jueves, octubre 1, 2026

Mons. Juan Espinoza llama a pasar de las palabras a los hechos en la familia, la Iglesia y la sociedad

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El obispo de Aguascalientes exhorta a vivir con coherencia la fe en la familia, la Iglesia y la sociedad; también pide responsabilidad, participación ciudadana y rendición de cuentas en la vida pública

Fotografía: Diócesis de Aguascalientes

Aguascalientes, Aguascalientes. 27 de septiembre de 2026.- Pasar de las palabras a los hechos y vivir con coherencia fue el llamado de Mons. Juan Espinoza Jiménez, obispo de la Diócesis de Aguascalientes, durante la Misa del domingo 27 de septiembre.

A partir del Evangelio de Mateo (21,28-32), sobre los dos hijos invitados por su padre a trabajar en la viña, el prelado centró su homilía en una pregunta: ¿la respuesta a Dios se queda solamente en las palabras o se demuestra con la vida?

Dios mira el corazón y la vida

Mons. Juan Espinoza recordó que el primer hijo respondió que no iría a trabajar, pero después se arrepintió y fue; mientras que el segundo dijo que sí, pero finalmente no cumplió. “Dios no se queda solamente con nuestras palabras, mira el corazón y mira la vida”, señaló.

Desde esta parábola invitó a los fieles a revisar aquellos ámbitos de la vida en los que se puede responder afirmativamente con las palabras, pero actuar de manera distinta. La conversión, explicó, debe llevar a decisiones concretas: reconciliarse con alguien, reparar una injusticia, acercarse nuevamente a la familia, retomar la oración y los sacramentos o perdonar.

El pasado no tiene la última palabra

Al referirse al profeta Ezequiel, señaló que el pasado no determina definitivamente a una persona y que siempre existe la oportunidad de cambiar y comenzar nuevamente. También retomó la carta de san Pablo a los Filipenses y la invitación a tener los mismos sentimientos de Cristo, particularmente la humildad y el servicio.

A partir de estas lecturas, el obispo propuso tres ámbitos concretos en los que los cristianos pueden confrontar sus palabras con sus acciones: la familia, la Iglesia y la sociedad.

En la familia: pasar del “te quiero” a los gestos

El primer ámbito señalado fue la familia. Mons. Espinoza Jiménez invitó a revisar si las expresiones de afecto están acompañadas por acciones concretas y mencionó situaciones cotidianas como decir que se quiere a una persona, pero no dedicarle tiempo, o asegurar que se le apoya sin escucharla.

Como ejercicio práctico propuso realizar durante la semana un gesto concreto de reconciliación: pedir perdón, visitar a alguien, escuchar sin interrumpir o recuperar un momento de oración familiar; la propuesta fue pasar de las palabras a los gestos concretos dentro del hogar.

En la Iglesia: pasar de espectadores a discípulos misioneros

El segundo ámbito fue la vida eclesial. En el contexto del inicio del año pastoral bajo el tema “Iglesia, Pueblo de Dios”, Mons. Juan Espinoza recordó que la misión no corresponde únicamente al obispo, los sacerdotes, las religiosas o quienes participan formalmente en la pastoral.

Por ello, invitó a los fieles a preguntarse qué servicio concreto pueden realizar en su parroquia o comunidad y cómo pueden poner sus capacidades al servicio de los demás.

En la sociedad: la fe tiene consecuencias

El tercer ámbito abordado fue la vida social. Mons. Espinoza Jiménez señaló que la fe no puede limitarse al espacio de la celebración religiosa, sino que debe expresarse también en el trabajo, el comercio y las relaciones con los demás.

Entre las acciones concretas mencionó la honestidad, rechazar la corrupción, cumplir la palabra, respetar la dignidad de las personas, no difundir mentiras, no aprovecharse de los más débiles y buscar el bien común.

Los compromisos públicos deben confrontarse con los hechos

Dentro de esta reflexión sobre la dimensión social de la fe, Mons. Juan Espinoza se refirió también a quienes desempeñan responsabilidades públicas.

Señaló que los compromisos asumidos ante la sociedad adquieren valor cuando se convierten en acciones concretas al servicio del bien común y que, en la vida democrática, las propuestas, programas y promesas deben confrontarse con los hechos y resultados.

Sus declaraciones formaron parte de la aplicación que hizo de la parábola evangélica a la responsabilidad social y pública.

“Más que alimentar la confrontación”

El obispo precisó que el llamado no debía orientarse a incrementar la confrontación, sino a fortalecer la responsabilidad tanto de gobernantes como de ciudadanos.

“Sin embargo, más que alimentar la confrontación la palabra de Dios nos invita a cultivar una cultura de responsabilidad, de coherencia y rendición de cuentas, tanto en quienes gobiernan como en quienes participamos como ciudadanos”, expresó.

Informarse, participar y pedir rendición de cuentas

Mons. Juan Espinoza planteó que no basta con preguntarse qué deben hacer los demás o qué corresponde realizar a quienes gobiernan, sino también qué puede hacer cada ciudadano por su comunidad y por el país.

De esta manera, el mensaje de la parábola fue presentado como una llamada a revisar la coherencia personal y comunitaria antes de limitarse a señalar las acciones de otros.

Un “sí” que se demuestre con la vida

En la parte final de la homilía, Mons. Juan Espinoza Jiménez invitó a no salir de la celebración únicamente juzgando cuál de los dos hijos de la parábola fue bueno y cuál fue malo, sino a reconocer que cada persona puede encontrar algo de ambos en su propia vida.

Finalmente, presentó a la Virgen María como ejemplo de una respuesta generosa a Dios y concluyó con una oración: “Señor, no quiero solamente decirte que sí; quiero demostrarte con mi vida que eres mi Señor. Envíame a trabajar hoy a tu viña”.

Mira aquí la homilía completa: https://fb.watch/v/7S8M3xkmY/

P. Juan Javier Padilla
P. Juan Javier Padilla
Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM)

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