La Paz, B.C.S., sábado 31 de enero de 2026.— Luego de 24 años de vida pastoral al frente de la Diócesis de La Paz, Miguel Ángel Alba Díaz se despide de su ministerio episcopal tras presentar su renuncia al cumplir 75 años de edad, misma que fue aceptada por la Vaticano, conforme a lo establecido por el derecho canónico. La decisión también responde a problemas de salud que han afectado su movilidad.
Más de dos décadas de servicio al pueblo de Dios
Durante su episcopado, Mons. Alba Díaz acompañó de manera cercana a las comunidades parroquiales, agentes de pastoral y fieles laicos de esta Iglesia particular, guiando la vida pastoral en un territorio amplio y diverso. Su ministerio estuvo marcado por la cercanía con la gente, la atención a las realidades sociales de la región y el impulso a la comunión eclesial.
La Diócesis de La Paz reconoce y agradece el testimonio de un pastor que, a lo largo de más de dos décadas, caminó junto a su pueblo, anunciando el Evangelio y fortaleciendo la vida comunitaria.
Se inicia un tiempo de continuidad y esperanza
Con la aceptación de la renuncia, la Santa Sede ha dispuesto que el gobierno pastoral de la diócesis sea asumido por Miguel Ángel Espinosa Garza, nombrado obispo coadjutor en 2023, quien asumirá la administración diocesana y, conforme al proceso canónico, tomará posteriormente posesión como obispo titular.
Sucesión episcopal en espíritu de comunión
Este relevo pastoral garantiza la continuidad del trabajo evangelizador y social que la Iglesia ha venido realizando en Baja California Sur, fortaleciendo la comunión y la corresponsabilidad eclesial en esta nueva etapa.
El obispo emérito permanecerá cercano a la comunidad
Mons. Alba Díaz expresó su deseo de permanecer en La Paz, continuando vinculado a la vida de la comunidad que acompañó durante gran parte de su ministerio. Su presencia cercana será signo de gratitud, memoria y acompañamiento pastoral.
La misión continúa en la Iglesia local
La Diócesis de La Paz vive este momento con espíritu de fe y esperanza, agradeciendo el camino recorrido y confiando al Señor esta nueva etapa, en la certeza de que la misión evangelizadora continúa al servicio del pueblo de Dios.


