Así fueron las horas posteriores a la noticia sobre la aceptación de renuncia de Mons. Fidencio López Plaza y el nombramiento de Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma como obispo
Por: Silvia del Valle / Codipac Querétaro
Fotografía: Diócesis de Querétaro
Colón, Querétaro. 23 de septiembre de 2026 (Red Católica).- La mañana del lunes 21 de septiembre de 2026, la Provincia Bajío despertó con la noticia de la aceptación de la renuncia de Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro, y el nombramiento de Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, hasta ahora obispo de la Diócesis de Celaya.
La noticia coincidió con una reunión provincial de obispos, programada desde el año pasado, en la Basílica de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, ubicada en Colón, Querétaro, lo cual fue una coincidencia providencial para el pueblo de esta diócesis, pues la Virgen de los Dolores es nuestra patrona principal.
Fue aquí, en este lugar, donde los dos obispos se encontraron apenas unas horas después de publicarse la noticia en Roma y en México. A la llegada de Mons. Víctor Alejandro, ambos pastores se saludaron con gran alegría y se abrazaron efusivamente.

La mañana prosiguió con los trabajos programados en una reunión que nos dio la oportunidad de tener una rueda de prensa con ambos obispos presentes, acompañados por el arzobispo de León, Mons. Jaime Calderón Calderón, y los demás obispos de la provincia: Mons. Enrique Díaz Díaz, de la Diócesis de Irapuato, así como los dos obispos auxiliares de León, también recién nombrados: Mons. Rubén de la Cruz Martínez y Mons. Ramón Orozco Muñoz.
Ante los medios de comunicación, Mons. José Martín Lara Becerril, vocero y vicario general de la Diócesis de Querétaro, dio lectura al comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y al currículum de Mons. Víctor Alejandro; después el arzobispo de León les dirigió unas palabras.
Mons. Fidencio López tomó la palabra para expresar su agradecimiento y animar a su sucesor en esta nueva encomienda pastoral. Por su parte, Mons. Víctor Alejandro dedicó sus primeras palabras para agradecer a la Diócesis de Celaya por la cercanía, cariño y apoyo que recibió en estos cinco años, y dijo al pueblo queretano, como parte de ese primer saludo: “Vengo a sumar y a servir”. Manifestó también su deseo de asumir los retos del Plan Diocesano de Pastoral y dar continuidad al proyecto provincial.

Compartió que la Provincia Bajío es muy amante de Cristo, de la Eucaristía y de la Virgen María, y en Querétaro se manifiesta de muchas maneras, como en la Peregrinación a la Basílica de Guadalupe y en las diferentes procesiones y devociones. A su vez, Mons. Fidencio expresó su deseo de seguir colaborando en lo que nuestro nuevo obispo, como él mismo dijo, le encomiende.
Al terminar, los seis obispos, vicarios de pastoral, sacerdotes y laicos de las cuatro diócesis participaron en un recorrido guiado por la Basílica, en el que conocieron los jardines, la Capilla de Ánimas, la capilla del Apocalipsis, el patio de San Ignacio, el Museo de los Milagros, el Camerín de la Virgen, el atrio monumental y el interior de la Basílica, al cual entraron cantando “Dolorosa Madre”.

En ese instante, Mons. Víctor se arrodilló ante la Virgen de los Dolores de Soriano, mientras que todos los presentes le acompañaron con el rezo del Ángelus dirigido por el vicario general de la diócesis.
En el momento de oración, Mons. Fidencio pidió a los presentes consagrar la diócesis a Nuestra Madre y también al recién nombrado obispo electo, a quien se le entregó una vela encendida como parte de la consagración.

Los seis obispos dieron la bendición a los presentes y la reunión provincial terminó con una convivencia fraterna, tal y como estaba prevista en el programa de actividades.
No cabe duda que fue una jornada llena de la providencia y el amor de Dios bajo el manto de la Virgen de los Dolores de Soriano, en torno a una fecha tan relevante e histórica para nuestra Diócesis de Querétaro y la Provincia Bajío.



