Del 1 de septiembre al 4 de octubre, la Iglesia católica impulsará acciones comunitarias para sanear y custodiar cuerpos de agua, además de promover una reflexión sobre cambio climático, pobreza, defensa del territorio y responsabilidad ambiental
Fotografía: Especial
Ciudad de México, 26 de agosto de 2026 (Red Católica).- La Iglesia católica en México convocó a sus comunidades a pasar de la reflexión ambiental a acciones concretas para recuperar y proteger ríos, cuencas, humedales, playas y manantiales, como parte del Tiempo de la Creación 2026, que se realizará del 1 de septiembre al 4 de octubre.
La iniciativa es promovida por la Dimensión Episcopal del Cuidado Integral de la Creación, de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y este año tendrá como eje el cuidado del agua bajo el lema “Inmersión en el Agua Viva”.

Tiempo de la Creación 2026 pone el cuidado del agua en el centro
En la convocatoria, Mons. Juan Manuel González Sandoval, obispo de Tarahumara y responsable de la Dimensión Episcopal del Cuidado Integral de la Creación, plantea que la protección del agua implica una responsabilidad que alcanza tanto a las comunidades actuales como a las futuras generaciones.
“El agua no es una mercancía ni un recurso desechable; es un don sagrado del Creador, fuente primordial de vida, reconciliación y encuentro fraterno”.
Desde esta perspectiva, el documento llama a cuidar cuencas, ríos, humedales, playas y manantiales, relacionando esta tarea con la justicia socioambiental y el bien común.
La propuesta adquiere relevancia más allá del ámbito religioso porque plantea movilizar a comunidades locales alrededor de uno de los problemas que afectan directamente la vida cotidiana de numerosas poblaciones: el deterioro y contaminación de sus fuentes de agua.

Parroquias promoverán acciones para recuperar cuerpos de agua
Uno de los principales componentes del Tiempo de la Creación 2026 será el programa “Recuperemos Cuerpos de Agua Viva: Actividades de Incidencia Comunitaria”.
A través de este material, la Iglesia propone organizar a las comunidades para sanear cuerpos de agua en sus propios territorios, cuantificar los residuos retirados y asumir posteriormente una custodia permanente de esos espacios.
El planteamiento busca que las actividades no se reduzcan a acciones aisladas o simbólicas, sino que generen procesos comunitarios de conservación.
La convocatoria señala expresamente: “Queremos que nuestra oración se traduzca en obras vivas y testimonio profético”.
Cambio climático y pobreza forman parte de la agenda
La propuesta pide poner atención en quienes sufren las consecuencias del cambio climático, particularmente las personas pobres y desplazadas, y plantea la necesidad de promover políticas que protejan la vida y la dignidad humana.
También hace referencia a quienes han sido asesinados o sufren persecución por defender sus territorios y los bienes de la creación, colocando la defensa ambiental dentro de una perspectiva de derechos, justicia y protección de las comunidades.
Además hace un llamado a quienes trabajan en los ámbitos de la ciencia, la educación y la comunicación, para contribuir a generar conciencia ecológica y promover acciones orientadas al bien común.
Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación
El programa comenzará el martes 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.
La Iglesia en México propone también celebrar el domingo 6 de septiembre el Día de la Creación en parroquias, rectorías y capillas, incorporando oraciones y signos relacionados con el cuidado ambiental; las actividades concluirán el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís.
De la conciencia ambiental a la participación comunitaria
Además de materiales litúrgicos, el programa ofrece recursos educativos y pastorales dedicados particularmente al agua y a la relación entre ecología, responsabilidad social y cuidado de los territorios.
El planteamiento de fondo del Tiempo de la Creación 2026 es llevar el discurso sobre el cuidado ambiental al terreno de la participación comunitaria y la acción territorial.
De esta manera, las comunidades católicas son convocadas no solamente a reflexionar sobre el deterioro ambiental, sino también a intervenir en problemas cercanos a la población mediante la limpieza de cuerpos de agua, medición de residuos y conservación permanente de espacios naturales.
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