A través de su Red Mundial de Oración, en agosto el Papa León XIV nos invita a unirnos a su intención mensual para orar por la evangelización de las ciudades; el padre Sergio Guzmán SJ propone una reflexión que parte del desafío de anunciar el Evangelio en los grandes entornos urbanos, donde el anonimato, la diversidad y el ritmo acelerado de la vida contemporánea interpelan la misión de la Iglesia
Por: Pbro. Sergio Guzmán, S.J. / Periódico Notidiocesis
Chihuahua, Chihuahua. 31 de julio de 2026 (Red Católica).— En el mes de agosto el Papa León XIV, a través de su Red de Oración, nos invita a orar con él por la evangelización de las ciudades. Nos pide: «Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad». Su Encíclica Magnifica humanitas (MH) sabiamente nos ilumina en este sendero de evangelización, y nos invita a compartir, reflexionar y comentar en comunidad alguna o varias de estas bellas películas.
A la luz de la encíclica Magnifica humanitas y con referencias al cine, el autor ofrece una mirada esperanzadora sobre la construcción de comunidades que hagan presente la Ciudad de Dios en medio de nuestras ciudades.
Babel, Alejandro González Iñárritu / EUA, 2006 / Duración: 142 minutos
Dos muchachos marroquíes armados con un Winchester, deciden probar su rifle sin conocer el alcance de las balas. Así, de pronto entrarán en colisión con la vida de cuatro personajes que se encuentran en ciudades tan distintas y distantes como Ouarzazate, Tazarine, San Diego, Tijuana y Tokio.
Durante la trama también los idiomas se entrecruzan: marroquí, inglés, español, japonés y el lenguaje de señas de Chieko, que es sorda. Las evocadoras imágenes plantean cuestiones existenciales relativas al duelo, a la soledad y a la incomunicación; en resumen, a la confusión: término que del hebreo, balal, significa confundir, mezclar.
Esta historia evoca la torre de Babel y la citada Encíclica de León XIV: «La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto. Allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro, los cristianos alzamos los ojos hacia el Dios que se hizo carne, sabiendo que ‘el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado’» (MH 1).

El Havre: el puerto de la esperanza, Aki Kaurismäki / Finlandia, 2011 / Duración 93 minutos
Un hombre anciano trabaja como bolero en El Havre, famoso puerto francés. Comienza, creativamente, a crear una red comunitaria de solidaridad en la ciudad, en torno a un chico africano de paso por el puerto mientras busca llegar a Londres a encontrarse con su madre. Ante la durísima realidad de la migración -indiferencia, soledad-, el director explora y comunica lo más noble del ser humano y termina creando una estupenda parábola sobre la esperanza en un puerto.
Reflexionemos en estas palabras: «En el Apocalipsis, Juan ve la nueva Jerusalén ‘que descendía del cielo y venía de Dios’ (Ap 21,2) como un regalo para toda la humanidad. Esta visión de gracia es para nosotros, los cristianos, una llamada a trabajar juntos, cultivando una vida común pacífica, justa y digna en las ‘ciudades’ de hoy. Edificar una ciudad centrada en el bien común exige… edificar sobre la roca de la relación con Dios. Significa reconocer que la verdad de su amor nos llama a una vida ‘en abundancia’ (Jn 10,10) y a la comunión con Él» (MH 10-11).

En el Barrio, Jon M. Chu / EUA, 2021 / Duración 143 minutos
La cinta, un musical que nos introduce a la vida de un grupo de vecinos del Barrio Washington Heights, en Nueva York, nos habla del joven Usnavi, dueño de una tiende de abarrotes y de su sueño de volver un día a República Dominicana. Su sueño se une a los de otros jóvenes que, como él, luchan por salir adelante y tener en su barrio espacios más seguros y humanos. La abuela Claudia es la matriarca del barrio que alienta a los muchachos con la paciencia y la fe.
El Papa León nos hace reflexionar: «Elijamos, en cambio, el ‘camino de Nehemías’, que pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro para los exiliados que regresaron. Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad. En esta obra compartida, los cristianos encuentran su propia forma de construir: orientar la acción hacia Dios, para que, bajo su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden y la humanidad recupere sus cimientos sólidos y su fin último» (MH 10).

Perdidos en Tokio, Sofía Coppola / EUA, 2003 / Duración 105 minutos
Bob Harris y Charlotte son dos extranjeros que se encuentran en un hotel de lujo en Tokio. Bob tiene familia, fama y dinero. Charlotte tiene marido, juventud y estudios. Ambos, al no poder dormir, pasan gran parte del tiempo en el bar del hotel. En una inmensa ciudad llena de luz y sonido, ellos se sienten solos, como perdidos, como en un desierto. Acompañemos a estos dos personajes cuando salen, juntos, a explorar la ciudad.
Reflexionemos sobre lo que van encontrando, y comentemos esto que nos dice el Papa León XIV: «Las tensiones y las diferencias no deben intimidar; pueden convertirse en energías creativas cuando están orientadas por una responsabilidad compartida […] edificar en el bien requiere un lenguaje evangélico. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento -la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz- y traduzcámoslos en prácticas […] tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo» (MH 13-15).



