Cronología del 1 de abril de 1927: captura, interrogatorio y ejecución
Guadalajara, Jalisco, 1 de abril (Red Católica).— La madrugada del 1 de abril de 1927 fue detenido en Guadalajara Anacleto González Flores, junto con Luis Padilla y los hermanos Jorge y Ramón Vargas González, en un operativo realizado en el domicilio de la familia Vargas, en el barrio de la Capilla de Jesús.
Detención en la madrugada y traslado al Cuartel Colorado

Tras su captura, los detenidos fueron trasladados al Cuartel Colorado, donde Anacleto González Flores fue sometido a torturas con el fin de obtener información sobre el movimiento católico en Jalisco. Fue colgado de los pulgares, azotado, herido con cuchillos en las plantas de los pies y sufrió la dislocación de un hombro.
Durante los interrogatorios, se negó a delatar a otros miembros o revelar el paradero del arzobispo de Guadalajara: “No lo sé, y si lo supiera, no se lo diría”.
Consejo de guerra y sentencia de muerte
Horas más tarde, autoridades federales realizaron un simulacro de consejo de guerra sumarísimo, en el que fue condenado a morir fusilado. Al conocer la sentencia, declaró:
“Ustedes me matarán, pero sepan que conmigo no morirá la causa”.
Previo a la ejecución, dirigió palabras de perdón al general Ferreira:
“General, le perdono de corazón; muy pronto nos veremos ante el tribunal de Dios”.
Fusilamiento y últimas palabras
Alrededor de las 13:00 horas, los cuatro detenidos fueron fusilados. El pelotón mostró resistencia inicial a disparar, pero finalmente cumplió la orden. Aún con vida, González Flores alcanzó a exclamar:
“Yo muero, pero Dios no muere. ¡Viva Cristo Rey!”. Tenía 38 años.
Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados a la Sección Médica Municipal y, por la noche, entregados a sus familiares. Los sepelios se realizaron el 2 de abril, con una multitud que acudió a despedirlos.
Reconocimiento eclesial y legado

Beatificación y patronazgo de los laicos mexicanos
Décadas después, Anacleto González Flores fue beatificado el 20 de noviembre de 2005 por Benedicto XVI, junto con otros 12 mártires de la resistencia y persecución religiosa en México.
El 11 de julio de 2019 fue declarado patrono de los laicos mexicanos, reconociendo su testimonio como líder laico comprometido con la fe y la vida pública.
Un testimonio vigente de fe y valentía
El testimonio de los mártires de 1927 se mantuvo como referencia de fidelidad cristiana en contextos adversos. Su ejemplo impulsó a vivir la fe con valentía y coherencia, en la búsqueda de que el reinado de Cristo se haga presente en la vida personal y en la sociedad.


