En la Catedral de Morelia, obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas y feligresía dieron el último adiós a su Arzobispo Emérito, al que recordaron como un pastor comprometido con la formación, los jóvenes y la sinodalidad
Fotografía: Arquidiócesis de Morelia
Morelia, Michoacán. 10 de agosto de 2026 (Red Católica).- La Arquidiócesis de Morelia despidió este lunes a Mons. Carlos Garfias Merlos, con la Santa Misa de Exequias presidida por Mons. José Armando Álvarez Cano en la Catedral del Morelia.
Obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas y feligresía dieron el último adiós a su Arzobispo Emérito, al recordarlo como un pastor comprometido con la formación, los jóvenes, la sinodalidad y la construcción de la paz.
“Su enseñanza, su ejemplo, sus gestos de caridad y las semillas de esperanza que sembró permanecen vivos en el corazón del pueblo que pastoreó”, dijo el Arzobispo de Morelia durante la celebración Eucarística.

El legado de Mons. Carlos Garfias
Tras su fallecimiento el pasado jueves 6 de agosto y una serie de celebraciones exequiales, Mons. Carlos Garfias Merlos fue velado y sepultado en la Cripta de los Arzobispos, ubicada junto al altar mayor de la Catedral de Morelia.
En su homilía, Mons. José Armando Álvarez Cano recordó distintos aspectos de su ministerio, como su amor por la formación, su preocupación por los seminarios, su trabajo con los jóvenes, el impulso a la pastoral, su invitación constante a la sinodalidad y en especial su compromiso por la construcción de la paz.
“Si hubiera que destacar un rasgo particularmente significativo de su ministerio, muchos pensaríamos inmediatamente en su compromiso por la construcción de la paz. La paz no era simplemente ausencia de violencia, era fruto de la justicia, del perdón y de la conversión del corazón”, expresó el Arzobispo de Morelia.
Monseñor José Armando destacó además las veces que frente a contextos de violencia en las diócesis que sirvió, Carlos Garfias entendió que la Iglesia no podía permanecer indiferente.
Por ello -dijo- su trabajo se orientó a promover una cultura del encuentro, impulsar espacios de diálogo, favorecer procesos de reconciliación, reconstruir el tejido social, denunciar la violencia, y promover el perdón y la conversión del corazón; para Mons. Carlos Garfias la paz no era simplemente ausencia de violencia, sino fruto de la justicia, el perdón y la conversión del corazón.

Llamado a continuar su legado
Reunidos en la Catedral de Morelia, obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas y fieles presentes fueron llamados a continuar las obras y caminos pastorales que impulsó Mons. Carlos Garfias.
En especial que los sacerdotes sean hombres de comunión, las comunidades sean escuelas de reconciliación, la Iglesia rechace el odio y la división, se construyan puentes, se dialogue y escuche, y se siga anunciando la esperanza.
“La mejor manera de honrar la memoria de una persona no consiste únicamente en recordar su obra, sino en continuar todas aquellas auténticas mociones del espíritu que Dios inspiró en su servicio a la Iglesia. Lo haremos con lágrimas porque el amor también llora, pero lo haremos con esperanza, porque la fe nos asegura que el sepulcro no tiene la última palabra”, externó en su homilía el Arzobispo de Morelia.

“La muerte de un obispo no significa que su voz se apaga”
La homilía de Mons. José Armando Álvarez Cano presentó la muerte de monseñor Carlos Garfias no como un final, sino como el paso hacia la vida eterna: “La muerte de un obispo no significa que su voz se apaga”.
La reflexión del Arzobispo de Morelia, basada en la Liturgia, presentó al obispo como “primer testigo de la fe y primer servidor de la esperanza de su pueblo” en un presente marcado por la incertidumbre, violencia, miedo y desaliento.
“Su misión no consiste únicamente en administrar una diócesis o coordinar actividades pastorales. Consiste ante todo en hacer presente a Cristo, buen pastor, que nunca abandona su rebaño”.
El obispo -afirmó- está llamado a mantener la mirada en Cristo resucitado y ayudar a su pueblo a no perder la esperanza; subrayó además que ser obispo no consiste solamente en administrar una diócesis.
“Su misión (de un obispo) es hacer presente a Cristo, Buen Pastor, caminar con el pueblo en sus alegrías y sufrimientos, escuchar el clamor de los pobres, acompañar a las familias, animar a los sacerdotes, fortalecer a religiosos y consagrados, y confirmar a los fieles en la fe”, acotó.

Velación y Misa de exequias
Tras su fallecimiento, el pasado jueves 6 de agosto, Mons, Carlos Garfias Merlos fue velado y despedido por su feligresía en la Arquidiócesis de Morelia.
El inicio de su velación fue en la parroquia de Santiago Apóstol, en Tuxpan, Michoacán, de donde era originario. El viernes 7 de agosto, el Cardenal Alberto Suárez Inda presidió la Eucaristía en la misma comunidad donde permaneció el cuerpo hasta el domingo por la tarde, cuando fue trasladado a la Catedral de Morelia.
Tras su arribo a la capital michoacana, Mons. Carlos Garfias fue velado durante toda la noche, para que este lunes se realizara la Santa Misa de exequias y posterior sepultura en la Catedral de Morelia.

¡Descanse en paz Mons. Carlos Garfias Merlos!



