentarnos ante la sagrada tilma y levantar la mirada hacia los ojos de la Virgen, escuchamos el eco de sus tiernas palabras dirigidas a san Juan Diego: ‘¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?’”, expresó el arzobispo en su homilía.
Durante la celebración, el arzobispo presentó 45 mil intenciones de oración encomendadas a la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe por fieles de toda la Arquidiócesis de Los Ángeles.
“De manera especial, hoy venimos con las peticiones y súplicas de muchas personas de Los Ángeles. Las depositamos a los pies de la Virgen y le pedimos que interceda por todas nuestras necesidades”, señaló.
Las intenciones fueron recopiladas durante la peregrinación anual de las imágenes de Nuestra Señora de Guadalupe y san Juan Diego por parroquias, escuelas y cementerios de la arquidiócesis.
También se recibieron en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, en las once sedes de Catholic Cemeteries and Mortuaries y por internet, desde el Día de la Madre hasta el Día del Padre, permitiendo que quienes no pudieron participar físicamente se unieran espiritualmente a la peregrinación.
“Cada uno de nosotros tiene hoy la misma misión: llevar a Jesús a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a nuestras conversaciones y a cada aspecto de nuestra vida cotidiana. Jesús no nos pide grandes gestos ni demostraciones extraordinarias. Lo llevamos al mundo siendo fieles a Él, amándolo y sirviendo con amor a nuestros hermanos y hermanas. Por eso, hermanos y hermanas, al estar hoy a los pies de la Virgen de Guadalupe, consagrémonos a ella”, afirmó el arzobispo en su homilía.
Los peregrinos representaron a diversas comunidades parroquiales, entre ellas Blessed Sacrament (Hollywood), Holy Family (Glendale), Presentation of Mary (Los Ángeles), St. Anthony (El Segundo), St. John Fisher (Rancho Palos Verdes), St. John of God (Norwalk) y St. Rose of Lima (Maywood).
Con 26 peregrinos procedentes incluso de lugares lejanos como Nueva York, el grupo visitó diversos sitios históricos, entre ellos las antiguas pirámides, el Santuario de la Quinta Aparición Guadalupana en Tulpetlac y la iglesia de la Sagrada Familia en la Ciudad de México.

Imparten conferencia sobre Nuestra Señora de Guadalupe
Al concluir la Misa, los peregrinos participaron en una conferencia sobre Nuestra Señora de Guadalupe impartida por Ernesto Vega, coordinador del Ministerio de Formación en la Fe para Adultos Hispanos de la Arquidiócesis de Los Ángeles.
Desde 1995, Vega ha estudiado a la Virgen de Guadalupe junto con el padre José Luis Guerrero Rosado, especialista en el tema, profundizando en el contexto histórico de las apariciones a san Juan Diego y en el significado simbólico de la imagen guadalupana.
“Mi deseo es ayudar a los peregrinos a descubrir el amor de Dios manifestado en Cristo a través de Nuestra Señora de Guadalupe. Ella se presenta como Madre de Dios e invita a todos a aceptar su guía maternal para conducirnos hacia su Hijo, Jesús. Como recordatorio de esa invitación amorosa, nos dejó un poderoso signo visual de amor, respeto, inclusión, inculturación y de la construcción de la civilización del amor”, explicó.
La peregrinación de este año reviste un significado especial, ya que los católicos de todo el mundo celebran 495 años de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, quien en 1531 se manifestó en el cerro del Tepeyac a san Juan Diego como madre de toda la humanidad.
Asimismo, este año se conmemora el 50 aniversario de la dedicación de la actual Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, construida frente al antiguo templo concluido en 1709.



