San Francisco de Asís es modelo de aquellos que hoy están inconformes con la cultura generalizada que nos está deshumanizando y destruyendo
Fotografía: Especial
(Red Católica).- El 4 de octubre se celebraron los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, uno de los cristianos más conocidos, admirados, seguidos y venerados por todo el mundo. Ha inspirado a infinidad de personas a encontrar el más grande tesoro de la vida en la interioridad y en lo esencial de la existencia, en la fraternidad universal.
Llegó a llamar hermanos a todos los seres creados, por eso el Papa Juan Pablo II lo nombró patrono de la ecología. El nombre de Francisco es común en personas de muchos países e, incluso, una de las ciudades más famosas del mundo lleva su nombre. El Papa Bergoglio asumió ese nombre por lo que le inspiraba el santo de Asís.
¿Qué es lo que al mundo le ha llamado tanto la atención de san Francisco de Asís? Quizás el que haya sido un hombre contracultural, en la esencia misma de lo que esto significa, no por moda ni mucho menos por comodidad, ni como pose política, ni mucho menos religiosa, sino desde la coherencia de la propia vida.
No es un anacronismo llamarlo así, ya que el término apenas se acuñó por Theodore Roszak, en 1968, para describir el descontento juvenil con la cultura de la postguerra. Francisco de Asís fue contracultural en el sentido de que no permitió configurar su manera de pensar ni de vivir conforme a los valores sociales de poder, riqueza y dominio que caracterizaban al Asís medieval.
Desafió el sistema y las normas convencionales con los recursos a su alcance: el vestido, el lenguaje, el estilo de vida, de manera que se convirtió en una persona inspiradora y transformadora.
San Francisco de Asís es modelo de aquellos que hoy están inconformes con la cultura generalizada que nos está deshumanizando y destruyendo. Cuántos Franciscos necesita hoy el mundo cuando el sistema socioeconómico y político está marcado por ideologías perversas de dominio y de riqueza, a costa de la vida de tantos seres humanos.
Francisco de Asís nos inspira a que nuestra mirada se extienda a una fraternidad universal de forma que podamos acoger a todos con magnanimidad, como miembros de una familia universal que navega en el espacio en esta pequeña y hermosa arca, como nuestro espacio común, nuestra aldea planetaria.
Cuántos Franciscos se necesitan para tender puentes de entendimiento entre los diferentes, cuando las cruzadas militares generadas por los mentecatos que gobiernan el mundo no buscan sino intereses económicos y geopolíticos ideologizados, sin importar el daño que puedan causar a los habitantes de este mundo y los que vendrán mañana.
Cuántos Franciscos que inspiren a los jóvenes a no contentarse con los valores de este mundo y alzar la mirada a un Cristo crucificado que invita a restaurar la Iglesia, que hoy como en el tiempo de san Francisco, está tan necesitada de reconstrucción desde el Evangelio.
Cuántos Franciscos se necesitan para que la ética oriente a la técnica, la mística a la ciencia y la caridad a la economía.



