El cine también puede convertirse en un espacio para reconocer el valor de los abuelos, su memoria y la sabiduría que transmiten de generación en generación. A partir de 4 películas, el Pbro. Sergio Guzmán, S.J., propone mirar la vejez desde la ternura, el encuentro y el diálogo entre generaciones, retomando algunas reflexiones del Papa Francisco sobre el lugar de los adultos mayores en la familia y la sociedad
Por: Pbro. Sergio Guzmán, S.J. / Periódico Notidiócesis
De la riqueza y la sabiduría de los abuelos nos hablaba, con cariño y respeto, el Papa Francisco, en cuyo magisterio se refiere a menudo a la riqueza y a la sabiduría que guardan en su corazón y en su memoria. Sabiduría que pueden y desean compartir con las nuevas generaciones.
A los más jóvenes pide apreciar, preservar y cuidar el legado de los ancianos, como también lo pide la Escritura ya en el Antiguo Testamento: ponerse de pie ante los ancianos, honrarles en su presencia (Cf. Lv 19,32).
Así pues, a la luz del magisterio del Papa argentino les invito a ver y a comentar varias películas que han dado a los abuelos un papel principal en el desarrollo de la historia, y les sugiero que revisen y comenten los numerales citados de las exhortaciones Christus vivit (CV), Amoris laetitia (AL), y de la Encíclica Fratelli tutti (FT).
Historias mínimas, Carlos Sorín / Argentina, 2002 / Duración: 94 minutos
En esta película vivimos la historia de tres personajes que viajan por las solitarias rutas de la Patagonia: don Justo, un anciano de 80 años que busca a su perro desaparecido hace tiempo; Roberto, un agente comercial de 40 años que le lleva un pastel de cumpleaños al hijo de una joven viuda que es su cliente; María Flores, de unos 25 años, quien viaja a la ciudad en autobús, con su hijo, para participar en un sorteo de un programa de TV.
Acompañemos en su viaje a los protagonistas y reflexionamos qué podemos aprender de ellos. Por su parte, el Papa Francisco les dijo a los jóvenes estas sabias palabras: «¿Cómo podrá ser agradecido con Dios alguien que no es capaz de disfrutar de sus pequeños regalos de cada día, alguien que no sabe detenerse ante las cosas simples y agradables que encuentra a cada paso? […] No se trata de ser seres insaciables, siempre obsesionados por más y más placeres, al contrario, porque eso te impediría vivir el presente. La cuestión es saber abrir los ojos y detenerse para vivir plenamente y con gratitud cada pequeño don de la vida» (Cf. CV 146).

El agente topo, Maite Alberdi / Chile, 2020 / Duración: 90 minutos
Este tipo documental es una historia de espías y detectives que nos introduce en la vida cotidiana de un asilo de ancianos. La directora de la película no se ha cansado de decir que “todo lo que se ve y oye en la película es estrictamente real”.
Sobre los ancianos, el Papa Francisco a la luz de la Palabra, y según su propia experiencia, y lo que suele verse en estos tiempos, nos invita a reflexionar: «No me rechaces ahora en la vejez, me van faltando las fuerzas, no me abandones» (Sal 71,9). Este es precisamente el clamor del anciano cuando teme ser olvidado y despreciado.
Recordemos que así como «el Señor nos llama a ser sus instrumentos para escuchar la súplica de los pobres, también espera que escuchemos el grito de los ancianos. Esto interpela a las familias y a las comunidades, porque “la Iglesia no puede y no quiere conformarse a una mentalidad de intolerancia, y mucho menos de indiferencia y desprecio, respecto a la vejez” […] “¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos!”» (AL 191).

Coco, Lee Unkrich y Adrián Molina / EUA, 2017 / Duración: 109 minutos
Esta preciosa película animada está llena de luz y color, acompañados por una excelente banda sonora que nos adentra al mundo de los muertos donde Miguel, un chico de 12 años, busca a su tatarabuelo músico para conocer su historia, poder regresar a su familia y defender su vocación de dedicarse a la música.
‘Coco’ es la bisabuela, a quien Miguel se siente muy unido. Su historia nos lleva a reflexionar y a comentar estas palabras del Papa Francisco acerca de los abuelos: «Los ancianos ayudan a percibir “la continuidad de las generaciones”, con “el carisma de servir de puente”. Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y “muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana”. Sus palabras, sus caricias o su sola presencia, ayudan a los niños a reconocer que la historia no comienza con ellos, que son herederos de un viejo camino y que es necesario respetar el trasfondo que nos antecede» (AL 192).

Todos los caminos llevan a casa / Lee Jeong Hyang; Corea del Sur / 2002 / Duración: 85 minutos
Sang-Woo es un pequeño de siete años que ha vivido toda su vida en la ciudad. De pronto, tiene que ir al campo a quedarse con su abuela, una mujer sorda que guarda bellos secretos en su corazón.
La película está dedicada a todas las abuelas del mundo. Realmente nos habla del amor incondicional, de la ternura y de la sabiduría de los ancianos. ¡Dejémonos tocar por esta entrañable historia!, y en familia o en comunidad, quizá en un Cine Fórum, comentemos qué nos dice el Papa Francisco sobre la ternura: «¿Qué es la ternura? Es el amor que se hace concreto. Es el movimiento que procede del corazón y llega a los ojos, a los oídos, a las manos… La ternura es el camino que han recorrido los hombres y las mujeres más valientes y fuertes. En medio de la actividad política, “los más pequeños, los más pobres deben enternecernos: tienen ‘derecho’ de llenarnos el alma y el corazón. Sí, ellos son nuestros hermanos y como tales tenemos que amarlos y tratarlos”» (FT 194).

*Cf. Lv 19,32


