El Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas pide esclarecer el crimen del sacerdote y advierte sobre la inseguridad, el crimen organizado y las amenazas contra defensores de derechos humanos
Fotografía: Pueblo Creyente
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 19 de octubre de 2026 (Red Católica). A dos años del asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, conocido como jTotic Marcelo, el Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas exigió a las autoridades esclarecer el crimen, identificar a los autores intelectuales y garantizar la protección de sacerdotes, comunidades indígenas y defensores de derechos humanos.
En un comunicado publicado este 19 de octubre, la organización recordó el compromiso del sacerdote con la paz y la justicia, y denunció que la violencia y la inseguridad continúan afectando a diversas comunidades de Chiapas.
Violencia: persisten las amenazas y el crimen organizado
El Pueblo Creyente advirtió sobre la presencia de grupos delictivos, el tráfico de drogas, las desapariciones forzadas, los feminicidios, la trata de personas y las extorsiones.
Entre sus principales preocupaciones señaló el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado para realizar actividades de vigilancia, conocidas como halconeo, y participar en la venta de drogas.
También denunció amenazas contra quienes informan sobre actividades ilícitas, detonaciones de armas de fuego, secuestros y cobros ilegales por el tránsito de personas y mercancías.
Según el comunicado, la falta de confianza en las autoridades y en el sistema de justicia provoca temor entre quienes buscan denunciar estos hechos.
La organización también manifestó preocupación por las deficiencias en los servicios de salud, la migración por motivos económicos y los conflictos relacionados con la defensa de los territorios indígenas.
Exigen justicia por el asesinato del padre Marcelo Pérez
Uno de los principales llamados está dirigido a la Fiscalía General de la República (FGR), a la que solicita continuar las investigaciones para esclarecer el asesinato del sacerdote e identificar a los responsables intelectuales.
La exigencia también comprende otros casos de violencia contra integrantes de comunidades indígenas y defensores de derechos humanos, entre ellos Simón Pedro Pérez, así como los casos de Acteal y Nueva Morelia, Chicomuselo: “Exigimos al Estado garantías de reparación y no repetición”, señala el documento.
Asimismo, el Pueblo Creyente pidió detener las intimidaciones, amenazas y agresiones contra sacerdotes, agentes de pastoral y personas comprometidas con la defensa de los derechos humanos.

Legado del padre Marcelo Pérez: la defensa de la paz y los derechos humanos
Al recordar su trayectoria, las comunidades destacaron la cercanía del sacerdote con los pueblos indígenas, su acompañamiento a los enfermos y su compromiso con quienes padecían situaciones de injusticia.
“El padre Marcelo fue un pastor que protegió a su pueblo, que apoyó y que buscó la paz y la justicia”, expresa el testimonio de una mujer tsotsil incluido en el comunicado.
Para el Pueblo Creyente, el asesinato del sacerdote no ha significado el abandono de las causas que promovía. Por el contrario, considera que su testimonio continúa impulsando la defensa de la vida, la dignidad humana y los derechos de los pueblos originarios.
El documento también destaca su contribución a la construcción de relaciones de fraternidad e igualdad entre hombres y mujeres.
Pueblo Creyente llama a defender la vida, la paz y los territorios indígenas
Además de exigir justicia, la organización manifestó su rechazo a proyectos carreteros que considera perjudiciales para las comunidades indígenas, particularmente la autopista San Cristóbal-Palenque.
También expresó su oposición al desplazamiento forzado, las desapariciones y la persecución de migrantes y defensores de derechos humanos.
El comunicado, dirigido a las autoridades de los tres niveles de gobierno, organizaciones civiles, comunidades religiosas y medios de comunicación, invita a sumar esfuerzos para detener la violencia y proteger a quienes trabajan por la paz.
“¡La voz del pueblo y de la diócesis no se puede callar!”, afirma el documento.
Finalmente, el Pueblo Creyente reiteró su compromiso con la justicia, la defensa de la vida y el cuidado de la tierra, y encomendó a la Virgen de Guadalupe el caminar de las comunidades.

Fuente: Comunicado del Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, 19 de octubre de 2026.


