Sunday, March 29, 2026

La liturgia encuentra nueva vitalidad en las lenguas originarias

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Encuentro en México impulsa traducciones y adaptaciones para una mayor participación del Pueblo de Dios

Ciudad de México, 26 de marzo de 2026 (Red Católica).— La traducción y adaptación de los textos litúrgicos no responde a intereses culturales, políticos o identitarios, sino al bien concreto del Pueblo de Dios en oración, afirmó Mons. Aurelio García Macías, durante su participación en el Encuentro sobre traducciones y adaptaciones litúrgicas, realizado del 23 al 27 de marzo, en las instalaciones de las Obras Misionales Pontificias. 

El subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos subrayó que la liturgia encuentra nueva vitalidad cuando logra expresarse en las lenguas de los pueblos, siempre que ello favorezca una participación más plena, consciente y activa en la celebración.

Una tarea al servicio de la Iglesia universal

Durante su intervención, Mons. García Macías explicó que el Papa, en su misión de guiar a la Iglesia universal, se apoya en diversos dicasterios, entre ellos el encargado del culto divino, responsable del cuidado de los libros litúrgicos del rito romano.

Recordó que estos textos nacen en latín y deben traducirse a centenares de lenguas en todo el mundo, lo que representa una tarea de gran responsabilidad eclesial. Tras el Concilio Vaticano II, indicó, la Iglesia vivió una primera etapa centrada en las traducciones, mientras que actualmente se abre una nueva fase orientada a las adaptaciones culturales.

“La finalidad de toda celebración litúrgica es vivir en Cristo, participar de la gracia de la salvación”, afirmó, al insistir en que la traducción no puede reducirse a un ejercicio cultural, sino que debe custodiar el sentido profundo del misterio celebrado.

Lenguas originarias: riqueza pastoral y desafío eclesial

Mons. Aurelio destacó que las lenguas originarias representan una riqueza para la Iglesia, pero advirtió que su incorporación a la liturgia exige un discernimiento serio. No toda motivación es válida, subrayó, pues el criterio central es si estas lenguas ayudan realmente a la participación del Pueblo de Dios.

En este sentido, explicó que es necesario considerar la vitalidad actual y futura de cada lengua, su uso en la educación y los medios de comunicación, así como la existencia de comunidades vivas que la empleen.

Asimismo, insistió en que las traducciones litúrgicas forman parte del rito romano y, por tanto, no pertenecen solo a una región, sino a toda la Iglesia. Por ello, deben ser preparadas por las conferencias episcopales y confirmadas por la Santa Sede.

Triple fidelidad y rigor en las traducciones

Mons. García Macías recordó el principio de la “triple fidelidad”, promovido por el Papa Francisco en Magnum Principium: fidelidad al texto original latino, a la lengua de destino y a los destinatarios.

Advirtió que traducir la liturgia es una tarea compleja que requiere conocimiento del latín litúrgico, del rito romano y de las culturas locales. Una traducción improvisada, dijo, puede afectar la vida de fe de las comunidades.

También subrayó la importancia de contar con traducciones bíblicas sólidas, ya que la Sagrada Escritura constituye la base del lenguaje litúrgico.

México avanza en la incorporación de lenguas indígenas

En el caso de México, el subsecretario informó que la Conferencia del Episcopado Mexicano solicitó la confirmación de cinco lenguas para su uso litúrgico: zapoteco, otomí, maya, mixteco y purépecha.

Entre los criterios presentados destacan el número de hablantes, su uso pastoral y la disponibilidad de agentes capacitados para sostener el proceso de traducción. No obstante, planteó interrogantes sobre su vitalidad futura, su presencia en ámbitos educativos y la posibilidad real de traducir los libros litúrgicos.

Un encuentro que refleja la diversidad de la Iglesia

El encuentro reunió alrededor de 90 participantes —entre laicos, agentes de pastoral, especialistas, sacerdotes y obispos— provenientes de diversas diócesis de México y Centroamérica.

Convocado por la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica, presidida por Víctor Sánchez Espinosa, y fue animado por el Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, el espacio reflejó el compromiso de la Iglesia con los pueblos originarios.

Participaron representantes de diócesis como Huetenango, San Cristóbal de las Casas, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Acapulco y Toluca, así como de regiones como la Tarahumara, el Nayar y Tehuantepec.

La presencia de lenguas como náhuatl, otomí, mazateco, chinanteco, purépecha, mixteco y mam evidenció la riqueza lingüística de la región y el desafío pastoral de avanzar en traducciones que permitan a los fieles celebrar la fe en su propia lengua.

Hacia una liturgia más participativa y cercana

Finalmente, Mons. Aurelio García Macías destacó que estas reflexiones buscan ayudar a los obispos en su responsabilidad pastoral, para que el Pueblo de Dios pueda participar “más y mejor” en la celebración de los misterios de la salvación.

Una tarea que, concluyó, exige comunión, fidelidad y un profundo respeto por la fe de la Iglesia, expresada en la liturgia.

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