En la Misa de clausura del Follow Festival 2026, Mons. Rogelio Cabrera López indicó que quien se conforma con el like y no acepta al crítico, no ha entendido el sentido del envío
Fotografía: Arquidiócesis de Monterrey
Monterrey, Nuevo León. 14 de octubre de 2026 (Red Católica).- El domingo 11 de octubre, la Pastoral Digital de la Arquidiócesis de Monterrey reunió en el Colegio Chepevera a 460 misioneros digitales para vivir la séptima edición del Follow Festival 2026, entre conferencias, talleres, música y oración.
La jornada abrió con la participación de Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, quien planteó lo que la Iglesia espera hoy de quienes evangelizan en línea: que se sientan llamados, trabajen en comunidad, se dejen acompañar y sigan formándose, cultiven una vida espiritual y den testimonio del amor de Dios.
Subrayó que su presencia en redes no es un proyecto personal, sino parte de la misión evangelizadora de todos los bautizados.
“La misión digital no es cómoda”
El momento central llegó en la Misa de clausura, celebrada por el arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, y concelebrada por Mons. Heriberto Cavazos Pérez, obispo auxiliar; Pbro. David Jasso Ramírez, vicario episcopal de Pastoral; Pbro. José Juan Montalvo, encargado de la Pastoral Digital de Monterrey, y el Pbro. Joel Ibarra Sotelo, secretario nacional de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe en México y asesor nacional de la Liga Misional Juvenil México.
En su homilía, el arzobispo explicó que Jesús hablaba en parábolas porque las palabras no agotan el lenguaje, y que una parábola no permite quedarse fuera: obliga a entrar en el relato y a preguntarse cuál es el propio papel.
Desde la parábola de la boda, recordó que todos los bautizados son misioneros, enviados a convocar a la fiesta aun cuando incomode y aunque no siempre resulten creíbles, sobre todo ante los más cercanos. Definió la tarea como de alto riesgo, pero de inmensa felicidad, porque quien invita lleva en el corazón la alegría del Evangelio.
Sobre la misión digital, advirtió que no es cómoda: no se mide en likes ni aplausos, porque en las redes también hay “enredo” y no siempre la verdad es aceptable. Quien se conforma con el like y no acepta al crítico, señaló, no ha entendido el sentido del envío.
Ubicó el encuentro con Dios en el “meeting point” digital, el cruce de caminos al que el Señor lleva a los suyos, y no donde todo está arreglado. Comparó este territorio con un océano desconocido donde nadie navega sin brújula ni destino, y ese destino es Jesús.
Como el objetivo es hacer comunidad, insistió en caminar juntos, escuchando a la Iglesia y su magisterio, porque Cristo eligió a doce y nadie lo sabe ni lo puede todo. Agradeció la entrega de los comunicadores y les recordó que llevan una invitación: “Vengan a la fiesta”.

La voz de los misioneros
Abel de Jesús compartió que comunicar la fe exige pensamiento crítico y discernimiento: antes de publicar, profundizar; antes de opinar, conocer.
Clara Cuevas recordó que detrás de cada número hay una persona que necesita ser escuchada y acompañada, por lo que el reto es crear vínculos que trasciendan la pantalla.
Charlie Cancino, conductor del festival, compartió cómo vive su fe en medios, marcas y entretenimiento, ambientes no siempre religiosos, y afirmó que el testimonio cristiano no necesita poses ni filtros, sino autenticidad y coherencia.
En una charla sin filtros, el Padre Rorro, Alexandra de Manos de María, Víctor de Vic Reflexio y Baruc Chapa hablaron de vida espiritual y exposición pública, críticas, constancia, algoritmos, límites personales y errores que no repetirían, a partir de preguntas enviadas por quienes los siguen en redes.
Majo y Dan relataron su paso de artistas a evangelizadores mediante la música y las plataformas digitales, y destacaron lo que une a los cristianos en el anuncio del Evangelio, respetando la identidad de cada comunidad.

Talleres, ACN, OMPE y un mercadito
Seis talleres ofrecieron herramientas concretas: Jaime, de Católika, enseñó diseño gráfico para no diseñadores; Esteban Moreno guió los primeros pasos para iniciar un proyecto digital; Aarón Gutiérrez abordó la transmisión en vivo y la producción de eventos eclesiales, con la premisa de que una Misa no es un show y transmitirla bien es una forma de respeto.
El Pbro. Ignacio Pulido, la comunicación institucional desde parroquias, diócesis y movimientos; Mariza, el uso responsable de la Inteligencia Artificial (IA), ayuda pero no sustituye el discernimiento; y Conpadres, cómo pasar de la idea al micrófono en un podcast.
Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), organización que respaldó esta edición, compartió su labor en el mundo: sostener a los creyentes allí donde sufren persecución, pobreza o necesidad, para que la fe siga viva y la misión continúe. Su participación invitó a mirar más allá de las pantallas y a recordar que se pertenece a una Iglesia universal, con hermanos que necesitan oración y apoyo.
Se contó también con la presencia, el apoyo y el respaldo de las Obras Misionales Pontificias de México (OMPE), que compartieron qué son y cómo el misionero digital forma parte de su labor.
Resaltaron que “somos Iglesia en misión”: ningún bautizado es ajeno a la misión, y la tarea digital forma parte de la obra evangelizadora de toda la comunidad eclesial, por lo que el apostolado en redes se une a ellas. La pregunta quedó abierta: ¿nuestro apostolado digital camina con toda la Iglesia o camina solo?
Como parte de la jornada, el Mercadito Follow reunió a 55 emprendedores que evangelizan a través del diseño, el arte y la creatividad, y el festival contó con el respaldo de diez patrocinadores y siete colaboradores.
Follow Festival es una iniciativa pastoral: nace para impulsar la misión digital, formar a quienes la viven y tejer comunidad entre los evangelizadores de la Arquidiócesis de Monterrey. Fue, además, su séptima edición, vivida en torno a la fiesta de San Carlos Acutis, el 12 de octubre.



