A la luz de la intención de León XIV y de algunos mensajes de los Papas, el padre Sergio Guzman, SJ recomienda una serie de películas para ver y analizar en nuestras comunidades
Fotografía: Especial
(Red Católica).- En este mes de octubre, el Papa León XIV nos invita a orar por la Pastoral de la Salud Mental: “Recemos para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, ayudando a superar el estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales”.
A la luz de esta intención y de algunos mensajes de los Papas, a propósito de la salud mental, recomiendo estas películas para ver y analizar en nuestras comunidades.
El Padre (Florian Zeller / Reino Unido, 2020 / Duración: 97 minutos)
Anthony (Anthony Hopkins ganó su segundo Oscar por esta película) es un hombre de 80 años que vive solo en su departamento de Londres. Dice que no necesita a nadie. Su hija Anne (Olivia Colman, estupenda) no lo ve así y piensa que necesita una cuidadora pues la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad.
Podemos decir que esta película no es sobre el Alzheimer. Es una película que te mete dentro del Alzheimer.
Reflexionemos estas palabras del Papa san Juan Pablo II: “La persona discapacitada, aunque se encuentre debilitada en la mente o en sus capacidades sensoriales e intelectivas, es un sujeto plenamente humano, con los derechos sagrados e inalienables propios de toda criatura humana […] La persona del discapacitado, con todas las limitaciones y los sufrimientos que la caracterizan, nos obliga a interrogarnos, con respeto y sabiduría, sobre el misterio del hombre. En efecto, cuanto más nos adentremos en las zonas oscuras y desconocidas de la realidad humana, tanto mejor comprenderemos que, precisamente en las situaciones más difíciles e inquietantes, emerge la dignidad y la grandeza del ser humano. La humanidad herida del discapacitado nos exige reconocer, acoger y promover en cada uno de estos hermanos y hermanas nuestros el valor incomparable del ser humano creado por Dios para ser hijo en el Hijo” (Juan Pablo II, 5 de enero de 2004).

Mejor… Imposible (James J. Brooks / EU, 1997 / Duración: 138 minutos)
Melvin (Jack Nicholson, excelente) es un escritor afamado, poco social, insensible a los problemas de los demás, lleno de manías y obsesiones. Escribe sobre la vida y el amor, pero rechaza a quienes pueden proporcionarle alguna experiencia real.
La relación con su vecino Simon (Greg Kinnear) y, sobre todo, con Carol (Helen Hunt, genial), camarera que conoce sus manías y lo atiende como él desea en el restaurante, poco a poco le ayudarán a salir de sí mismo, a abrirse a los demás, a ser compasivo, a ser mejor persona.
Consideremos estas palabras de Benedicto XVI: “La Iglesia quiere inclinarse con particular solicitud sobre los que sufren, llamando la atención de la opinión pública hacia los problemas relacionados con la discapacidad mental, que afecta ya a una quinta parte de la humanidad y constituye una auténtica emergencia socio-sanitaria […] apoyó los esfuerzos de quienes trabajan para que a todos los enfermos mentales se les presten los cuidados necesarios. Por desgracia, en muchas partes del mundo, los servicios para estos enfermos o no existen, o resultan insuficientes, o se están desmantelando […] Es necesario integrar mejor el binomio terapia adecuada y sensibilidad nueva ante las discapacidades, a fin de que los agentes del sector puedan salir con más eficacia al encuentro de esos enfermos y de sus familias” (Benedicto XVI, 8 de diciembre de 2005).

Toc Toc (Vicente Villanueva / España, 2017 / 96 minutos)
Esta película cuenta la historia de un grupo de pacientes que se encuentran en la sala de espera de un eminente psiquiatra, todos ellos aquejados de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).
Como el médico se retrasa, tendrán que esperarle intentando controlar, frente a los otros, sus manías, impulsos, obsesiones y rituales. Acompañemos a estos personajes en esta espera y veamos cómo se relacionan entre ellos, cómo se miran, comparten y se ríen de sus propias manías.
Comentemos y reflexionemos estas palabras del Papa Francisco: “Saludo cordialmente a todos los participantes en la Segunda Conferencia Nacional de Salud Mental, organizada por el Ministerio de Sanidad italiano […] es deseable que por un lado se refuerce el sistema sanitario de atención a las enfermedades mentales, sosteniendo también a quienes se dedican a la investigación científica de esas patologías, y por otro lado, promoviendo las asociaciones y organizaciones de voluntarios que acompañan a los enfermos y a sus familias. Es muy importante hacer partícipe al contexto vital en el que se encuentra el paciente, para que no le falte el calor y el afecto de una comunidad. El mismo profesionalismo médico se beneficia del cuidado integral de la persona” (Francisco, 25 de junio de 2021).

Una Mente Brillante (Ron Howard / EU, 2001 / Duración: 130 minutos)
John Nash (Russell Crowe, estupendo) es un genio de Princeton. Premio Nobel de Economía. Esquizofrénico paranoide. Es un muchacho extraño y solitario, al que solo comprende su compañero de cuarto Charles (Paul Bettany).
Luego aparece Alicia Lardé (Jennifer Connelly, fantástica), su alumna de física en el MIT, con quien se casa y tiene un hijo. La película tiene sus licencias históricas, pero ayuda a entender lo que pasa en la mente con alguien que padece esquizofrenía.
Acompañemos a estos personajes con sus luces y sus sombras, con sus genialidades y fragilidades interiores. Reflexionemos y comentemos esto que nos dice al respecto el Papa Léon XIV: “No podemos abordar el tema de la salud mental únicamente como una cuestión clínica o técnica. Sin duda, son indispensables las aportaciones de la ciencia, la psicología, la medicina y las neurociencias. Pero también creemos que el hombre puede vivir auténticamente —y superar tantas fragilidades interiores— dentro de un horizonte de sentido. Cuando este horizonte se oscurece, aumentan el vacío interior, el aislamiento y la desesperación. Cuando, en cambio, una persona descubre que su vida tiene valor, que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la esperanza” (León XIV, 30 de mayo de 2026).



